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El delantero del Real Madrid, Vinícius Júnior, mostró su lado más personal y competitivo en una entrevista con Ibai Llanos, en la que habló de su rutina diaria, su ambición con el club blanco y la selección brasileña, y su relación con la fama y la presión de las aficiones rivales.
Lejos de la imagen que muchos tienen del futbolista de élite, Vinícius detalló cómo es un día habitual en su vida. “Entreno por la mañana, como con mis amigos, hago dos horas de siesta, luego gimnasio y fisio. Desde las 7 hasta las 12 juego a la Play con mis amigos. Juego al Call of Duty y al FIFA”. Entre risas, reconoció que no todo en su rutina es de su agrado: “No me gusta nada el gimnasio, pero lo hago porque tengo que hacerlo”.
El brasileño también se mostró agradecido por el momento que vive tanto a nivel profesional como personal. “Estoy muy contento. Jugar en el Madrid, tener la vida que tengo y mi familia me hace feliz. Estar feliz dentro y fuera del campo es lo mejor”, aseguró, dejando claro que su equilibrio emocional es clave para su rendimiento.
Sin embargo, su ambición no se detiene. “He ganado muchas cosas, pero quiero seguir ganando. Llevamos una temporada sin ganar y eso es muy difícil para nosotros. Este año ojalá conquistar la sexta estrella con Brasil”, afirmó, en referencia a su gran sueño con la Selección de fútbol de Brasil.
Sobre el presente del combinado nacional, el atacante destacó el impacto del nuevo entrenador, Carlo Ancelotti. “Ha cambiado la cara de la selección. Jugamos mejor, estamos más felices y tranquilos. Para mí su llegada es la mejor cosa que ha pasado. Podría ser mi abuelo”, comentó con afecto. Además, reveló entre sonrisas: “Siempre que me llama me dice que vamos a ganar el Mundial. Ya está hablando portugués, lo aprende muy rápido”.
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Vinícius también reflexionó sobre el peso de la fama a temprana edad. “Cuando somos muy jóvenes no aprendemos a ser famosos. Yo salí de la nada para ser famoso y no poder salir por la calle. El lado bueno es que la gente te quiere mucho, pero lo malo es la prensa y las aficiones rivales”. Con madurez, añadió: “Hay que escuchar de todo, no solo lo bueno”.
En cuanto a los pitidos en estadios rivales, su respuesta sorprendió por su naturalidad: “A mí me encanta. Entrenamos para estos partidos. En los momentos de presión es cuando sobresalen los mejores jugadores y en el Madrid estamos preparados”. Incluso recordó sus días como hincha del Clube de Regatas do Flamengo: “Cuando yo iba a ver al Flamengo también pitaba a los jugadores rivales. El fútbol se acaba cuando acaba el partido”.
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