Actualizado: hace 4 horas.
9:22 AM - 23 de Agosto de 2011
Por: Efe

"Un tercio de estos niños ha nacido en las ciudades a las que sus padres emigraron", explicó Zhang Zhiqiang, fundador de la agrupación no gubernamental Amigos de los Emigrantes.
Aunque nacieron en la urbe, al no estar registrados en Pekín, ni se les considera pequineses ni del pueblo de sus padres, del que heredan su registro civil, por lo que viven en la discriminación.
En Pekín hay unos 437.000, agrega Zhang, una cifra que supera en 100.000 los que se calculaban en 2006, y algunos con malnutrición.
El principal motivo de discriminación es la ley, ya que el "hukou", el sistema de registro civil implantado con la economía comunista de la década de 1950 para evitar la emigración, obliga a los campesinos a recibir educación, asistencia médica y pensiones en su provincia de origen, donde estas prestaciones se perdieron con la adopción del capitalismo en la década de 1990.
A pesar de ello, unos 140 millones de campesinos malviven en las ciudades, donde el salario es tres veces superior, hacinados en naves, cuartuchos, ruinas, subterráneos o lavabos públicos, y que con su tesón y sacrificio son la base del milagro económico chino.
Aunque en las zonas rurales los abuelos y familiares cuidan de 58 millones de hijos de emigrados, cada vez son más los padres que se los llevan o que se convierten en progenitores en las grandes urbes.
El cierre de los 24 centros con el inicio del semestre, que en China empieza el 25 de agosto, deja sin escolarización a unos 20.000 menores, y ha desatado la alarma entre las restantes 200 escuelas de inmigrantes que sobreviven en la capital china tras la clausura masiva en 2006 de otro centenar.
El anuncio no ha sido óbice para que los padres, confiados en que el colegio no cierre, sigan inscribiendo a sus hijos para el semestre: "¿Qué vamos a hacer con los niños si no pueden ir a la escuela? Habrá que ponerlos a trabajar", sugiere una de las madres.
Defensores de los emigrantes, como la ONG Boletín Laboral de China, en Hong Kong, creen que detrás del cierre de escuelas está, aparte de la avidez de la urbanización y las inmobiliarias, una estrategia para limitar las escuelas y, por tanto, la emigración.
"Está claro que las autoridades están usando cuestiones de seguridad como una excusa para cerrar las escuelas. Muchas de ellas llevan años operando sin problemas", manifestó a Efe Geoffrey Crothall, director de comunicaciones de la ONG.
Para Zhang, los motivos son dos: que el gobierno no quiere que los campesinos se queden en las ciudades y la voraz urbanización inmobiliaria e industrial que padece China.
Aunque Pekín anunció en los últimos años que garantizará la educación de los hijos de emigrantes, la iniciativa ha quedado en un pequeño pero insuficiente subsidio: "Las escuelas están en áreas de emigrantes, el gobierno debería financiarlas en lugar de cerrarlas", sugiere el abogado Tian Kun, defensor de los centros afectados.
La solución, según la profesora de Gestión Pública de la Universidad de Tsinghua Jia Xijin, pasa por lograr una educación pública igualitaria, ahora limitada por el "discriminatorio sistema del 'hukou'", y subsidiar las escuelas para emigrantes.
Pekín, China
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Mayo 23 de 2012