Actualizado: hace un minuto.
4:14 PM - 6 de Diciembre de 2012
Por: Jorge Enrique Acevedo Acevedo

Me pidieron que en nombre de la patria participara en el reavivamiento de valores como la nacionalidad, que había que repartir hojas volantes, concurrir a reuniones, participar en programas radiales, - y si se podía en televisión - usar el internet, etc. para llamar a toda la ciudadanía a una manifestación civilizada pero fuerte de "esta Colombia amada que no podía seguir siendo cercenada".
Les dije terminantemente que no era el tipo para esas aventuras. Decentemente pero con energía me tildaron de apátrida y me culparon de qué Colombia estaba mal "por elementos como usted, que no les corre sangre por las venas, que no les duele la patria".
Rechacé la invitación por varios motivos que aquí quiero dejar para el conocimiento de los amables lectores (cuando los tengo ).
No creo que el dolor de patria sea un sentimiento emocional que nace en ciertos momentos coyunturales apenas. No creo en ese dolor que es como el cristianismo en el momento de los temblores.
Cuando hay un movimiento telúrico todo el mundo se pone rápidamente de rodillas (incluidos redomados ateos) y pide perdón a Dios, pero cuando pasa el remezón, todo ese arrepentimiento desaparece.
El patriotismo colombiano tiene ese tendencia. Ahora nos duele "lo que nos ha hecho Nicaragua" pero durante muchas décadas nos tuvo sin cuidado.
Nuestro sentido de patria es parecido al amor que ahora tenemos por Pékerman. Pékerman - en director técnico (antes decían el entrenador) de la selección Colombia de mayores ha logrado una excelente campaña en los partidos de las eliminatorias del mundial de fútbol que en unos años se hará en Brasil.
Para algunos merece el premio Nóbel de la paz pero, pobrecito Pékerman, si llagare a perder un partido trascendental o si no "clasificamos". ¡Desde luego será crucificado!. Ese es el patriotismo de Colombia. Por los futbolistas, por los ciclistas, por las reinas de belleza. No alcanza para más, lamentablemente. Es inmadurez patriótica. Dentro de algunos días todo pasará.
Pero cualquiera podrá estar pensando como insultar a este modesto delineador de este comentario. Antes de que me lance la primera piedra podría pensar en situaciones que confirman mi punto de vista.
¿Cuánto dinero del que los ciudadanos pagan en impuestos anualmente se pierden por delitos de cuello blanco, léase, peculados, concusiones, cohechos ? Y ¿ cuántos ciudadanos han promovido una protesta elemental contra ese cáncer que nos carcome cada día más ? Desde luego que no se siente ningún dolor por esta conducta que década tras década ha venido haciendo carrera y ahora se ha acentuado.
¿Cuántos ciudadanos han manifestado su inconformidad porque el glorioso congreso de la república está desprestigiado, está acusado de carecer de ética y cada día nos sorprende más con infaustas noticias que desdicen del lugar que al menos según la cartilla de Derecho Constitucional debiera ser el lugar más higiénico de la administración del Estado?
¿Cuántos ciudadanos manifiestan su inconformidad porque se firman tratados de comercio pero no se realiza ninguna obra para que estos documentos no se conviertan en una tragedia más contra la economía colombiana? ¿Cuántos ciudadanos sabedores de que hay candidatos a las corporaciones públicas corruptos, de que esos candidatos tienen una larga tradición de delincuencia contra el erario se abstienen de respaldarlos con su voto para evitar elegirlos y no darles la posibilidad de que sigan haciendo de las suyas?
Desde luego estas son preguntas ingenuas porque nadie va a efectuar la mínima disquisición de si tienen sentido o no. Lamentablemente nuestra mayoría silenciosa es demasiado silenciosa, porque todas estas conductas - qué son una pequeñísima muestra - no merecen ni siquiera un rubor.
Al contrario. Se puede estar seguro de que si algunos de los ciudadanos que fueron extraditados a USA por paramilitarismo y/o narcotráfico regresaran a Colombia, podría intentar ser senador, representante, gobernador, alcalde con altísimas opciones de ser elegido con una muy fuerte cantidad de votos.
Esa ciudadanía que es indiferente y que con su silencio es la que respalda estos procederes que mantienen a esta república postrada, es ahora la que viene a posar de patriota por lo de la situación con Nicaragua. Caramba, si por décadas nunca nos interesó la suerte de san Andrés como no fuera para traer televisores y equipos de sonido. Allá siempre han estado mal, han sido siempre perdedores y seguirán siendo perdedores porque todo lo que se está ofreciendo por estos días es para calmar las tensiones tropicalistas.
De soluciones auténticas habría que hablar no de un poco de canoas nuevas para que pesquen sino de la creación de un Ministerio de Mares encargado de toda esa problemática de nuestras fronteras marítimas y que con una gran visión de futuro enderezara todas sus actividades a la industrialización de todos esos mares que en este momento están abandonados o si acaso controlados pero para evitar que el narcotráfico use esas aguas para sus envíos.
Obvio, pensar en ese ministerio y en esas inversiones es una idea lejana. En san Andres necesitan de la pesca para almorzar todos los días ( los que están dedicados a la pesca, desde luego ), pero ese no puede ser su destino. El patriotismo colombiano no puede ser tan elemental. ¡Téngalo en cuenta, Pékerman!
Adenda: Desde luego que el actual gobierno no es el responsable de lo que ha ocurrido con Nicaragua. Ni el presidente Santos ni la canciller Holguín participaron en el recorrido de ese problema internacional. Y culparlos es también una muestra errada del patriotismo que busca encontrar a quien caerle para "calmar la rabia". A ellos les tocó la mala hora.
Por Jorge Enrique Acevedo Acevedo, colaborador de Soyperiodista.com
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
JOSE nabor
6 Diciembre 2012 - 11:26pm
JOSE nabor
6 Diciembre 2012 - 11:13pm