Actualizado: hace 2 minutos
6:36 PM - 26 de Noviembre de 2012
Por: Ladypapa

Parecería una solución cómoda y rentable tanto para empresas como para empleados, incluso hay quien se atreve a decir que el rendimiento, la productividad y la creatividad de los empleados aumentaría considerablemente, todo esto, sumado a la efectividad probada de medios como internet y las tecnologías de la comunicación hacen augurar un camino de éxitos para que el trabajo en casa se arraigue entre nuestras costumbres.
Las ventajas saltan a la vista, por ambas partes, las empresas se ahorran costes fijos y los empleados ganan la libertad de manejar el tiempo a su antojo, son ellos quienes deciden qué horas dedicar al trabajo, adecuan un espacio dentro de sus casas en el que sentirse confortables, visten ropa cómoda, desayunan tranquilos y luego se disponen a trabajar sin tener que conducir en medio de un tráfico endemoniado ni tomar el transporte público en horas punta, ni soportar lluvias o vientos desangelados y menos aún tener que verselas con aquellos compañeros que tienen el pie pronto a la zancadilla.
Claro que pudiera pensarse que este exceso de libertad operativa podría generar cierto anarquismo, pero no hay tal, el empleado debe comunicar en todo momento lo que hace y donde va a estar, y en qué estado se encuentra el proceso de trabajo.
Pero no todo es de color rosa; cuando se trabaja de manera independiente se tiene que controlar otro tipo de riesgos psicosociales como el tecnoestrés, la tecnodependencia, el aislamiento social y la ansiedad, para ello el empleado debe poseer además de las cualidades relacionadas con su cargo, una alta autodisciplina y un gran sentido de la organización, para equilibrar el tiempo laboral con el personal.
En algunas empresas de nuestro país se está imponiendo esta modalidad laboral, sin embargo el ministerio del trabajo y los sindicatos aún dan la espalda a esta realidad, a nadie se le ha ocurrido regularizar, controlar y legislar esta nueva casta de empleados, si un independiente tiene un accidente en su casa, cómo debe tratarse, ¿como accidente laboral o no? y cómo deben ser sus contratos, sus ayudas familiares o auxilios.
También quedan en un limbo los elementos requeridos para su trabajo; ¿la empresa le otorga un equipo adecuado para la realización de su labor, le ofrece mantenimiento y/o repone los daños que pudieran ocurrir?
Habría también que determinar que proyección tiene la labor de un empleado independiente, él podrá aspirar a un ascenso en su trabajo, a mejorar su salario y condiciones, o este tipo de trabajo esta estigmatizado a becarios, mujeres y a personas mayores que ofrecen su experiencia laboral pero que no pesan nada en las decisiones empresariales, lo cual las estancaría a nivel profesional.
Las empresas no están preparadas para este nuevo giro de roles, son muy pocas las que están capacitando a empresarios y/o jefes de sección para manejar, orientar y fomentar la productividad de los empleados a distancia. Una vez más la realidad, las urgencias cotidianas y la crisis económica han pillado por sorpresa tanto a gobiernos, como empresarios y sindicatos.
Por Ladypapa, colaborador de Soyperiodista.com
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.