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Previo a la aceptación de cargos en el escándalo conocido como el ´FIFAgate’, la justicia federal de Estados Unidos inculpó a 16 altos dirigentes o exdirigentes de la FIFA y asociaciones nacionales, todos ellos latinoamericanos, por el caso de corrupción que sacudió a la organización.
Entre los inculpados se encontraban el paraguayo Juan Ángel Napout, presidente de la Conmebol, y el hondureño Alfredo Hawit, presidente interino de la Concacaf, ambos arrestados en Zúrich (Suiza), así como el titular de la poderosa Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Marco Polo del Nero, y el ex presidente de esa entidad Ricardo Teixeira.
En el acta de acusación ante la justicia federal de Brooklyn (Nueva York), que incluye un total de 92 cargos, también figuran los argentinos José Luis Meiszner y Eduardo Deluca, actual y ex secretarios generales de Conmebol, al igual que actuales y expresidentes de las federaciones de Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú.
Siete responsables del fútbol mundial ya habían sido detenidos el 27 de mayo en Zúrich por sospechas de corrupción y de blanqueo de dinero, en una primera ola de arrestos por este caso de corrupción que provocó un verdadero terremoto en la organización.
Fue hasta el seis de mayo que la cámara de decisión del Comité de Ética de la FIFA sancionó con una inhabilitación de por vida de toda actividad ligada con el fútbol al chileno Sergio Jadue, expresidente de la Federación chilena y ex vicepresidente de la Conmebol, y al colombiano Luis Bedoya, exvicepresidente de la Conmebol y exmiembro del Comité Ejecutivo del ente rector.
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