Actualizado: hace un minuto.
12:15 PM - 23 de Marzo de 2012
Por: Sandra Mercedes

En días pasados leí un artículo de un colaborador de Soyperiodista.com, en donde hacía una crítica constructiva respecto a la manera de vestir de muchas mujeres cuya edad ya no está dentro del rango de los veinte, pero que insisten según el autor de la nota en usar pintas no muy adecuadas para las mujeres de 40 y más.
Sin embargo, más allá del respetable gusto que cada una tenga para vestir, hay aspectos de talante sociológico, de diseño y hasta económico que inciden en que una mujer de cierta edad, termine vistiéndose como una adolescente.
Aspecto Sociológico:
Desafortunadamente estamos en la era en que el temor por la vejez crece despiadadamente, como si fuera algo ajeno a la naturaleza humana. Los medios de comunicación y los negocios de belleza han vendido el estereotipo de la mujer rubia de pelo liso y largo no importa que esté quemado con tantas decoloraciones para lograr el anhelado rubio, de curvas voluptuosas, cuyos atributos deben ser exhibidos, o sea, no basta tenerlos hay que mostrarlos.
En las oficinas he visto como mujeres de todos los niveles y edades asumieron esa "pinta" impuesta, renunciando a las características innatas de sus cuerpos y de su edad.
Otro punto que puede incidir en la utilización de pintas de adolescentes en mujeres adultas, es que, el boom de la belleza y la conservación a toda costa de la juventud, comenzó a principios del siglo XXI. En los ochenta y noventa, es decir, en la época en que éramos "los adolescentes", la pinta era lo de menos. A diferencia, de los adolescentes de hoy, nosotros, los del común aclaro, nos poníamos lo que hubiese en la casa, a los diecisiete años nos vestíamos como viejos. O si no, miren las fotos y verán.
Recuerdo que en el Colegio y cuando no teníamos que llevar uniforme, llegábamos con sacos de paño, sastres, coloridos vestidos de satín, con pronunciados copetes Alf, con crespos producto de permanentes y con aretes gigantes de plástico. O si no, miren las fotos y verán.
Entonces pensaría a manera de hipótesis, que muchas mujeres quieren cerrar el ciclo de vestirse como unas adolescentes de verdad. Quienes fuimos adolescentes a finales de los ochenta y comienzos de los noventa, no tuvimos la mejor suerte en cuanto a la moda. O si no, miren las fotos y verán.
Aspectos de Diseño:
La incursión de la economía China en las economías mundiales, ha generado nuevas tendencias y la moda no es la excepción. Desafortunadamente, no es tarea fácil para un Diseñador de Modas colombiano competir con la creciente imposición de los productos chinos.
Los segmentos del vestuario se están acabando, no olvidemos que la ropa China está diseñada en serie y cuando se va a comprar ropa las opciones son muy limitadas, solamente se encuentra esa mercancía repetitiva, sin gracia y terminamos todos vistiéndonos igual, con ropa de muy baja calidad y sin segmentaciones de edades. O si no, miren en las calles cómo están vestidas las personas y verán.
Aspectos económicos:
Ya no existen términos medios, o se tiene para comprarse un buen vestido con clase y caché o necesariamente se tiene que comprar toda esa mercancía repetitiva, de baja calidad y sin personalidad que abunda en las ciudades.
Con esta situación económica la opción para la mayoría es comprar la ropa que impone la supuesta "moda". O si no, miren los precios de la ropa con estándares de calidad y comparen. O si no, miren la ropa que está asequible a la mayoría y verán las pocas opciones que tienen de adquirir una buena pinta. O si no, miren los bolsillos de muchos colombianos y verán.
Es paradójico que en un país que se caracteriza por el talento de los Diseñadores de Moda, con diversas exposiciones y desfiles que se organizan durante todo el año, no haya buenas opciones para un buen vestir.
Creería que es necesario entonces incitar a comprar ropa colombiana, promoviendo y apoyando a los talentosos Diseñadores de Moda colombianos que se ven desplazados por la avalancha de la mercancía china.
Así mismo, concientizar a las mujeres que la belleza física nunca se acaba, pero sí se transforma. Esto quiere decir, que una mujer de cuarenta sigue siendo bella y seguirá siendo bella, pero de manera diferente a cuando tenía veinte y que existen pintas muy casuales y juveniles sin llegar al extremo de la extravagancia.
Por ahora y hasta que no se cambien pensamientos, tendencias y conceptos el dilema para muchas mujeres seguirá siendo ¿Qué me pongo?
Por Sandra Mercedes, colaborador de Soyperiodista.com
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