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El Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda tendrá un duelo fuera de la cancha: el 'Jet Lag'

Debido al cambio horario tan pronucniado, las jugadoras que disputarán el Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda tendrán que adaptarse lo más rápido posible para poder dar su mejor rendimiento.

Estadio de Sydney, uno de los escenarios que albergará el Mundial femenino Australia y Nueva Zelanda
Estadio de Sydney, uno de los escenarios que albergará el Mundial femenino Australia y Nueva Zelanda
Foto: AFP

Cualquier viajero que haya realizado vuelos de larga distancia sabe hasta qué punto el 'jet lag' puede debilitar el cuerpo humano, pero ¿y si a eso se le añade tener que entrenar nada más aterrizar para jugar luego al fútbol en un Mundial Femenino?

Las estrellas del Mundial femenino no son inmunes a la fatiga del desfase horario, por lo que los equipos que han volado estos días a Australia y Nueva Zelanda han buscado una gran variedad de métodos, algunos novedosos y otros no tanto, con los que combatirlo.

"Momento para las 'chrono' gafas. Haciéndolo lo mejor posible para vencer al jet lag", publicaron las inglesas, vigentes campeonas de Europa, antes de un viaje de más de 16.000 kilómetros y de 22 horas de duración hasta Australia.

Las jugadoras posaban sonrientes llevando unas gafas de aspecto futurista con lentes naranjas. Estas son gafas ligeras diseñadas por la compañía neerlandesa Propeaq y que "engañan" a los ojos para alentar o desalentar el sueño.

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Las 'Lionesses' tuvieron una charla antes del torneo sobre como combatir al 'jet lag', incluyendo los pasos a seguir antes de tomar el vuelo hacia Australia, según The Times.

Otros equipos en camino hacia el Mundial han buscado sus propios métodos en un esfuerzo por tener a sus jugadoras en el campo de entrenamiento y listas para jugar lo más rápidamente posible tras el aterrizaje.

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La entrenadora neerlandesa de Irlanda, Vera Pauw, diseñó un "protocolo jet-lag".

Siendo de las primeras selecciones en entrar en liza en el Mundial, contra la coanfitriona Australia el jueves, las irlandesas no tenían tiempo que perder.

Irlanda entrenó inicialmente de acuerdo a su horario corporal, antes de ir desplazando la hora de entrenamiento hacia el horario australiano, según el Irish Mirror.

"Empezamos a las 11, en mitad de nuestra noche. Después a las 12, luego a las 2, ahora a las 4 y mañana a las 6", declaró Pauw a ese diario.

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"Luego están también las gafas de luz, pero el doctor nos mostró que no hay evidencias y queremos mantener las cosas simples", añadió.

'Intentar aguantar'

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Para algunas jugadoras, ha sido cuestión de simplemente acostarse en la cama y esperar a que el sueño llegue.

La defensa francesa Sakina Karchaoui pasó una semana tratando de ajustar la diferencia de ocho horas entre su hogar y Australia. "Al principio dormíamos dos o tres horas, nos despertábamos a las 3 de la mañana, fue complicado", dijo.

Cuando finalmente logró dormir en condiciones, lo hizo durante diez horas, y estuvo encantada.

La selección de Francia introdujo a un experto antes del Mundial como intento para aligerar el problema. Mounir Chennaoui, investigador especializado en el sueño y la fatiga, dijo: "Ocho zonas horarias de diferencia son ocho días de adaptación".

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Las jugadoras francesas recibieron instrucciones para empezar a prepararse una semana antes de la salida, yéndose a la cama y preparándose de 15 a 30 minutos antes cada día.

También se les dijo que tendrían que acostumbrarse al horario australiano en cuanto estuvieran en el avión, antes del largo viaje.

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Francia, una de las favoritas para ganar el Mundial, pareció lejos de su mejor nivel de intensidad al caer derrotadas el viernes por 1-0 en un amistoso contra Australia en Melbourne.

"No busco excusas, pero sigue habiendo algunos problemas de sueño", dijo el entrenador Hervé Renard, cinco días después de la llegada del equipo al país oceánico.

La defensa noruega Maren Mjelde se lo tomó con un método más tradicional: tratar de mantenerse despierta el mayor tiempo posible y resistir la tentación de una siesta por la tarde.

"Se trata de intentar aguantar, encontrar cosas que hacer, jugar o leer un libro o resolver un crucigrama o ese tipo de cosas", dijo después de que Noruega aterrizase en Nueva Zelanda, hace más de 10 días.

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Completamente descansadas o no, Noruega debutará en el partido inaugural del jueves, al enfrentarse a Nueva Zelanda en Auckland.

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