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La conquista de la Copa Libertadores por parte del Flamengo frente a Palmeiras no solo significó un nuevo título continental para el 'fla', sino una profunda felicidad para el colombiano Jorge Carrascal. Recién coronado y con la medalla colgada al cuello, el mediocampista se encontró con su padre en el campo de juego, en un momento muy especial en medio de su celebración.
Consultado sobre la importancia de compartir el triunfo con su progenitor, Carrascal no ocultó la dimensión personal del logro: "La verdad que una motivación grande, la verdad que algo inexplicable. Darle esa felicidad a toda la familia, a todo el pueblo de Flamengo. La verdad que es inolvidable". Además, sobre levantar la Copa Libertadores añadió: "Un orgullo, una felicidad enorme, la verdad que muy contento por todo el esfuerzo del equipo. Así que nada, somos campeones", expresó el colombiano con gran emoción.
El título, que sella su etapa más exitosa en el fútbol sudamericano, lleva una profunda carga de dedicación familiar y nacional. "Se lo dedico a mi familia, a todos mis seres queridos, a mi madre, a mi abuela que están en España, a la gente que está en Colombia, a la gente de Cartagena, se los dedico", afirmó el cartagenero, reconociendo el respaldo que lo llevó a ser un pilar en el 'mengão'.
La presencia de su padre en la final añadió una capa de significado especial a la gesta. El progenitor, testigo y crítico privilegiado de su carrera, aprovechó el contexto para recordar el verdadero camino que llevó a este triunfo. "¿Quién es Jorge Carrascal? Ese niño maravilloso que nació el 25 de mayo de 1998. Y que desde que tuvo sentido común, dijo que quería ser futbolista profesional". Para él, el pico de la temporada fue el partido de ida de las semifinales, donde Carrascal anotó el gol de la victoria 1-0 ante Racing. "Definitivamente fue el Flamengo-Racing y el gol con el que ganamos 1-0", aseguró, resaltando la importancia de aquel tanto agónico para el pase a la final.
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El desempeño del colombiano, que fue consolidándose con el pasar del tiempo, cimentó su estatus de pieza irremplazable en el equipo que, días después, levantaría la ansiada 'gloria eterna'. La declaración del padre de Carrascal no solo subraya el talento del futbolista, sino que resalta el valor de aquel gol de semifinales, un momento de brillantez individual que no solo garantizó la final, sino que inmortalizó el nombre del "niño maravilloso" en la historia del gigante de Río de Janeiro.