Dar prioridad a algunos gastos y dejar de malgastar en otros son clave en la búsqueda de ahorro.
Para comenzar, usted y su familia deben hablar abiertamente de cuáles ingresos tiene cada uno y cuánto aportara cada uno. Incluya sueldos, rentas, utilidades de algún negocio y otras entradas fijas.
Además, deben hacer las cuentas de los gastos fijos tales como vivienda, alimentación, educación, servicios públicos y transporte, entre otros. Es clave incluir los llamados microgastos o gastos hormiga, tales como onces, regalos, almuerzos, salidas a cine, entre otros.
Hechas las cuentas, lo ideal sería que le sobrara dinero. Si eso no ocurre, hay que ver si puede tener ingresos extras, por ejemplo, de un segundo empleo o algún pequeño negocio. Si no, hay que asignarle límites a cada rubro de gasto.
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Algunos expertos indican que no se debe destinar más del 30% a vivienda. Máximo 30% a pago de deudas y máximo 20% a alimentación. También recomiendan entre 5% y 10% al ahorro, y 10% a transporte.
Si el presupuesto sigue descuadrado y ya no hay gastos qué suspender, usted puede mantener, pero achicar al máximo algunos rubros, como servicio de taxis, telefonía fija y de celular, o consumo de internet.
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Si se va a endeudar, debe ser de manera planeada, deudas manejables, que estén presupuestadas y ojalá sea solo para cosas importantes y de alto costo.
Los expertos son claros en que hacer y cumplir el presupuesto es una necesidad para solteros, casados, sin hijos o con hijos.