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El italiano Filippo Ganna (INEOS Grenadiers) impuso su ley este lunes en la primera etapa de la Tirreno Adriático, una crono ya clásica que ha ganado en cuatro ocasiones y que convirtió en la más rápida de la historia con una media de 56,86 km/h para inaugurar la 'Carrera de los dos mares', con el debut este año del esloveno Primoz Roglic, a la caza de su tercer 'Tridente'.
Rey indiscutible del recorrido de 11,5 km con salida y llegada en Lido Di Camaiore. Ganador de cuatro contrarreloj (2022, 2023, 2025 y 2026) inaugurales entre los mares Tirreno y Adriático que dan nombre a la competición y de una quinta, en la octava etapa, en el año 2020.
Marcó un tiempo de 12:08, 22 segundos más veloz que Thymen Arensman (INEOS Grenadiers), para firmar el doblete del equipo. El podio lo completó Maximilian Walscheid (Lidl-trek), a 26 segundos del veloz ciclista italiano, especialista en esta modalidad.
Primoz Roglic (BORA), que inauguró su temporada, finalizó séptimo a 31 segundos, con la esperanza de levantar a final de semana el 'Tridente' por tercera vez en su carrera. El mexicano Isaac del Toro fue décimo a 36 segundos del líder.
Desde 2022, solo el español Juan Ayuso (ahora con Lidl-Trek), que no participa en esta edición al estar en liza en la París-Niza, consiguió apartar a Ganna de la victoria en la crono inicial.
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El sudafricano Alan Hatherly (Jayco), finalmente sexto, fue el que más tiempo estuvo en la silla caliente, con una marca de 12:38 que muchos consideraron más que suficiente para un podio. De hecho, Del Toro, pese a haber mejorado el primer sector respecto al sudafricano en seis segundos, acabó por detrás con 12:44.
No fue hasta los últimos corredores cuando Walscheid, Arensman y Ganna, especialmente este último, vapulearon los tiempos anteriores.
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La segunda etapa de esta Tirreno Adriático prevé un recorrido de 206 kilómetros entre Camaiore y San Gimignano, totalmente toscana, que presenta tramos con pendientes de más del 10%.
La subida a Castelnuovo Val di Cecina, la más exigente del día, es la antesala de un tramo de 'sterrato' casi completamente en ascenso. Para coronar la etapa, un final con el 15% de pendiente a las afueras de San Gimignano.