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El guante que el centrocampista noruego Julian Ryerson parece tener en su bota derecha y la precisión en el juego aéreo de Serhou Guirassy llevaron a un triunfo plácido, incontestable, al Borussia Dortmund ante el Mainz (4-0) que estancó su buena línea en el Signal Iduna Park.
No confía Niko Kovac en que la estupenda racha de su equipo baste para inquietar al Bayern Múnich en la carrera por el título de la Bundesliga. Pero, por si acaso, el Dortmund ya está a tres puntos del primer puesto del campeón que el sábado visita al Werder Bremen. Tiene a tono a Ryerson que propició los cuatro goles de su equipo. Marcó la diferencia.
Llega a tono el Borussia al reencuentro con la Liga de Campeones y a la eliminatoria que desde el martes le enfrenta al Atalanta. Recibirá al representante italiano con quince partidos sin perder en la Bundesliga, seis triunfos consecutivos que le alejan aún más del tercero, el Hoffenheim.
El buen momento del plantel de Kovac se interpuso en el crecimiento del Mainz que desde la llegada de Urs Fischer le ha dado cierto desahogo, le ha sacado de la zona de descenso. Tres triunfos seguidos le dieron cierto aire al Mainz que puede acabar la vigésima segunda jornada otra vez en el antepenúltimo lugar si el Wolfsburgo y el Werder Bremen ganan sus partidos.
En esta ocasión no ofreció respuesta al Borussia Dortmund que marcó las diferencias con Ryerson y el juego aéreo. Así dejó sellado el choque en la primera parte.
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Al cuarto de hora ya tenía una renta de dos goles el equipo local que abrió el marcador en el 10, en una falta lateral que ejecutó el asistente noruego y que cabeceó a la red Guirassy.
El segundo, en el 15, llegó en un nuevo pase de Ryerson, al área, que encontró la respuesta por alto, de Maximilian Beier. Y el tercero fue al borde del descanso, en el 42, en un córner que lanzó el escandinavo y que, de cabeza, Guirassy volvió a rematar. Fue su segundo gol en el partido, el undécimo en la presente liga.
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La contundencia del Dortmund dejó sin historia la segunda mitad, agitada por los numerosos cambios. Kovac echó el ojo al compromiso europeo y retiró antes del final a sus mejores hombres.
Aún así, en el tramo final, redondeó la goleada con un autogol. También con presencia de Ryerson que efectuó un saque de esquina que remató primero Carney Chukwuemeka y que desvió, hacia su propia portería, Dominik Kohr.