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Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Primera casa que entregan en Buenaventura tras terremoto: “No quiero llorar más sino de felicidad”

Una madre cabeza de hogar le contó a Noticias Caracol que pensó que del día del temblor “no íbamos a pasar”, pero 15 días después de la tragedia “Dios escuchó todas mis súplicas” y “esta semana me están entregando mi casa”.

casa buenaventura

Tras la recuperación de cuerpos, en Colombia empezó la reconstrucción de las zonas del país afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, que deja hasta el momento más de 150.000 viviendas con daños y casi 600 edificios colapsados en el país, mientras que cientos de personas que perdieron sus viviendas duermen en albergues o campamentos improvisados a cielo abierto. Mientras se avanza en esa fase, el Gobierno dará un subsidio de arriendo por concepto de 875.452 pesos a los departamentos afectados durante tres meses, que pueden ser prorrogables, es decir, un total de 2.626.356 pesos por familia. En el caso de Buenaventura, la ayuda económica será superior: 1.050.000 pesos por el periodo de 3 meses, es decir, 3.150.000 pesos.

Noticias Caracol llegó hasta el barrio El Campín en esa población vallecaucana, donde una familia recibe la primera asa prefabricada del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Tatiana es la madre cabeza de hogar que vio cómo su casa se desplomó justo cuando ella y su hijo Sebastián salieron del inmueble: “Cuando ya logro salir con él la casa se cayó, fue en cuestión de segundos, entonces mire que Dios me dio la espera de que yo sacara a Sebastián”. (Lea también: Volvió a temblar en Chocó: sismo de 3,7 se registró hoy 24 de agosto de 2026; este fue el epicentro)

“Creí que era el fin del mundo”

La casa de Tatiana estaba hecha de madera. El día del terremoto en Buenaventura, recuerda esta madre de familia, ella “estaba en el baño, mi hijo estaba dormido y cuando empezó a temblar yo empecé a gritarlo, ‘Sebastián’, y ya cuando vi que él no salía, subí por él y le cojo la mano y lo sacó al baño y salimos por el lado del baño, nos metimos aquí en estas matas de banano, arrodillándome y pidiéndole a Dios que parara todo esto porque en realidad estaba muy asustada, creía que era el fin del mundo, pero gracias a Dios no fue así, Dios nos dio una oportunidad más a todos para que empecemos a hacer las cosas bien”.

Minutos después, “vi que se vino una manada de vecinos para acá a buscarnos, porque como el terreno es quebrado, los vecinos creían que habíamos quedado atrapados, pero cuando ya pasó todo, los gritos que ellos escucharon, ahí fue que dos vecinos vinieron a sacarme y los otros estaban esperando acá arriba, pero la verdad nuevamente dándole gracias a Dios porque nos dio una oportunidad más, porque en realidad creí que de ese día no íbamos a pasar, y la verdad es que yo creo que si yo no logro sacar a mi hijo, yo obvio me había enloquecido”, continuó narrando.

La casa es “hermosa”

Tatiana admite que “no creí que fuera tan rápido” que le entregaran su nuevo hogar, “pero a Dios gracias, mire que hoy tenemos 15 días que sucedió todo esto, y Dios es tan grande y tan maravilloso que Dios escuchó todas mis súplicas, porque vea que hoy estamos completando 15 días y gracias a Dios ya esta semana mediante me están entregando mi casa, entonces es un privilegio, me siento muy, muy contenta la verdad, y darle gracias a todas las personas que en realidad me han colaborado”.

Su hijo Sebastián, que por el terremoto en Buenaventura está tomando clases virtuales, también dijo que no pensó “que fuera así tan rápido” la entrega de la casa; “sí pensé que nos iban a ayudar, pero nunca pensé que fuéramos los primeros ni nada de eso, pero gracias a Dios aquí poquito a poquito nos acomodamos, gracias a Dios ya tenemos la casa porque no teníamos dónde estar”.

“Hermosa, gracias a Dios, agradecida eternamente, la veo muy linda y eso que todavía le falta, pero lo que ya está mostrando es que está muy divina, me gustó mucho la verdad”, comenta Tatiana mientras contempla cómo va quedando la casa en la que pronto podrá descansar y recuperar algo de la tranquilidad que perdió con el temblor. Asegura que ahora le pide a Dios “que yo ya no quiero llorar más, sino de felicidad, porque uno se puede parar aquí y poner una cara y ser fuerte, pero en realidad yo lloraba todos los días”. (Lea también: Vacunas prioritarias tras el terremoto en Colombia: ¿cuáles son y quiénes deben aplicárselas?)

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