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David 'Cachaza' Hernández jugó profesionalmente en la década de los 90 y en su recorrido registró pasos por clubes como Cortuluá, Deportes Quindío, Deportivo Pereira, Santa Fe, Huila y Boyacá Chicó, entre otros.
El nacido en Riosucio, en Caldas, creció en la vereda La Playa, en un hogar integrado por 10 hermanos y de procedencia campesina. Más allá de eso, desde muy niño, 'Cachaza' mostró su amor por el balón y ese deseo de estar siempre en la cancha más cercana a su casa.
"A mis viejos no les gustaba mucho el fútbol, pero pues yo jugaba desde pequeño. Mi padre (David de Jesús) me decía que mejor me pusiera a estudiar, que trabajara, porque yo llegaba del colegio y me iba a trabajar con él. Mi viejita (Rosa Emilia Serna), algunas veces, le decía que me tocaba ir a entrenar", recordó 'Cachaza' de sus inicios, de esos instantes en los que su lucha era triple, ya que aparte de sus labores académicas, cumplía al poner su granito de arena para también cumplirle a sus progenitores.
En esas charlas en casa, Hernández también tenía sus apuntes, en los que sorprendía por la claridad en sus objetivos. "Esto, el fútbol, era lo que yo quería. De pequeño, con 12 o 14 años, les decía a mis 'viejitos': 'yo quiero ser jugador y que me vean en la televisión, yo voy a a jugar profesional'. Y les cumplí, me siento muy orgulloso por eso", resaltó el caldense.
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El día a día de David, de igual manera, no fue color de rosa, pero él nunca sacó el cuerpo a sus obligaciones como hijo. "Fue duro. Luego de estudiar, yo ayudaba a mi 'viejito' a desherbar los palos de café, nos íbamos a las montañas a bajar madera para hacer la comida, porque mi mamá tenía un fogón de leña. Subir a pie y bajar a la montaña con madera, con palos, con ramas pequeñas en bultos; no era fácil. Pero tocaba. Ellos también hacían panela, cultivaban banano y otros productos más", detalló en el 'Anecdotario'.
Sin embargo, en el duro camino del fútbol comenzaron los equipos juveniles, algunos llamados a Selección de Caldas y también el Deportes Dinastía Riosucio, de su tierra. "Empecé a figurar y a ascender. Al darse cuenta de eso, mis padres ya me decían cosas bonitas. Y aunque recibí poquita plata en el profesionalismo, yo repartía con ellos, esto es para ustedes y el resto para mí", apuntó 'Cachaza' Hernández.
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Quizá por esa historia de vida, el llamado ídolo de oriental entre los hinchas santafereños se forjó fuerte, tanto en lo físico, como en el carácter, para afrontar una profesión competitiva al máximo. "Desde pequeño me gustaba correr, buscar el balón, ayudar a mis compañeros y eso se evidenció después en los clubes en los que jugué. En Santa Fe, por ejemplo, se acuerdan mucho de mí, salía a entregar todo", finalizó David 'Chachaza' Hernández, quien tiene su escuela en Calarca, Quindío, y que aún a sus 56 años sigue jugando campeonatos, ya de veteranos y haciendo lo que le gusta, patear un balón y no ahorrando ni una gota de sudor.