PSG dio el golpe y anuló este miércoles al poderoso Bayern Múnich, con el que empató 1-1 en el Allianz Arena, para clasificarse a la final de la Champions League 2025/2026 frente a Arsenal, de Inglaterra. El gol de la visita fue convertido por Dembélé, en una de las primera jugadas del duelo de gigantes. En el cierre, Harry Kane empató, pero ya fue tarde.
El equipo dirigido por Luis Enrique se mostró con jerarquía y prestancia, en la ida y en la vuelta. Prueba de ello fue el 5-4 que se registró en Francia y la igualdad de hace pocos minutos.
Luis Díaz estuvo durante los 90 minutos en el terreno de juego, pero solamente tuvo algunas jugadas individuales en el primer tiempo, que sin embargo fueron interceptadas por los defensores de PSG. Con el correr de los minutos, el colombiano cayó en confusión, fue bien marcado y no pudo asociarse con Harry Kane y Michael Olise.
Ya en el complemento, en medio de la impotencia por no poder desequilibrar, el guajiro hasta vio una tarjeta amarilla y se le vio alterado por una decisión arbitral. Para el conjunto orientado por Vincent Kompany terminó así el sueño de título de la Champions, con el guajiro lamentándose junto a sus demás compañeros, mientras que en las tribunas los hinchas bávaros también se dejaron ver compungidos por el resultado final de la serie.
El vigente campeón, de nuevo en la final. Su exhibición del 0-5 al Inter de hace un año latente, en la memoria eterna de la máxima competición europea, ahora camino de Budapest, el sábado 30 de mayo en el Puskas Arena, para enfrentar su siguiente desafío. Lo aguarda un rival que no le dará tantos espacios. Otro registro. Está más que preparado.
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Apoteósica y admirada la ida en el Parque de los Príncipes de hace una semana, con el descomunal 5-4, debatida después por las concesiones defensivas, la vuelta demostró que el París Saint Germain no es sólo ataque y pegada, es mucho más, es un equipo que también sabe disputar otro tipo de duelos, incluso aplacar al Bayern y reducirlo de forma indudable, sin las ocasiones ni las opciones que se presupone de su tremendo nivel.
Más difícil todavía para el Bayern se puso todo tras la tempranera apertura del marcador, reprimido en sus mejores destrezas, cuando corre con el balón, cuando gira en torno a Harry Kane, cuando juega Jamal Musiala, cuando desbordan Olise y Luis Díaz, conectados en la primera ocasión cuando Nuno Mendes bloqueó providencial el remate al que acudió el extremo francés.
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Pero el Bayern también tiene un aspecto imparable cuando funciona como la máquina ofensiva que ha creado Vincent Kompany. No lo logró este miércoles, por los méritos de su oponente, salvo alguna aparición de Luis Díaz u Olise. Desde la ambición, la conducción y la habilidad del extremo colombiano, el Bayern creció por momentos, aún distante del gol, demasiado lejos, por el que se postuló primero Olise con una de sus jugadas clásicas, su zurda, su rosca… Fuera. Un aviso. Demasiado inconstante.
Rebajada la locura de la ida, más controlados los riesgos por el PSG, con y sin balón, contenido el conjunto alemán en los últimos metros, siempre todo bajo presión, dos jugadas agitaron Múnich. Dos manos en dos minutos, cuando el encuentro sobrepasó la media hora. Una de Nuno Mendes, con tarjeta amarilla ya antes, y otra de Joao Neves dentro del área, cuando el despeje de Vitinha golpeó en su brazo extendido. Polémica.
La primera la solventó el colegiado con la señalización de una mano previa de Laimer. La segunda no mereció ni su determinación ni la intervención del VAR, entre la indignación de Vincent Kompany, gesticulante y enfadado, y sus futbolistas, que rodearon al árbitro. Justo después, sin embargo, fue Neuer quien salvó el 0-2 en un cabezazo de Joao Neves, como también lo hizo Safonov al borde del descanso en la primera aparición de Musiala.
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