Actualizado: hace 2 horas.
1:52 PM - 10 de Febrero de 2009
Por: ssoriano

El fiscal general, Mario Iguarán, informó que se están recaudando las pruebas necesarias para acusar penalmente ante un juez de garantías a los policías.
"Es un caso que se sale del contexto del servicio (...) y le corresponde a la justicia ordinaria", señaló el funcionario.
Iguarán indicó que los agentes serían imputados "en principio por retención ilegal, abuso de autoridad y también por tentativa de homicidio".
Así mismo, el fiscal consideró "que aquí estamos frente a una violación de los derechos humanos, por eso posteriormente se le asignará este caso a la Unidad Nacional de Derechos Humanos".
Los jóvenes agredidos señalaron que los uniformados los retuvieron por violar el toque de queda que rige en la localidad Rafael Uribe Uribe.
Relataron que hacia las 3:00 de la mañana de este lunes, en la celda de la estación donde estaban recluidos "había un señor que estaba todo borracho y quemado, y comenzó a gritar, a llamar al auxiliar (y a decir) que nosotros lo habíamos quemado".
"El auxiliar dijo que si queríamos sentir lo mismo que sintió él y nosotros le dijimos que no. Entonces él nos sacó y nos esposó a Óscar y a mí en la reja, y nos echó gasolina en el piso y en la reja", explicó uno de los jóvenes quemados.
Según los menores, las llamas duraron aproximadamente dos minutos y cuando los policías reaccionaron "nos soltaron, y a mí me cogió el que prendió la mecha y me llevó al baño y allí me echó agua pero eso no apagaba".
El fiscal general manifestó que se investigará si los jóvenes realmente quemaron al hombre que se encontraba con ellos en la celda y de comprobarse el hecho "tienen que ser sancionados penalmente de acuerdo a la normatividad de infancia adolescencia".
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, aseguró "los menores de 18 años no pueden estar en estaciones de Policía, tienen que ser llevados a comisarías de familia, tienen que ser protegidos".
Repudio y justicia
El caso provocó indignación en el país y los agredidos fueron los primeros en exigir que los uniformados "paguen por lo que hicieron".
El general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional, ofreció "a los colombianos y particularmente a las familias y a estos jóvenes agredidos excusas por parte" de la institución.
El oficial expresó que "no corresponde ese comportamiento al espíritu, a la filosofía, a la política institucional y por el contrario es una conducta atentatoria que violenta cualquier disposición y que debe ser sancionada con máximo rigor".
Wólmar Pérez, defensor del Pueblo, dijo después de visitar en el Hospital Simón Bolívar a las víctimas de la agresión que los jóvenes "fueron objeto de tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte de tres miembros de la Policía Nacional cuya investigación debe adelantar rápidamente la Fiscalía General de la Nación y por consiguiente la justicia ordinaria".
La senadora Marta Lucía Ramírez fue más allá y pidió revisar el proceso de selección de nuevos agentes al interior de la Policía Nacional.
"Uno tiene que saber que una persona cuando eventualmente tiene la autoridad, o eventualmente un arma, tiene que ser una persona con mucha fortaleza psicológica para saber uno que no va en un momento determinado a abusar del poder que le da un arma", precisó.
Por su parte, el subdirector de la institución, general Rafael Parra, ratificó al mayor Paul Leandro Rodríguez Ocampo, como comandante de la estación 18 donde los menores fueron quemados.
"Estoy feliz porque mi Dios me ha respaldado, el mando institucional me ha respaldado, porque la comunidad me ha respaldado, por eso estoy muy contento", manifestó Rodríguez Ocampo.
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