El arquero del Barcelona, Wojciech Szczesny, sorprendió con una sincera reflexión sobre uno de los aspectos más personales de su vida. A sus 36 años, el experimentado guardameta polaco reconoció públicamente que mantiene una adicción al cigarrillo, un hábito que calificó como una de sus mayores debilidades y del que aseguró no sentirse orgulloso.
En una entrevista concedida durante la pretemporada del conjunto 'blaugrana', Szczesny habló sin filtros sobre este problema, dejando un mensaje especialmente dirigido a los más jóvenes. "Es una debilidad. Es terrible, pero auténtica", afirmó el guardameta, quien también admitió que no ha logrado superar esa batalla pese a ser plenamente consciente de los riesgos que implica.
El internacional polaco explicó que comenzó a fumar cuando era muy joven y que ese hábito terminó convirtiéndose en una adicción difícil de abandonar. Aunque ha intentado dejar el tabaco en diferentes momentos, reconoció que no ha tenido éxito y que no pretende ocultarlo.
"Perdí esa batalla", señaló Szczesny, quien insistió en que no quiere convertirse en un ejemplo en ese aspecto. Por el contrario, pidió a quienes siguen su carrera que no imiten esa conducta y aprendan de su experiencia.
Las declaraciones del arquero han generado repercusión debido a la honestidad con la que abordó un tema poco habitual entre futbolistas de élite. El guardameta considera que los deportistas tienen una responsabilidad con los aficionados, especialmente con los niños, y por eso decidió hablar abiertamente sobre su situación.
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Desde su llegada al Barcelona, Szczesny ha sido una de las piezas importantes del equipo tras regresar del retiro para cubrir la ausencia por lesión de Marc-André ter Stegen. Su rendimiento bajo los tres palos le permitió consolidarse en el club, aunque fuera de las canchas reconoce que sigue librando una batalla personal.
Con su confesión, el arquero dejó claro que el éxito deportivo no impide enfrentar problemas personales y aprovechó su experiencia para enviar un mensaje de prevención: evitar que otros repitan un hábito que, según sus propias palabras, "es una debilidad" de la que todavía no ha podido desprenderse.
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