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José Mourinho, técnico del Benfica, reconoció que "no ha sido fácil gestionar emocionalmente todo lo que ha pasado" tras el reciente duelo contra el Real Madrid, en el que su jugador Gianluca Prestianni fue acusado de proferir insultos racistas contra el madridista, Vinícius Júnior.
En declaraciones a la televisión del club, Mourinho consideró que el choque del martes contra los merengues fue, hasta el minuto 50, "un gran partido, muy exigente tanto desde el punto de vista físico como táctico y de concentración".
El partido disputado en el Estádio da Luz acabó con 0-1 a favor del equipo español.
"Pero tampoco puedo dejar de reconocer que, desde el minuto 51 hasta ahora (...) no ha sido fácil gestionar emocionalmente todo lo que ha pasado y sigue pasando", añadió.
En el minuto 51, después de la celebración del tanto anotado precisamente por Vinícius y tras unos momentos de tensión sobre el campo, el atacante madridista denunció al árbitro, François Letexier, que el argentino Prestianni le había proferido insultos racistas.
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El colegiado activó entonces el protocolo contra el racismo de la UEFA y el encuentro estuvo detenido durante ocho minutos.
Después de varios días en el centro del huracán del mundo del fútbol, el Benfica, tercero en la Liga Portugal, se centra ahora en su compromiso del sábado, en el que recibirá al colista AVS en la jornada 23, que Mourinho describió como "un partido importante".
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"Para nuestras ambiciones, para nuestros sueños, es fundamental ganar -afirmó-. Tenemos que concentrarnos e intentar jugar al máximo nivel".
El técnico avanzó que el sábado descansará el noruego Fredrik Aursnes, recién recuperado de una lesión, para "tener alguna esperanza de que pueda jugar en Madrid" el próximo miércoles en la vuelta ante el Real.
Además, en el partido, que se disputará en casa de los encarnados, Prestianni no estará sobre el césped por acumulación de tarjetas.