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El Mundial de 2026 no será uno más. La cita en Estados Unidos, México y Canadá marcará el final de una era dorada, con varias de las máximas figuras del fútbol mundial disputando su última Copa del Mundo. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo encabezan una lista de leyendas que buscarán cerrar su historia en el torneo más importante con una última actuación memorable.
Messi llega con la tranquilidad de haberlo ganado todo. Su consagración en Catar 2022 lo elevó definitivamente al olimpo del fútbol. Antes, ya había sido subcampeón en Brasil 2014 y protagonista en Sudáfrica 2010 y Rusia 2018. Su evolución dentro del torneo, pasando de joven promesa a líder absoluto, lo convierte en uno de los jugadores más determinantes en la historia de los Mundiales.
Cristiano Ronaldo, en cambio, ha tenido un recorrido distinto. Siempre competitivo, el portugués ha sido constante en cuanto a presencia goleadora, convirtiéndose en el primer jugador en marcar en cinco Mundiales distintos. Sin embargo, el título le ha sido esquivo. Su mejor actuación colectiva fue en Alemania 2006, cuando Portugal alcanzó las semifinales.
Neymar Jr también apunta a despedirse del escenario mundialista. El brasileño fue figura en 2014 hasta su lesión en cuartos de final, y en 2018 y 2022 mostró destellos de su talento, aunque sin lograr llevar a Brasil al título. Su deuda pendiente es precisamente esa: conquistar el trofeo.
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Luka Modric ya dejó una huella imborrable al llevar a Croacia a la final de Rusia 2018, donde fue elegido Balón de Oro del torneo. En Catar 2022 volvió a liderar a su selección hasta semifinales, reafirmando su vigencia y liderazgo.
Kevin De Bruyne, cerebro de Bélgica, comandó a la mejor generación en la historia de su país, con el tercer lugar en 2018 como punto más alto. No obstante, en 2022 el equipo no logró responder a las expectativas.
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James Rodríguez tuvo su gran momento en Brasil 2014, siendo goleador del torneo con seis tantos y protagonista de una de las mejores actuaciones individuales de ese Mundial. En Rusia 2018 las lesiones limitaron su impacto, y desde entonces su presencia ha sido más irregular.
Por su parte, Mohamed Salah ha cargado con la responsabilidad de Egipto. Su única participación fue en Rusia 2018, donde llegó condicionado físicamente y no pudo evitar una eliminación temprana.
El Mundial 2026 será, entonces, el último baile de una generación que definió el fútbol en las últimas dos décadas. Un escenario perfecto para despedirse en grande o, en algunos casos, saldar cuentas pendientes con la historia.