Actualizado: hace una hora.
3:10 PM - 11 de Diciembre de 2012
Por: Sandra Mercedes
Amigo Grinch, usted no es el único que en este torbellino de actividades programadas para este mes, quiere gritar y decir "Ups me doy".
Navidad es sin duda una época de contrastes, las tristezas y las alegrías se conjugan simultáneamente para dar paso a un torbellino de emociones y un sinnúmero de actividades; al contrario de una tranquila recordación y regocijo del nacimiento de Jesucristo, se convierte en un tiempo de afanes, presiones, imposiciones, compromisos, que no todos tenemos la capacidad de soportar.
A veces creo sentir vergüenza con mis vecinos, la fachada de mi casa no está iluminada, de ciento cincuenta casas que conforman el Conjunto aproximadamente 20 no iluminamos, me imagino que quienes no desbordamos en creatividad navideña tendríamos diferentes razones, en mi caso por ejemplo no sé hacer conexiones eléctricas, no tengo escalera o un marido hacendoso y ningún electricista me dio su tarjeta; otros vecinos no iluminarían porque serán ateos, tacaños, tendrán tristezas, pereza o quizás consideraran que lo más importante es iluminar su corazón; no obstante, sea cual sea la razón no iluminar la fachada es la primera fuerte presión de Navidad.
De la iluminación, pasamos a la novena de aguinaldos, siempre la he rezado en familia y con amigos muy cercanos, pero ahora ni siquiera preguntan si uno quiere o no participar, en mi Conjunto ya estoy programada para el día 19, ¿Alguien me preguntó? Nadie, lo cierto es que ya me programaron y debo reunirme entonces con los vecinos que nos toca el 19 para ver qué vamos a dar de comer a cientos de hombres, mujeres y niños que viven en el Conjunto, porque a menos que haya una multiplicación de los panes y de los peces, nos va tocar dar una buena cantidad de dinero para calmar esa necesidad de comer en las novenas; sin contar además la novena del trabajo, de los padres de familia del Colegio, de la ruta, etc,etc,etc.
Qué me dicen de los regalos, de los detalles, de los centros comerciales que están a reventar, los trancones se tornan más pesados porque sencillamente están impregnados de la ansiedad que produce la obligación de llegar a un lado, en este mes, todos los días debemos llegar puntuales a algún lado, porque si no llegamos de seguro nos ganamos un problema con alguien, ¿Por qué nos has llegado? Replicarán muchos familiares, parejas y amigos.
De la noche de Navidad y del 31 de diciembre, ni hablemos, la obligación es bailar, tomar, comer hasta la saciedad, cabecear hasta la media noche y enguayabados salir para el asado y el sancocho de río.
Bueno, eso es lo que hace felices a la mayoría, pero en mi caso tanta festividad me produce estados de nerviosismo, prefiero celebrar la Navidad dentro de una reserva y hermetismo indispensables para entender el significado del nacimiento de Jesús, ese hombre sencillo cuyo único mensaje se resume en el amor y el perdón como máximas expresiones y únicos caminos válidos para resolver las diferencias.
El Grinch que hay en mí me dice que la Navidad también se puede celebrar discretamente, sin extravagancias, sin carreras, sin afanes, sin compras, sin imposiciones sociales, no todos vemos la Navidad como la ve la mayoría y no por ello somos personas amargadas como podrán pensar muchos.
Amigo Grinch, usted no es el único que en este torbellino de actividades programadas para este mes, quiere gritar y decir "Ups me doy".
Lamentablemente no tengo una solución a la mano, lo que único que puedo decir a mis amigos Grinchs es que no se dejen influenciar, ni sientan culpa si prefieren un diciembre más discreto, recordemos que las disidencias al bullicio decembrino también están permitidas.
Por Sandra Mercedes, colaborador de Soyperiodista.com
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
isagir64
12 Diciembre 2012 - 4:32pm
jaimitogg
12 Diciembre 2012 - 12:18pm