Ocho partidos oficiales, cuatro parejas diferentes y un único elemento común, Fede Valverde. Jose Mourinho todavía busca la fórmula para gobernar el centro del campo del Real Madrid y, mientras prueba alternativas, Thiago Pitarch volvió este miércoles a competir 73 días después para presentar su candidatura: titular con el Castilla y asistente en el gol de Dani Yáñez en el empate ante el Sant Andreu (1-1).
El regreso de Thiago al filial es circunstancial. Parece una parada técnica para recuperar los minutos que le arrebató una lesión en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda. A finales de julio durante los primeros compases de la pretemporada y ganar el Europeo sub-19 con España, cayó durante un entrenamiento. Sin embargo, Mourinho le considera jugador del primer equipo y el largo parón internacional ha permitido que vuelva temporalmente al Castilla para recuperar ritmo.
Lo hace, además, en una posición todavía sin propietario definido en el Real Madrid y con Valverde también en la enfermería por la entrada de Kang-in Lee en el Metropolitano. Mourinho ha dirigido ocho duelos y ha utilizado cuatro acompañantes diferentes para el uruguayo en el doble pivote. Empezó con Bernardo Silva frente a Real Sociedad y Espanyol, probó después a Eduardo Camavinga contra Málaga y Betis, improvisó con Trent Alexander-Arnold frente al Inter por las sanciones y regresó a Bernardo ante el Rayo Vallecano.
Publicidad
Aurélien Tchouaméni fue el último en entrar en la rueda. Recuperado de su lesión, estrenó titularidad en Elche y repitió en el Metropolitano. Sólo dos partidos juntos para la pareja Valverde-Tchouaméni, que dejó dudas en el derbi por las dificultades del Real Madrid para manejar el balón y gobernar el partido.
El balance deja una fotografía significativa: Bernardo, tres titularidades junto a Valverde; Camavinga y Tchouaméni, dos cada uno; Trent, una. Ninguna combinación se ha impuesto todavía.
Una quinta posibilidad
Publicidad
Ahí reaparece Thiago. Su perfil ofrece a Mourinho una alternativa diferente. Bernardo aporta pausa y calidad con el balón, aunque ha desarrollado buena parte de su carrera varios metros más adelante; Camavinga ofrece conducción y despliegue; Tchouaméni, poder físico y recuperación; y Trent fue una solución de emergencia ante el Inter que parece que no volverá a repetirse.
Thiago, por formación y características, se encuentra cómodo en la base de la jugada. Una posición desde la que ya se ganó la confianza de Álvaro Arbeloa la pasada temporada y desde la que llegó a disputar partidos de máxima exigencia con el primer equipo. Fue titular ante equipos de primer nivel como el Barcelona o el Bayern Múnich y no se arrugó.
El verano pudo cambiar su camino. El Real Madrid emprendió una profunda operación de ventas de futbolistas de su cantera. Hizo una caja de cerca de 200 millones con 12 operaciones. Thiago tenía mercado, pero su lesión frenó cualquier posibilidad de salida. Después llegó Mourinho y cerró la puerta.
"Muchos canteranos trabajan conmigo regularmente. Han hecho un gran trabajo en los últimos años y el resultado de este trabajo es que ha subido definitivamente al primer equipo Thiago", aseguró el portugués a principios de septiembre.
Publicidad
El técnico fue aún más rotundo posteriormente: "No es un jugador para jugar en la categoría del Castilla. Es jugador de primer equipo y me gusta mucho".
La paradoja quiso que unas semanas después regresara precisamente al Castilla. No como un paso atrás, sino para recuperar el tiempo perdido. Ante el Sant Andreu salió de inicio junto a Sergio Martínez y necesitó 17 minutos para intervenir en el primer gol con la asistencia a Yáñez. Podría repetir ante el Alcorcón y el Atlético de Madrid B antes de regresar definitivamente a las órdenes de Mourinho.
Publicidad
Thiago empieza desde atrás. Tiene 19 años, acaba de superar una lesión importante y por delante aparecen futbolistas de enorme jerarquía. Pero el centro del campo del Real Madrid continúa en construcción. Ocho partidos después, Mourinho ya ha probado cuatro socios para Valverde. Thiago trabaja para convertirse en el quinto.