Durante la pandemia por el COVID-19, Sonja Semyonova, una mujer de 45 años, se mudó, pero esta decisión la hizo sentirse sola y aislada.
Le contó al medio Daily Star que, durante un paseo en 2021, comenzó a tener “experiencias eróticas” con un roble que estaba cerca de su casa.
“Estuve caminando por un sendero cerca del árbol cinco días a la semana durante todo el invierno. Noté una conexión con el árbol. Había un erotismo con algo tan grande y tan viejo que me sujetaba”, detalló.
“La presencia que siento con el árbol es lo que estoy buscando”, reveló Sonja. Añadió que el roble la hizo sentir “protegida”.
De acuerdo con el portal TN, la mujer no participa en actos físicos con el árbol porque “un gran error es pensar que la ecosexualidad significa sexo entre personas y la naturaleza, es una forma diferente de explorar lo erótico”.
Haga clic aquí: