Actualizado: hace 9 horas.
12:38 PM - 3 de Mayo de 2010
Por: Efe

Barack Obama consideró además, "que el pueblo estadounidense es consciente ahora, ciertamente los habitantes aquí del Golfo lo son, de que estamos afrontando un desastre ecológico potencialmente enorme y sin precedentes".
El mandatario se pronunció desde Venice, al sur de Luisiana, lugar a donde ha llegado el vertido y que visitó el domingo.
"El petróleo que fluye del pozo podría dañar seriamente la economía y el medioambiente de nuestros estados del Golfo", afirmó en unas breves declaraciones a la prensa.
Añadió que las repercusiones podrían durar "mucho tiempo" y amenazar los medios de vida de miles de estadounidenses que consideran "este lugar su hogar".
Aseguró, por lo demás, que "podrían ser necesarios muchos días para detener" el derrame que comenzó el pasado 20 de abril a raíz de la explosión y posterior hundimiento de una plataforma petrolífera operada por British Petroleum (BP).
El presidente respondió también a los críticos que aducen que su Gobierno no ha actuado con la suficiente celeridad en el caso.
"Nos preparamos y planeamos para lo peor desde el primer día, aunque esperamos lo mejor", insistió, y recordó que su administración lanzó una investigación "inmediatamente" después de la explosión para aclarar lo sucedido.
Añadió, además, que su Gobierno lleva a cabo un esfuerzo "implacable" para hacer frente al derrame y dijo que no se dará por satisfecho hasta lograr contenerlo.
Los críticos sostienen que la Casa Blanca no ha actuado con suficiente rapidez frente al derrame y dicen que podría convertirse en el Katrina de Obama, en referencia al huracán que golpeó Nueva Orleans en el año 2005 y que lastró la popularidad del presidente George W. Bush por la lentitud oficial ante la tragedia.
Al igual que Obama, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, restó legitimidad a esas críticas al afirmar que el Gobierno ha estado alerta desde el primer momento.
"La respuesta física sobre el terreno ha sido desde el primer día como si este pudiese ser un fallo catastrófico", afirmó Napolitano, quien dijo que el Gobierno está utilizando todos los recursos a su alcance para minimizar el impacto del vertido.
Las últimas estimaciones indican que el derrame ronda los 800.000 litros de petróleo diarios, aunque Lamar McKay, presidente de British Petroleum en EEUU, concesionaria de la plataforma hundida, dijo que es imposible predecir la magnitud.
El ejecutivo insistió en que un fallo técnico del mecanismo que debería de haberse activado para sellar el pozo explica que el petróleo siga fluyendo libremente.
Varios brazos robóticos son controlados por hombres en el fondo marino para intentar cerrar el pozo.
McKay adelantó, por lo demás, que la gigantesca estructura que construyen los ingenieros de la firma para contener el derrame podría estar instalada en el plazo de "seis a ocho días".
La citada estructura es una especie de cúpula gigante que se colocaría sobre las fugas en el oleoducto a través de las que se vierte el petróleo, que se acumularía dentro de la cúpula y se bombearía fuera de ella evitando así el derrame directo en el mar.
A la espera de los resultados de esa iniciativa, el secretario del Interior de EEUU, Ken Salazar, dijo que para lograr una "solución definitiva" podrían ser necesarios tres meses.
Esa solución implica la construcción de un pozo alternativo a través del que se inyectaría un líquido más pesado que el petróleo que actuaría como una especie de tapón e impediría que el crudo siga fluyendo a la superficie.
Hasta que eso se logre, explicó Salazar, "podría seguir fluyendo un montón de petróleo".
Indemnización económica
El consejero delegado de BP, Tony Hayward, llegó este lunes a Washington para dejar claro ante funcionarios y legisladores que la empresa está comprometida a pagar por los daños causados por la explosión de la plataforma petrolera.
"Asumimos total responsabilidad por el derrame y lo limpiaremos, y si la gente presenta reclamaciones legítimas por daños, las honraremos", aseguró Hayward en un comunicado emitido en Londres.
Esas mismas palabras las repitió a su llegada a Estados Unidos. "Pagaremos por la operación de limpieza; no hay duda de eso. Es nuestra responsabilidad y la aceptamos plenamente", dijo a la radio pública NPR.
Agregó que la empresa también responderá a los reclamos "legítimos" sobre los daños causados por el crudo derramado al Golfo de México.
Hayward tiene previsto reunirse este lunes en Washington con autoridades del Gobierno federal y líderes del Congreso.
Según BP, la empresa está gastando unos seis millones de dólares a diario para responder a los esfuerzos de limpieza, cifra que no incluirá la factura por el despliegue de la Guardia Nacional y de equipos de expertos de la Agencia para la Protección Ambiental.
La plataforma de exploración petrolera Deepwater Horizon pertenece a Transocean, si bien BP tenía una un contrato de concesión.
Las autoridades han impuesto una veda a la pesca por al menos diez días en partes de la zona del Golfo de México. Se calcula que la industria pesquera en el área aporta alrededor de 2400 millones de dólares a la economía regional.
El vertido de crudo ha ensombrecido tanto las celebraciones por el comienzo de la temporada de pesca de camarones como la toma de posesión, prevista para este lunes, del nuevo alcalde de Nueva Orleans (Luisiana), Mitch Landrieu.
Las acciones de BP cayeron además un 8,51% en la Bolsa de Nueva York en una sesión en la que las compañías energéticas perdían en su conjunto un 1,10%.
Washington (EEUU)
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