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Alejandro Restrepo atraviesa uno de los momentos más complejos desde que asumió la dirección técnica del Independiente Medellín. El empate 2-2 frente a Deportes Tolima, en el estadio Atanasio Girardot, por la fecha 3 de la Liga BetPlay I-2026, dejó al equipo con apenas un punto en tres jornadas y reavivó la inconformidad de la hinchada, que volvió a manifestarse con pancartas pidiendo su salida. En medio de ese ambiente tenso, el entrenador antioqueño enfrentó la rueda de prensa con serenidad y autocrítica.
Restrepo no esquivó el tema del descontento de los aficionados y reconoció el impacto emocional que generan este tipo de manifestaciones. Sin embargo, dejó claro que, más allá del ruido externo, su prioridad sigue siendo el trabajo con el grupo y la búsqueda de soluciones futbolísticas. Sobre las pancartas exhibidas en las tribunas, expresó: “es lógico, no me gusta, es obvio que no es algo agradable, pero cuando se inicia el juego, uno se concentra en el campo, jugábamos con uno de los equipos más sueltos del campeonato, e inclusive, que vienen de perder la final, y nosotros en la buena intención de hacer cosas en los primeros 15 y 20 minutos, sentíamos que podíamos obtener el resultado, pero ya sabemos todo lo que pasó. Ahora tengo que pensar en ocuparme en recuperar el grupo para el próximo juego que es durísimo en Bogotá, nos jugamos mucho en la tabla, y necesitamos hacer puntos desde ya ante rivales directos para esa lucha de meterse entre los ocho”.
El técnico también fue contundente al despejar cualquier rumor sobre una posible renuncia. En un contexto donde la presión suele precipitar decisiones drásticas, Restrepo defendió su proyecto y el vínculo con el plantel. “Si pensara que irme es la solución, ya lo habría hecho, pero me fortalece el trabajo, la relación con el grupo. Además, por parte de los directivos siempre hay comunicación, enfocados en pensar en cómo mejorar la situación del club”.
Más allá de lo emocional, el análisis deportivo ocupó un lugar central en su discurso. El entrenador reconoció que el Medellín ha mostrado falencias en la definición, un problema que ha impedido transformar el dominio o las oportunidades en victorias. “Nos está pasando que erramos mucho en el partido ante Tolima; lo hicimos en el último tercio y cuando cargamos el área con tres nuevos, pensábamos en que se lanzaran mejores centros, pero el área la llenamos de nuestros jugadores y no logramos concretar un gol más. La falta de eficacia y los errores en la toma de decisiones nos llevan a no ganar un partido que se tenía que ganar”.
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Con apenas un punto en la tabla, el Medellín está obligado a reaccionar rápidamente si quiere evitar que la crisis se profundice.