11:51 AM - 27 de Diciembre de 2012


La importancia de las fechas que marcan el final de un ciclo

Por: Sandra Mercedes

En la historia de la humanidad siempre han existido los rituales, los símbolos, los signos. En la mayoría de culturas y religiones, se da importancia a los inicios y a los finales.

EL ESPECTADOR
EL ESPECTADOR

Recientemente el mundo entero estuvo en vilo por la fecha que los Mayas consideraron como un final o como un inicio, no lo sé, lo cierto es que esa fecha para muchos más que el fin del mundo es el comienzo de una nueva etapa en el plano espiritual.

Ahora bien, a los mayas se les ocurrió el 21 de diciembre de 2012, como su fecha corte, pero al igual pudo ser cualquier día, mes o año, lo interesante del caso es cómo influye determinado plazo en las conciencias, vida y pensamiento de las personas.

La mente es una poderosa herramienta con que cuenta el ser humano, con un consciente y un subconsciente, el primero de ellos, esto es, el consciente es por lo general el saboteador de los planes, de los sueños, de los proyectos y de los cambios, siempre nos está recordando que existe una realidad y que es muy difícil cambiarla, el segundo, es decir, el subconsciente, esa poderosa máquina de realización de sueños y de cambios, lamentablemente en la mayoría de los casos se cree el cuento echado por el consciente y renuncia a su potencial.

Es entonces cuando nos convertimos en seres sin sueños, sin metas, sin objetivos, vivimos por vivir, o como diría el adagio popular "Para dónde va Vicente, para dónde va la gente", nos convertimos en uno más. Algo muy común en las personas que en diferentes áreas han podido avanzar más allá del grupo en general, es la capacidad que tienen de entrenar su subconsciente y enfocarlo al triunfo, no es un cuento esotérico como podrán pensar muchos, está comprobado que la persistencia y el entrenamiento mental son factores claves para alcanzar el éxito.

Ahora bien, recuerdo al profesor Antanas Mockus y como utilizaba la simbología para tratar temas que la retórica no había podido cambiar y creo que lo logró, lo que pasa es que no hubo la continuidad necesaria por parte de sus sucesores.

Así las cosas, me he puesto a pensar entonces que los conocidos agüeros del 31 de diciembre pueden constituirse también en símbolos que ayuden a despertar al subconsciente y de igual manera el 31 de diciembre puede por qué no ser para muchos de nosotros nuestra fecha Maya, esto es, la fecha del inicio de un cambio.

Mejorar, modificar comportamientos, renunciar a las ofensas, a la agresividad, a la intolerancia, tenemos muchos defectos y cosas por corregir, considero así que todo este Boom de la fecha Maya no debe quedar en vano, o como un "páselo por inocente", creo que los Mayas no se equivocaron, la fecha profetizada se da en un tiempo en donde se requiere con urgencia el final de las cosas malas que destruyen y consumen a la raza humana.

Adoptemos la fecha Maya las veces que sea necesario, y así poder entrenarnos para ser mejores seres humanos y además aprovechemos que caray los agüeros del 31 de diciembre para convertirlos en símbolos de cumplimiento de nuestros objetivos, transformémoslos en emblemas, no nos de miedo soñar, tener metas altas, decía alguien, "Soñar con llegar a la luna, para poder tocar las estrellas", no le dé pena pedirle a Dios, al Universo y a la vida, cosas materiales, (no es pecado), tengamos proyectos, metas que cumplir, hagamos cosas sin esperar resultados, porque éstos vendrán solos como consecuencia de la disciplina y persistencia.

Pero lo más importante es creer en uno mismo como hacedor de cosas grandes, no le echemos la culpa a nadie de nuestros fracasos, no inspiremos lástima, no seamos sufridos, así uno esté pasando dificultades siempre debemos estar con la cabeza en alto, en pie, así la vida lo admirará y lo premiará, no olvidemos que la naturaleza destruye a los más débiles.

En consecuencia este 31 de diciembre me podré ropa interior de color amarillo, me comeré las doce uvas, escribiré mis sueños en un papel el cual incinerare y las cenizas las soplaré hacia la estrella más alta, tomaré champaña, tirare la copa hacía atrás (en un tapete para que no se rompa y tenga toda la buena suerte del mundo), regaré lenteja en toda mi mesa, contaré billetes a las doce de la noche, pero principalmente le daré gracias a Dios por ser mi fortaleza.

Felicidades y Dios lo colme de bendiciones. 

|11:51 AM - 27 de Diciembre de 2012

Nota tomada de SoyPeriodista.com
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