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Gol Caracol Tatiana García

Tatiana García

  • Gol Caracol

    Estos diálogos de paz sí me gustan. Tan pronto corrió el rumor acerca del empeoramiento de la salud de la esposa del arquero de Millonarios, Twitter se llenó de comentarios de solidaridad y los hashtag #FuerzaDelgado y #FuerzaTatiana escalaron a posiciones reconfortantes. Es bueno mencionarlo porque estamos hartos de la mala educación que ronda en las redes sociales. De los insultos y las groserías y, tal vez, de nuestro error de andar haciendo eco de las situaciones que nos avergüenzan. El rival no es el enemigo, nunca lo olvide. La cuenta oficial de Santa Fe tuiteó entonces un gran acierto: “Luis Delgado, arquero de Millonarios, es integrante de esta linda familia del fútbol, lo acompañamos en este difícil momento”. Tatiana García sufre de cáncer y debe ser sometida a una operación de seno. Es la cruda verdad. Ante semejante adversidad que representa tal enfermedad, la sociedad le mostró un apoyo refrescante, así para muchos sea intangible y haya durado tan solo unos cuantos minutos. Delgado se convierte mientras tanto en símbolo. Ganó a finales del año pasado el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, de El Espectador. Él y su familia, con sus cabezas rapadas, son un emblema de la lucha contra el cáncer de seno. La distinción ahora es para quienes enviaron un mensaje desinteresado en Twitter, un saludo de solidaridad. Algunos medios y otros equipos también lo hicieron. Ojalá que los socializadores de estas empresas y clubes lo hayan hecho sin ninguna intención estratégica digital (lo cual dudo en muchos casos porque los hashtag se ven como una necesidad cuando no como una oportunidad). “La motivación está ahí, tenemos que jugarnos la vida (…)”, dijo el técnico Wilson Gutiérrez antes del reciente partido que le ganó Santa Fe a Tolima en Ibagué por la Copa Libertadores. Pero es un error creer que la vida, más allá del salario, se juega en la cancha. Lo verdaderamente importante está fuera de ella. La salud de Tatiana lo demuestra. Olvidemos la metáfora y acabemos con eso de “vida o muerte” alrededor de un partido de fútbol. A esta hora, una familia llora a Diana Quintero, quien no gustaba del fútbol pero murió hace poco luego del clásico bogotano en un hecho que involucra barras bravas. De momento, toda la fuerza para Delgado, para Tatiana y para todos aquellos que deben sufrir la desgracia de cualquier enfermedad. Este sencillo 'post' se une a esas sanas voces. En Twitter: @javieraborda

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