En el barrio La Gaitana, ubicado en la localidad de Suba al noroccidente de Bogotá, las autoridades realizaron una inspección de seguridad en un inmueble conocido entre la comunidad como la 'Casa del Terror'. En este lugar funcionaba un establecimiento donde se alquilaban habitaciones por días, semanas o meses, modalidad conocida tradicionalmente como 'pagadiario', en el cual vivían varias familias de nacionalidad colombiana y venezolana en condiciones de extrema vulnerabilidad.
La intervención de las autoridades surgió a raíz de un encuentro convocado por la Secretaría Distrital de Seguridad con habitantes del sector, quienes advirtieron sobre situaciones irregulares que afectaban la convivencia en la zona. Los vecinos reportaron la presunta venta de drogas, el movimiento de teléfonos celulares robados y la presencia de menores de edad expuestos a entornos desfavorables.
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Tras varias semanas de seguimiento y verificación, las entidades distritales organizaron la acción conjunta con la Policía Metropolitana de Bogotá, la Secretaría Distrital de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
¡Le caímos a la ‘Casa del Terror’ en Suba! En este pagadiario encontramos droga en cada rincón, celulares hurtados y niños en condiciones de vulnerabilidad que fueron trasladados a un centro del @ICBFColombia para el restablecimiento de sus derechos.
— Secretaría de Seguridad BOG (@SeguridadBOG) October 16, 2026
La comunidad alertó y… pic.twitter.com/KP8dNi95sp
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Entre basuras, droga y celulares robados: así encontraron el inmueble
Al comenzar el procedimiento, los equipos de control revisaron cada uno de los cuartos y registraron a los adultos que se encontraban en el lugar, identificando que varias personas llevaban viviendo allí entre uno y dos meses. Los cuartos estaban separados por divisiones improvisadas de madera, con puertas frágiles y permanecían familias enteras apretadas en pocos metros cuadrados.
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Además, la Secretaría de Salud advirtió que el estado de la casa ponía en peligro la vida de las familias. En los pasillos y cuartos había basuras acumuladas, las cañerías estaban tapadas, había excrementos de personas y mascotas por todas partes, y el ambiente olía muy fuerte por el consumo constante de drogas.
En la inspección, la Policía incautó 30 dosis de estupefacientes, armas cortopunzantes y diversos teléfonos celulares que figuraban con reporte por hurto en los sistemas de información. Durante las diligencias, los uniformados capturaron a un hombre que tenía en su poder las drogas decomisadas y los dispositivos móviles robados.
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¿Qué pasó con los niños hallados en la casa?
El hallazgo de mayor impacto para las autoridades fue la presencia de 13 niños, niñas y adolescentes, con edades entre los seis meses y los 17 años, quienes estaban en el lugar junto a sus padres, padrastros o abuelos. Los niños no estaban estudiando y permanecían en condiciones que ponían en riesgo su bienestar. Debido a esto, seis de ellos fueron trasladados de urgencia al Centro Especializado Revivir para asegurar su protección.
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El procedimiento se realizó en coordinación con el ICBF, la Comisaría de Familia y la Policía de Infancia y Adolescencia para iniciar las medidas de restablecimiento de sus derechos. Por su parte, los acudientes de los otros siete niños y adolescentes no trasladados quedaron vinculados al proceso y fueron citados al centro zonal del ICBF en la localidad de Suba para evaluar sus condiciones familiares.
Las autoridades distritales destacaron que estas acciones forman parte de un plan para prevenir delitos como la trata de personas y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes.