En el mundo de la música clásica, donde suele predominar una estética muy tradicional, la figura del doctor Luis Fernando Madrid resulta verdaderamente sorprendente. Con una imponente estatura de 1,85 metros y unas rastas que le llegan más abajo de la cintura, la apariencia de este cartagenero se aleja de la imagen convencional de un director de orquesta para acercarse más a la de un músico de reggae. Sin embargo, detrás de esa "pinta" se esconde un experto en ópera y un virtuoso con más de 30 años de carrera internacional. Los Informantes no conoció.Su camino hacia el éxito no fue una alfombra roja, sino una serie de obstáculos que este cartagenero transformó en oportunidades con una disciplina de acero.Un "milagro" entre discos de salsa y champetaLa historia de Madrid comenzó en un barrio humilde del suroccidente de Cartagena, cerca de Mamonal. Allí vivía con su madre soltera y sus dos hermanos en un entorno donde la música clásica era totalmente inexistente. "Yo estaba en Cartagena y tal vez tenía como unos 8 o 9 años y encontré dentro de los discos de colección de mis tíos. que siempre tenían música champeta, salsa, reggae y esas cosas, encontré un disco que no parecía a los otros y lo puse en el tocadiscos y era música clásica", relató el maestro.Ese primer encuentro fue un choque absoluto. "Era la primera vez que escuchaba ese tipo de música y para mí fue como quedarme atónito con todos esos sonidos y sonoridades y cosas que todavía no podía definir, pero yo sabía que estaba pasando algo", confesó sobre ese revelador momento. La experiencia fue tan potente que, aunque desde la cocina le gritaron: "Apaga eso", su destino ya estaba sellado.El "gen recesivo" y un look nacido de la necesidadMadrid siempre supo que era distinto. Físicamente, es el único de piel oscura entre sus hermanos, lo que él describe como un "gen recesivo que salta en generaciones". Al nacer, su bisabuela lanzó una profecía que hoy suena a realidad: "Ese es el que te va a sacar".Incluso sus famosas rastas, que hoy son su sello personal, no surgieron por un deseo de rebeldía, sino por las dificultades económicas que enfrentó al llegar a Bogotá para estudiar en la Universidad Pedagógica. Como el dinero no le alcanzaba, tuvo que elegir prioridades. "Fue curioso porque cuando yo llegué a Bogotá, yo no tenía plata para ir al a las peluquerías. El afro me creció de una manera incontrolable, entonces un día dije 'no, pues me va a tocar hacer unos unos moñitos porque era comer o pagar la peluquería'", recordó con total honestidad. Con el tiempo, esa imagen se volvió parte de su identidad profesional.El portazo en Sídney: "No hay cupos"Uno de los momentos más duros de su carrera ocurrió cuando decidió emigrar a Australia para estudiar en el conservatorio de la Universidad de Sídney. El director de la cátedra de dirección lo había aceptado por correo electrónico, pero cuando se vieron en persona, el prejuicio fue evidente."Cuando llego abro la puerta me miro y me dijo 'No hay cupos'", contó Madrid sobre aquel encuentro. A pesar de haberse quedado paralizado, logró que le permitieran realizar una audición que describe como de "vida o muerte" frente a una orquesta de 45 músicos que no conocía.Su arma secreta fue su herencia cultural y su capacidad de conectar con los demás. "El talento que me saca a mí adelante es la empatía porque la empatía permite que tú percibas lo que la otra persona necesita o lo que la persona está sintiendo", explicó. Gracias a su expresividad y a un sentido del ritmo excepcional, que agradece a su raíz caribeña y africana, logró ganarse el respeto del conservatorio y hoy es, probablemente, el único director de orquesta negro en Australia.