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Italia estará fuera del Mundial por tercera vez consecutiva. Cayó este martes en los penaltis ante una Bosnia Herzegovina (1-1, 4-1) que jugó en superioridad desde el minuto 41 y que disputará la gran cita por segunda vez en su historia.
Otra vez la pesadilla italiana. La 'tetracampeona' del mundo rozó el Mundial en un partido loco, tenso. Dzeko y compañía sacaron petróleo cuando Italia lo tenía de cara. Y, pese a sobrevivir con uno menos durante 45 minutos y una prórroga, los penaltis, con los errores de Pio Esposito y Cristante, condenaron el sueño de todo un país resignado y deprimido con dos décadas de fútbol terrible.
La otra cara de la moneda, Bosnia. Celebró en casa un éxito tremendo cuando el partido se le puso tan en contra tras el gol de Kean en el minuto 15. La roja a Bastoni les allanó el camino. Y el tiempo, la fortuna de los penaltis y otra gran historia, la de un país con sólo una participación, se abrieron paso pasa completar su gran historia.
En su camino a la posible redención, Italia encontró una dificultad enorme. Tuvo que sobrevivir toda la segunda mitad por la expulsión de Alessandro Bastoni, gran referente de la defensa. Su entrada a destiempo sobre Demirovic en el 41, tras un mal envío de Donnarumma y un exceso de confianza del resto, elevó la dificultad del reto a un nivel extremo.
La suerte para la 'Azzurra' es que ya iba por delante en el marcador. En el infierno bosnio, en un estadio preparado para ser un jugador más de los locales, Kean se erigió en protagonista para encaminar el objetivo, para encarrilar una victoria gigante, una de las más importantes de la cuatro veces campeona de Italia.
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Lo mereció Italia, que a diferencia de la semifinal, ante Irlanda del Norte, se vio más suelta. Se creyó con posibilidades y el talento prevaleció ante la presión en esos primeros minutos. Barella aprovechó el error en salida del meta Vasilj, fatal con la zurda, para asistir a Kean en la frontal. El delantero de la 'Fiore', de primeras, desde fuera del área, la colocó perfectamente para poner contra las cuerdas a Bosnia.
El problema es que de esa euforia por un gol que otorgó algo de confianza a los de Gattuso, Italia pasó al sufrimiento. Porque Bosnia encontró en los carriles el punto débil, el lugar que atacar para hacer daño. Dimarco, superado por Bajraktarevic y Dedic. Politano, por Memic. Poco a poco, Italia fue cediendo espacio a una Bosnia que encontró oro con la expulsión de Bastoni.
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Cambió radicalmente el duelo. Asedio total de Bosnia desde el inicio de la segunda mitad. Donnarumma tomó protagonismo. Salvó toda ocasión cercana al área con ayuda de una Italia que se cerró en banda con pundonor, pero que acabó claudicando de manera cruel. Después de que Donnarumma hiciera lo imposible con paradas ante Alajbegovic y una del todo increíble a Tahirovic, abajo, reactivo, de valor gol, la 'Azzurra' incluso gozó de opciones de cerrar la eliminatoria.
Fueron unos minutos, pocos, en los que Bosnia se descuidó. Kean a la contra se plantó en el área contra Vasilij, pero su disparo fue muy alto. Su sustituto, Pio Esposito, desde la frontal, definió alto también cuando tuvo tiempo de disparar. Y Dimarco, por querer golpear de primeras dentro del área, dejó escapar otra gran opción.
Y así, Italia lo pagó caro. Porque Bosnia continuó con su plan. Hasta que el centro lateral acabó pagando. Centro de Dedic, remate de Dezko con polémica por posible falta sobre Mancini, paradón de Donnarumma y, en el rechace, gol de Tabakovic. A 9 minutos del final, Bosnia revivió. E Italia firmó casi su sentencia.
No pudo acabar de rematar el trabajo el combinado balcánico en esos minutos. Donnarumma lo evitó con otra mano a Demirovic de cabeza. El partido, inveitablemente, se fue a la prórroga. Otra media hora más de superioridad para Bosnia, de infierno para Italia. El Mundial, en juego. Ambas selecciones, 12 años sin jugarlo.
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Bosnia marcó el ritmo. Una jugada pudo cambiarlo todo. Palestra encontró espacio a la espalda y con zancada se plantó en la frontal. Fue derribado por Muharemovic, en una acción muy parecida a la de Bastoni. Sin embargo, sólo fue amarilla. Italia se igualó durante unos minutos con su rival por puro empuje. Pio Esposito rozó el gol de cabeza, pero Vasilj sacó una mano salvadora.
El partido, lleno de intensidad, de esfuerzo, de miedo, de valentía, de honor, se decidió en los penaltis. Los once metros fueron el juez que decidió el vencedor del billete al Mundial. Los fallos de Pio Esposito, en el primer penalti italiano, y de Cristante, condenaron sus opciones. Bajraktarevic acabó por poner el broche de oro. Italia, otra vez fuera. Bosnia, por segunda vez al Mundial.
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