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Al PSG, el equipo más grande de Francia, lo sacude una noticia que poco tiene que por con el fútbol. Uno de sus jugadores más importantes no fue convocado por el duelo contra Sporting de Lisboa por Champions League y en las últimas horas se dio a conocer que fue denunciado por trata de personas y trabajo no declarado. Lo más impactante es que lo señalamientos fueron realizados por colombianos.
"Lucas Hernández, defensa del Paris Saint-Germain y campeón del mundo de Francia en 2018, es objeto de una denuncia por trabajo no declarado y trata de personas, presentada recientemente ante la fiscalía de Versalles", fue la información que reveló el medio 'París Match'.
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Si bien no se sabe a ciencia cierta si esa fue la causal de su ausencia en el juego del PSG, el lateral izquierdo estaría resolviendo este asunto con la justicia. "Los demandantes son miembros de una familia colombiana que durante más de un año desempeñaron diversos trabajos junto al jugador y su futura esposa, Victoria Triay: guardias de seguridad, personal de limpieza, cocineros y niñeras", agregó el citado portal sobre las labores que ejercían estas personas en el hogar del futbolista.
Todo comenzó con Marie, una colombiana de 27 años que fue contactada por la esposa de Hernández, quien poco a poco fue recomendando a familiares que terminaron siendo contratados. "Entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, un padre, su esposa y sus tres hijos trabajaron para la pareja sin permiso de residencia y con jornadas laborales excesivamente largas", contaron sobre la querella.
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Marie habló directamente con los medios y reveló bastantes detalles como el hecho que ella y su madre ganaban 2.000 euros al mes en labores domésticas, pero sin derecho a día de descanso. Por si ni fuera poco, "la familia de colombianos afirmó que ninguno contaba con seguridad social y no tenían contrato. Además, señalaron que sufrieron intimidaciones y presiones verbales".
Por último, todo este escándalo salió a la luz porque en octubre del año pasado, las dos mujeres fueron despedidas. Fue en ese momento que se dieron cuenta que Hernández y su esposa decidieron redactar contratos con sumas inferiores y con trabajo calificado como tiempo parcial.