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El choque Rayo Vallecano-Oviedo de este sábado fue aplazado horas antes de su celebración, ya que el césped "no reúne las garantías necesarias" en cuanto a seguridad, anunció este sábado LaLiga, un día después de que la plantilla del club madrileño denunciase la situación.
"Con el objetivo de velar por la integridad física de los jugadores", LaLiga resolvió "la suspensión del partido correspondiente a la jornada 23 que debía disputarse entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo en el Estadio de Vallecas", señaló la patronal en un comunicado.
"En el momento actual, el terreno de juego no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad", agregó.
En el comunicado, Laliga destacó que el Rayo realizó "importantes esfuerzos durante esta misma semana, acometiendo el cambio completo del césped del terreno de juego" para que el encuentro se pudiera jugar con "normalidad".
"Sin embargo, las condiciones climatológicas adversas durante la ejecución de estos trabajos, así como las previsiones meteorológicas para las próximas horas, con continuidad de lluvias, han impedido que el césped alcance el estado óptimo necesario", prosiguió.
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LaLiga explicó que ha monitorizado "de manera constante" las labores de mantenimiento y adecuación del campo y subrayó que tanto el club como la patronal "han puesto todos los medios a su alcance para tratar de agotar todas las opciones" para que el partido se celebrara "hasta el último momento".
En cambio, se trata de un nuevo episodio que el equipo madrileño vive, después de que su técnico, Íñigo Pérez y algunos jugadores se quejaran del estado del césped. Llegaron a decir que no era apto para un equipo de primera división.
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La suspensión del encuentro se produce horas después de que los futbolistas y el cuerpo técnico del cuadro rayista solicitaran, a través de un comunicado de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), "unas condiciones de trabajo dignas".
En la nota, el vestuario denuncia que durante la pretemporada estuvo casi tres meses sin poder entrenar en la ciudad deportiva debido al "mal estado" de sus instalaciones, lo que "afectó de manera directa al trabajo diario".
Los jugadores califican el estado del campo de "deficiente, inestable e impracticable" y consideran que el césped no reúne las condiciones "mínimas exigibles" para un encuentro de la máxima categoría del fútbol español. Y piden que la situación no se prolongue, ya que pone en "peligro" su integridad física.
Los futbolistas, que ya trasladaron sus quejas a la presidencia del club, remarcaron que no quieren "generar conflicto" con el comunicado, sino continuar "compitiendo y defendiendo el escudo del Rayo Vallecano con unas condiciones dignas".
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