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Amigos de Enrique Grau recuerdan sus últimos años de vida: "Le daba miedo estar solo"

Enrique Grau era un hombre enérgico que vivía por el arte, pero la noticia de una enfermedad lo alejaron del mundo de la pintura. A 20 años de su muerte, sus cercanos recuerdan su imborrable legado.

Enrique Grau

El día que los médicos le dijeron a Enrique Grau que tenía una fuerte enfermedad, el pintor dejó de lado sus pinceles y se sumió en una profunda tristeza. Aunque han pasado 20 años desde su deceso, sus amigos más cercanos todavía recuerdan con dolor de uno de los últimos intelectuales que impulsaron el arte en Colombia.

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Antes de morir, Enrique Grau había presentado una galería en el Museo de Bogotá, donde hacía una dura crítica en contra de la violencia del país. Un mes después, comenzaron los malestares, los cuales comenzaron a manifestarse mientras estaba en su casa en Cartagena. Fiebre, inflamación abdominal y falta de apetito, los síntomas que encendieron las alarmas.

Se trasladó a Bogotá, donde estaban sus médicos de cabecera, sin embargo, las noticias no fueron alentadoras, pues fue diagnosticado con cáncer en la vesícula. Desde ese momento dejó de pintar.

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Los galenos intentaron tratar el agresivo cáncer que estaba consumiendo la vitalidad del artista, pero en el camino tuvieron que enfrentar una serie de complicaciones. En cuestión de pocos meses el dolor se volvió insoportable y tuvieron que empezar a aplicarle morfina para apaciguar el inminente suplicio al cual estaba sometido.

"Nos tocaba estar sentados en una silla ahí, porque a él ya le daba miedo estar solo. Tenía que ver a alguien ahí", recordó Belisario Mancipe Quiroga.

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El 01 de abril de 2004, a los 83 años de edad, la existencia de Enrique Grau acabó apagándose. Rodolfo Castillo Grau, sobrino del artista, durmió en su casa ese día, por lo cual, cuando falleció el maestro, se acercó a su lecho y le cerró los ojos.

Para los cercanos y para la industria artística colombiana, la muerte del pintor significó una pérdida invaluable. Muchos de los cercanos lo sentían, más que como un amigo, sino como un padre.

"Sentí mucho su muerte y creo ahora que veo este tributo, que es un momento maravilloso para rendirle este tributo", acotaron sus conocidos, quienes aseguran que Enrique Grau merece "todos los monumentos que se le puedan hacer".

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