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La República Checa volverá a un Mundial veinte años después tras derrotar a Dinamarca en los penaltis en un partido lleno de sufrimiento, su segunda eliminatoria ganada desde los once metros en cinco días.
Los checos habían levantado el jueves en casa un 0-2 frente a Irlanda para ganar en los penaltis, con Kovar vestido de héroe. Este martes volvió a detener uno, pero esta vez ayudó también el rival, que mandó un tiro al larguero y otro a las nubes.
Con más lucha que juego, el equipo local aguantó el empuje de los daneses con orden y sacrificio y supo aprovechar su ocasión.
Dinamarca sólo cambió al central Andersen, sancionado en el anterior partido, en el once que había goleado a Macedonia del Norte. Koubek apostó por tres caras nuevas, Soucek incluido, y por jugar con línea de cinco atrás.
Todo saltó por los aires en el minuto 3. Un mal despeje de la zaga danesa lo transformó Sulc en el 1-0 con un trallazo desde el borde del área.
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No acusaron el golpe los daneses, que respondieron enseguida y acumularon hasta media docena de ocasiones en veinte minutos para al menos irse al descanso con un empate. En casi todas estuvo involucrado Højlund, al que los checos no podían parar, sobre todo en el juego directo.
Pero unas veces fue Kovar y otras la falta de precisión en el último pase las que impidieron el empate.
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Los checos, que no tenían problema en ceder terreno, amenazaron en un par de contras muy peligrosas, ambas conducidas por Sulc. Pero a Provod se le fueron por poco un tiro cruzado, al igual que otro en un uno contra uno frente a Hermansen tras un pase tremendo del atacante del Lyon.
Dinamarca se fue desinflando y acabó la primera parte con malas sensaciones, atascada en ataque e insegura atrás.
No cambió el panorama en la segunda. Los daneses tenían la pelota, pero no creaban peligro. Højlund, en un cabezazo que se fue alto, creaba lo más parecido a una oportunidad.
Los checos estaba cómodos dándole la pelota a Dinamarca y dejando pasar el tiempo, con el partido cada vez más trabado.
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Cuando peor pintaba, Damsgaard, que no había estado demasiado afortunado hasta entonces, le puso en la cabeza una pelota a saque de falta al central Andersen, que se adelantó al portero.
Dinamarca era la única que lo buscaba, frente a un rival que parecía acusar la prórroga de hace cinco días y apenas daba señales de vida en alguna arrancada de Sulc o a balón parado.
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Mæhle, Damsgaard y Højlund estuvieron cerca del gol que podría haber evitado el tiempo añadido, al que se agarraron los checos, que sacaron fuerzas para dar la cara contra una Dinamarca que tampoco parecía sobrada o no se atrevió a ir a por el partido.
Y a base de coraje, en una jugada confusa, Krejci recogió un rechace dentro del área pequeña que rebotó en Bah y acabó en gol.
Højbjerg la tuvo justo antes del descanso de la prórroga, pero finalizó muy desviado la única jugada danesa de mérito.
Brian Riemer se la jugó metiendo a otro delantero, Kasper Høgh, del Bodø-Glimt noruego y el atacante del equipo milagro en la Liga de Campeones de este año hizo el suyo con un cabezazo sensacional en otra jugada a balón parado que rescató a un equipo que ya parecía desesperado.
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Hasta que llegaron los penaltis, la República Checa se hizo grande y Dinamarca se empequeñeció para perder un billete al Mundial que tenía en la mano en la fase previa pero dejó escapar con un empate en casa contra Bielorrusia y una sonrojante derrota en Escocia.