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La obra de arte futbolística de la ida (5-4) ha elevado la expectativa a niveles insospechados para la semifinal de la Champions League del Allianz entre un Bayern Múnich que mostró su capacidad para reponerse del 5-2 y un PSG que salió vencedor de su duelo más complicado ante su público.
La intensidad de aquel choque, la cantidad de ocasiones, la porosidad de las defensas frente al empuje de los ataques, convierten la mínima renta lograda por los franceses en un detalle no definitivo, sobre todo porque los dos mejores equipos en lo que va de campaña aspiran a coronarla con una final brillante.
El defensor del título viene avisado de que el Bayern no se lo va a poner fácil. Repetir final por segundo año consecutivo, algo que nadie consigue desde el Real Madrid de Zinedine Zidane, que encadenó tres victorias entre 2016 y 2018, cuesta caro y los de Luis Enrique Martínez tendrán que emplearse a fondo para afrontar al rival que más duras se las ha hecho pasar.
El propio técnico reconoció que pese a la victoria final todo está en el aíre y calculó que harán falta al menos tres goles para poner rumbo a Budapest, sede de la final.
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El partido encarna la nueva dimensión en al que ha entrado el PSG, temido y admirado, pero su entrenador sabe que, además, tiene que agregar la eficacia para no bajarse de la cima.
La baja de Achraf Hakimi, lesionado en el partido de ida, obligará a Luis Enrique a mover fichas, colocar a Warren Zaïre-Emery en el lateral derecho y forzar el retorno al once inicial de Fabián Ruiz, tras una lesión de tres meses.
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El resto de la tropa está en perfecto estado de revista y el PSG, que no pasó del empate este sábado contra Lorient con un equipo plagado de suplentes, con toda la atención puesta en la cumbre que aspira a superar frente a los germanos.
El Bayern sabe que alcanzar la final convertiría una buena temporada en una muy buena o incluso excelente en la medida en que pueden abrirse las puertas del triplete, y afronta el duelo con la confianza que les otorga haber dejado abierta la eliminatoria tras perder por tres goles.
"Nuestros muchachos han mostrado muchas veces que pueden volver a meterse en partidos que parecen liquidados. Y si el partido hubiera durado diez minutos más tal vez hubiéramos logrado más. Eso me da confianza para el miércoles", dijo en declaraciones a plataforma DAZN el presidente de honor del Bayern, Uli Hoeness.
Una capacidad que volvieron a mostrar este sábado ante el Heidenheim, colista de la tabla, que llegó a ponerse 0-2 ante una versión B del equipo de Vincent Kompany, ya proclamado campeón en Alemania, que con abnegación arrancó al final un 3-3.
El técnico belga cuenta también con todo su efectivo con excepción del centrocampista Serge Gnabry, que prosigue su convalecencia, por lo que el único cambio en el once de partida con respecto al duelo de la pasada semana puede ser la entrada de Konrad Laimer en el lateral izquierdo en lugar de Alphonso Davies.
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En la media punta, todo apunta a que Jamal Musiala ocupará el puesto de Gnabry, como ya sucediera en el Parque de los Príncipes, aunque también podría apostar por Leon Goretzka, lo que aportaría mucho a la hora de recurrir a la presión alta y también en el juego aéreo.
Alineaciones probables:
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Bayern: Neuer; Stasinic, Upamecano, Tah, Laimer; Kimmich, Pavlovic; Olise, Musiala, Luis Díaz; y Kane.
PSG: Safonov; Zaïre-Emery, Marquinhos, Pacho, Nuno Mendes, Joao Neves, Vitinha, Fabián Ruiz; Doué, Dembélé y Kvaratskhelia.