Cuando ocurre un movimiento telúrico, una de las primeras preguntas es qué tan fuerte fue. Y aunque algunas personas todavía hablan que los sismos se miden con la reconocida "escala de Ritcher", lo cierto es que no es la expresión más adecuada para referirse a una magnitud. De acuerdo con lo explicado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), actualmente "existen otros métodos para medir el tamaño o la magnitud de los sismos", y que la elección depende, entre otros factores, de las características del evento.
"Antes era común hablar de la magnitud de un sismo en grados y usando la expresión "en la escala de Richter". Sin embargo, esto no es correcto porque existen otros métodos para medir el tamaño o la magnitud de los sismos. Además, los grados son la unidad de medida de la temperatura, no de la energía liberada en un sismo", comenzó explicando la entidad.
¿Cómo se calcula la magnitud de un sismo, según el SGC?
Cuando ocurre un movimiento sísmico, como el ocurrido el pasado 10 de agosto que fue de 7,4 y dejó graves afectaciones en Colombia, las ondas generadas por la ruptura de una falla se desplazan por el interior y la superficie de la Tierra. Los sismógrafos instalados en diferentes puntos registran ese movimiento y producen gráficos conocidos como sismogramas. "Cuando tiembla, los sismógrafos nos entregan los datos necesarios para determinar la magnitud de un sismo. Estos instrumentos registran los movimientos del terreno y "dibujan" las ondas sísmicas en un gráfico que conocemos como sismograma; ¿y después? Usamos dos escalas, principalmente, para analizar los datos".
Estos registros permiten observar cómo se comportó el terreno durante el evento. A partir de la información obtenida por las estaciones, los especialistas pueden determinar diferentes parámetros del sismo, entre ellos su magnitud, ubicación y profundidad. La magnitud, a diferencia de la intensidad, busca establecer el tamaño del sismo en su fuente. Por eso no depende únicamente de lo que sintieron las personas en una determinada ciudad. Un mismo terremoto puede ser percibido de manera diferente en distintos lugares, pero su magnitud corresponde al evento sísmico que ocurrió en el interior de la Tierra. El SGC explica que utiliza principalmente dos métodos para analizar estos datos: la magnitud local, conocida como ML, y la magnitud de momento, identificada como Mw.
Magnitud local o escala de Richter: ¿todavía se utiliza?
La magnitud local, ML, está relacionada con el método desarrollado originalmente por Charles Richter. Su fórmula "calcula la magnitud de un sismo con base en las primeras ondas registradas en el sismograma y la amplitud del pico más grande", según indicó la entidad. Este método permite obtener con rapidez una estimación de la magnitud, una característica especialmente útil durante los primeros minutos después de un sismo. Por eso puede aparecer en los boletines preliminares emitidos poco después de que ocurre un evento. Sin embargo, la magnitud local tiene limitaciones cuando se trata de terremotos de mayor tamaño. La escala "puede saturarse" y dejar de representar con suficiente precisión las características de un evento grande. Por esa razón, para determinados sismos es necesario realizar un análisis más completo con otros métodos.
La escala de Richter arroja la magnitud de un sismo rápidamente y es la que sueles ver en nuestros boletines preliminares. Sin embargo, hay más detalles sobre esta herramienta de medición. 👇 pic.twitter.com/jmpjThkGVY
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) August 25, 2026
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Por otro lado, la magnitud de momento es actualmente "la más usada por los sismólogos por su precisión y aplicabilidad a nivel mundial. Esta escala mide lo que se conoce como momento sísmico, una medida que representa el tamaño de la superficie que se rompió (área de la falla) y el desplazamiento que se generó durante la ruptura". Para calcularla, se analiza una cantidad mayor de información obtenida de los sismogramas y, "mediante la aplicación de métodos matemáticos, determina cuál fue la energía liberada en la fuente o epicentro". Una de las ventajas de este método es que permite analizar terremotos grandes sin las mismas limitaciones de saturación que puede presentar la magnitud local.
Esto también explicaría las actualizaciones que suele realizar el SGC luego de un movimiento sísmico. En los primeros minutos, los sistemas de monitoreo necesitan procesar rápidamente la información de las estaciones que registraron el movimiento. Con el paso del tiempo se incorporan nuevos registros y se realiza un análisis más detallado, lo que puede llevar a modificar la magnitud, la profundidad o incluso la localización inicialmente reportada. Por eso los boletines del SGC incluyen la posibilidad de actualización, pues la cifra preliminar permite informar rápidamente a la población y los cálculos posteriores buscan entregar un resultado más preciso.
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VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
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