Este 21 de octubre se llevó a cabo la audiencia de imputación contra los uniformados implicados en la muerte de Donovan Balanta, el hombre que murió después de ser capturado en el sur de Bogotá y dejado en la estación de Policía en Cazucá, barrio de Soacha. Cuatro uniformados fueron capturados por este caso y este miércoles comparecieron por primera vez en una audiencia donde el fiscal encargado relató lo ocurrido para fundamentar los cargos que mencionó.
Los sindicados son Jonathan Alexander Giraldo Torres, Henar Tapiero Tique, Santiago Vargas Romero, Nahumer Vergel y Roque Correa Yáñez (este último era el comandante de la estación en el momento de los hechos). Dos de ellos enfrentan un cargo adicional a los dos que se les imputaron a todos los procesados. En concreto, la Fiscalía les imputó a los cuatro los cargos de homicidio y tortura agravados, pero a Yáñez y Giraldo se les imputó también el cargo de falsedad ideológica en documento público. Otro capturado fue el intendente Edwin Albeiro Morantes. Ninguno de los primeros cuatro procesados que se mencionaron aceptaron los cargos.
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¿Por qué se imputa falsedad ideológica?
El fiscal dice que Jonathan Giraldo consignó por escrito en el documento que registra novedades en la estación que no hubo maltrato alguno contra Balanta y que hubo respeto por los derechos humanos del capturado. El comandante de la estación, por su parte, también llenó este libro para afirmar que el 20 de septiembre recibió una solicitud de apoyo de la unidad al mando de Morantes. También señaló por escrito que allí fue capturado Guerrero y trasladado a Cazucá y que 10 minutos después llegó la camioneta del GOES con Donovan Balanta en mal estado de salud y, por lo tanto, se ordenó trasladarlo de manera inmediata a un centro hospitalario. “No corresponde a la realidad”, subrayó el fiscal. (Lea: Las otras tragedias de familia de Donovan Balanta: "Se agarró a tomar, le dio un infarto y falleció")
Así habría muerto Donovan Balanta
Donovan Balanta fue detenido en el barrio Caracolí, de Ciudad Bolívar, después de que tirara una botella contra los uniformados que estaban deteniendo a José Luis Guerrero, un amigo suyo que habría sido atacado con un taser tres veces antes de caer y ser capturado. No obstante, la Fiscalía señaló con su relato -construido a partir del elemento material probatorio- que los uniformados al parecer profirieron insultos racistas y discriminatorios contra Guerrero y unas allegadas de Balanta (dos hermanas suyas).
Una vez Balanta lanzó la botella, intentó escapar y fue capturado. Pero antes de ser llevado a algún centro de detención, la víctima presuntamente fue agredida con puños y patadas cuando estaba indefensa y bajo custodia de Tique, Vargas y Vergel. "Ahí te lo dejo tirado, negra cuscús", habría dicho uno de los oficiales en su momento. Giraldo habría accionado su taser, esta vez contra el cuerpo de Balanta, quien pedía ayuda a gritos. El ciudadano fue llevado por los uniformados a una de las camionetas, que lo trasladó a la estación de Cazucá. Allí estuvo en el suelo durante 20 minutos. En ese lapso empezó a presentar complicaciones de salud y pidió ayuda, pero solo habría sido trasladado hacia un centro asistencial cuando estaba inconsciente. Finalmente falleció debido a las complicaciones. El informe de Medicina Legal fija que las descargas del taser habrían generado una arritmia cardiaca.
María Paula Rodríguez Rozo
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