5:44 PM - 17 de Diciembre de 2012


Salario mínimo sin justicia

Por: José Bejarano Pérez

Nada justifica que un funcionario devengue 20, 30 y 50 millones de pesos mensuales, mientras un trabajador tenga que conformarse con un pírrico salario.

EL ESPECTADOR
EL ESPECTADOR

Antes de discutirse el incremento del salario mínimo debería pensarse en una reforma constitucional que abarque todo lo que concierne a empleadores, trabajadores, gremios, comercio, entre otros, en tal sentido que exista un control sobre las utilidades o ganancias, una equidad sobre sueldos y salarios, y una justicia social.

Cierto es que existen muchas gabelas que el gobierno impone a los empleadores lo cual va en detrimento de sus empresas; se paga el salario mínimo pero a este salario hay que apartarle casi un 45% que el empleador debe acumular por cada trabajador: 8% en cesantías, 8% en primas, 4% en vacaciones, 12% en salud, 1% seguridad industrial, 1% de interese a las cesantías; a esto hay que sumarle otros rublos para el SENA, Cajas de Compensación, ICBF, y no se que más, lo que origina aumento en todos los productos manufacturados.

Fuera de eso, el empresario por Ley tiene que conceder licencia de maternidad por seis meses a toda empleada en tal estado, y pagarle salarios a su reemplazo con todas las de la ley, y que decir de las empresas en donde existen uno o más sindicatos, que hacen exigencias exorbitantes. Todo esto encarece la economía, produce desempleo y salarios de hambre.

Escuchaba a un dirigente obrero decir que el salario mínimo debe ajustarse al valor de la canasta familiar, que es del orden de 1.050.000 pesos, pero al empleador le significaría aproximadamente 1.400.000 pesos, y eso no es más que un sofisma de distracción, porque cuando el trabajador quiera recibir su aumento salarial este no le alcanza ni siquiera para emparejar la canasta familiar, que de hecho se dispara antes del incremento salarial.

El control a las ganancias o utilidades frenaría los aumentos descarriados de los artículos de primera necesidad, por ejemplo, contribuyendo con la nivelación económica de las familias más vulnerables. Los empresarios obtienen jugosas ganancias y los vemos montando sucursales en todo el territorio nacional.

Tampoco se justifica que un funcionario devengue hasta veinte, treinta y cincuenta millones de pesos mensuales, mientras un trabajador tenga que conformarse con un pírrico salario.

En mi sana opinión debe pensarse primero en una reforma coyuntural antes de seguir con el teatro del salario mínimo. Claro está, que ya no hay tiempo para ello, porque caeríamos en la improvisación, pero las fuerzas vivas del país deberían ir pensando en una mejor justica social.

|5:44 PM - 17 de Diciembre de 2012

Nota tomada de SoyPeriodista.com
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