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5:00 AM - 21 de Noviembre de 2011


La hora de Fajardo

Por: Santiago Montenegro

Creo que el gran ganador individual y el fenómeno político de las elecciones fue Sergio Fajardo. Primero, porque recibió el número de votos más alto de todo el país: 922 mil, 200 mil más que el del ganador de la Alcaldía de Bogotá. Segundo, porque también recibió un porcentaje muy alto de la votación de Antioquia, casi un 50%, lo que muestra la contundencia del mandato que acaba de recibir por parte de la ciudadanía. En tercer lugar, su triunfo es significativo porque él, más que nadie en los últimos años, ha impulsado, como prioridad nacional, una agenda por la educación. En un momento en el que la más grande movilización estudiantil que ha visto el país en 30 años logró convencer al Gobierno sobre la necesidad de retirar el proyecto de reforma a la Ley 30, es justo darle el crédito a Fajardo por haber hecho de la educación su gran bandera política, consistente, además, con su carrera como docente. Llegó a la Alcaldía con el lema “Medellín, la más educada” y logró unos resultados que han sido reconocidos por unanimidad en el país. Con una bandera similar ganó la Gobernación: “Antioquia, la más educada”.

Por todas estas razones, Fajardo queda muy bien posicionado en el escenario político nacional con miras a las elecciones presidenciales de 2018, pues no podrá participar en las de 2014, a no ser que renuncie, lo que es muy improbable. Sin embargo, en su camino tendrá que vencer muchos obstáculos. En primer lugar, su futuro político estará determinado por su labor en la Gobernación de Antioquia. Para lograr las metas propuestas tendrá que interactuar con muchos actores, incluyendo el Gobierno, al que va a necesitar particularmente en dos áreas críticas. En su tema prioritario, tendrá que lograr una buena interacción con el Ministerio de Educación para obtener resultados significativamente mejores a los que Antioquia tiene en la actualidad. Dada que esta es su gran bandera, la opinión pública mirará con lupa especialmente los avances que logre en la calidad de la educación. Su otro gran interlocutor en el Gobierno será el Ministerio de Transporte, pues está sobre el tapete el gran proyecto de Autopistas de la Montaña. Es posible que tanto Fajardo como el nuevo alcalde de Medellín traten de renegociar la participación regional en la financiación de la obra, pero deberían terminar sumándose a un proyecto que espera cambiar radicalmente el viejo modelo de contratación de las obras públicas que tanto daño le ha hecho al país.

Lo que no parece estar muy claro, por el momento, es su relación con el Partido Verde. Recientemente, Fajardo se quejó de las carencias de la dirección nacional y anunció que no asistirá a la convención nacional de diciembre. Esas desavenencias son infortunadas, porque una de las deficiencias de nuestra democracia han sido las dificultades que han encontrado sus dirigentes para ponerse de acuerdo para consolidar proyectos colectivos. Si, además de cosechar éxitos similares a los que obtuvo en la Alcaldía de Medellín, logra ayudar a fortalecer un proyecto político colectivo e incluyente, Fajardo se puede convertir muy pronto en un actor decisorio de la política nacional.

 

Santiago Montenegro | Elespectador.com

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