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En el minuto 100 y de penalti. Con Kylian Mbappé calmando los nervios del madridismo con su lanzamiento tras un nuevo capítulo de inconsistencia en un Santiago Bernabéu que señala culpables. Obligados a perdonar a Vinícius, el mejor de un derbi que fue un castigo moral para un Rayo Vallecano que acarició un punto y acabó derrotado (2-1) y con dos expulsados para una 'final' ante el Oviedo.
En la montaña rusa en la que está instalado el Real Madrid esta temporada, tras otra bajada vertiginosa con mayor velocidad de la que desea el aficionado madridista, con una imagen tan mala en Da Luz que provocó el retroceso de lo avanzado con Arbeloa, inició un nuevo intento de ascenso en busca del pico más alto que aún no ha sido capaz de alcanzar. Sin brillo, salvo el que puso Vinícius. Con Courtois salvando por enésima ocasión a su equipo. Y un gol salvador de Mbappé.
Con el once del Mónaco, el que logró el triunfo más holgado del curso. Con Camavinga dejando en el banco a los laterales izquierdos puros, Carreras tras hacer aguas en Lisboa y Fran García. Con ajustes tácticos de Arbeloa que no mejoran al equipo. Y sobre todo gracias a Vinícius en uno de esos partidos en los que tiene la flecha hacia arriba. Disfruta y hace disfrutar en momentos en los que se masca la tragedia.
Al Real Madrid le dañó una lesión inesperada, la del jugador que más kilómetros recorre por partido, Jude Bellingham. Un pinchazo muscular en un desmarque al espacio le dejó fuera a los nueve minutos. Arbeloa perdía a uno de sus 'intocables' a los que nunca sustituía. La lesión, junto a un golpe en el rostro de Güler, enfrío el arranque. Hasta que Vini aumentó la temperatura de la fría tarde madrileña.
Ante la lluvia de silbidos impuso su indiscutible calidad técnica. En una transición rápida. Güler descargó, Brahim corrió aún en frío tras saltar sin calentar y Vini amagó con pisada de balón y lo colocó en una escuadra. Al cuarto de hora ya mandaba en el marcador el Real Madrid y tenía en su mano calmar la crispación.
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Un imposible en su momento actual. Buscó mayor equilibrio Arbeloa con un 4-4-2 en fase defensiva, incrustando en la derecha a Mastantuono en ayudas defensivas y a Brahim en la izquierda para liberar de defender a Vinícius. Retrasando con balón la posición de Tchouaméni para la aparición por el medio de Camavinga desde el lateral. Ajustes que no mejoran el juego. El Real Madrid sigue siendo un mar de dudas a expensas de la calidad individual del jugador más inspirado.
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Lo fue Vinícius en un día irregular de Mbappé. Cuando el Bernabéu ya apuntaba a Huijsen y Mastantuono en sus silbidos. Pero perdonó el brasileño el segundo, tras un rechace de Batalla a un disparo seco cruzado de Güler. En momentos donde la velocidad con balón y las circulaciones rápidas madridistas le pasaban factura a un Rayo que demostró personalidad.
El derbi enloquecería en un segundo acto en el que ocurrió de todo. Arrancó con la petición de penalti de Mbappé, desequilibrado por Ratiu dentro del área rival. La amargura del francés se extendió al resto de compañeros tras el empate del Rayo. Álvaro sorprendió a Fede Valverde y De Frutos se adelantó a Tchouaméni.
Lo tuvo en su mano el Rayo cuando el Real Madrid se volcaba para evitar un paso atrás liguero tras el triunfo del Barcelona. Un resbalón de Tchouaméni tras un córner permitió el contragolpe letal, la carrera de Ratiu con muchos metros para pensar donde chutar, el esfuerzo defensivo de Gonzalo y la parada de oro de Courtois. El chut de zurda raso lo sacó con los pies el portero belga. Era el minuto 64. Un momento clave.
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Arbeloa recurrió a Ceballos para mejorar la posesión de un Real Madrid que se partió en dos. Muchos jugadores ofensivos, acabó juntando a cinco delanteros, y pocos para defender. El empate era un castigo y se volcó para evitarlo. Alejado de inicio por la madera, cuando un grave error rayista tras córner a favor permitió correr al rival, a Mbappé superar la salida desesperada de Batalla y el travesaño repeler su disparo lejano a puerta vacía.
El guion del partido pegó un giro cuando Pathé Ciss midió mal en una acción. Su pisotón con los tacos a Ceballos fue un disparo en el pie de su Rayo a los 80 minutos. Se iniciaba el asedio madridista. Ceballos rozaba el poste, Camavinga estrellaba en él un cabezao, Brahim se topaba con Batalla, que sacaba un disparo arriba de Rodrygo y cuando los nueve minutos de añadido se marchaban y el sufrimiento rayista encontraba premio, llegó un penalti absurdo que tiró por tierra todo el esfuerzo de los visitantes.
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Con el Rayo encerrado en su área, achicando como podía, Mendy midió mal en un intento de despeje y golpeó a Brahim en el pecho. Mbappé, sin nervios, dio un triunfo agónico a un Real Madrid que no encuentra la mejoría pero sigue en la pelea.