¿Un fantasma del Teatro Colón de Bogotá?Después de décadas de éxito en el exterior, el maestro regresó a Bogotá para trabajar con la Ópera de Colombia. En el emblemático Teatro Colón vivió un episodio digno de una novela de misterio. Al tomar una foto del escenario vacío, descubrió una luz con una "figura antropomorfa" que no estaba allí físicamente.Lo más asombroso es que el punto exacto donde apareció la luz fue donde estuvo el féretro de Gloria Zea, la anterior directora de la Ópera de Colombia, durante su velación. Para muchos, fue una señal de aprobación de la "gran dama" de la ópera hacia el regreso del exitoso maestro.Luis Fernando Madrid regresará a Colombia en octubre para dirigir los 50 años de la Ópera de Colombia. Su objetivo sigue siendo claro: "Para mí es un privilegio representar mi país y sobre todo cambiar ese estereotipo de que solo somos lo que se sabe".*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La historia de Melisa Gaona, una joven colombiana de 25 años, ha dado un vuelco radical que ha captado la atención internacional. Tras años de padecer un dolor crónico e incapacitante que la llevó a solicitar formalmente la eutanasia en Colombia, un procedimiento quirúrgico especializado en la India transformó su realidad. La intervención logró retirar el tejido afectado por la endometriosis, una enfermedad que durante décadas afectó su calidad de vida.A través de sus redes sociales, Melisa compartió la noticia que sus seguidores y familiares: “El doctor logró retirar el 100% de la enfermedad y la endometriosis ya no es parte de mi cuerpo, ya estoy libre de ella”. Este éxito representa el fin de una espiral de sufrimiento que comenzó en su infancia y que no encontró soluciones definitivas dentro del sistema de salud nacional.El calvario de una vida marcada por el dolor y los diagnósticos erróneosSegún relató su madre, Sandra Gaona, en entrevista para el programa Los Informantes, Melisa nació en perfectas condiciones, pero a los 18 meses de vida surgieron los primeros síntomas alarmantes durante una celebración de Halloween. En aquel momento, los médicos le diagnosticaron apendicitis, que rápidamente derivó en peritonitis, requiriendo una cirugía de emergencia para salvarle la vida.Sin embargo, los síntomas de vómitos y malestar abdominal reaparecieron a los cinco años, marcando el inicio de un ciclo interminable de hospitalizaciones. Melisa recordó en Los Informantes el impacto de su condición: “Siempre la enfermita, nunca tuve amigos, nunca nada porque me rechazaban porque era la que siempre estaba enferma, la que siempre se sentía mal”. Durante su etapa escolar, la joven no solo enfrentó el dolor físico, sino también la incomprensión de su entorno, donde llegó a ser catalogada de "problemática" o "loca" por la persistencia de sus quejas sin un diagnóstico claro.Una isquemia cerebral a los 20 añosCon la llegada de la pubertad y la menstruación, la condición de Melisa se agravó significativamente. A los 15 años, como medida desesperada para aliviar los cólicos, un médico le recomendó un dispositivo hormonal. Aunque este tratamiento le brindó un respiro temporal, el costo fue devastador años más tarde. El 18 de febrero de 2020, poco antes de cumplir 20 años, Melisa sufrió una isquemia cerebral.“Por el uso del Yadel se me subió un coágulo... Perdió el habla, no podía modular, no hablaba bien”, explicó Melisa en Los Informantes sobre las secuelas del accidente cerebrovascular que la obligó a reaprender a caminar y hablar durante un año de rehabilitación. Tras este episodio, los médicos retiraron el tratamiento hormonal, lo que provocó que los síntomas de la endometriosis regresaran con una agresividad sin precedentes.El diagnóstico definitivo de endometriosis grado 4Durante años, la falta de una respuesta clara llevó a varios profesionales de la salud a sugerir que el dolor de Melisa era de origen psiquiátrico. “Me trataban como loca. Me decían que yo era una hipocondríaca”, denunció la joven. No fue sino hasta febrero de 2024 que una cirugía exploratoria en el Hospital Universitario San Rafael reveló la cruda realidad: Melisa padecía endometriosis grado 4, el nivel más severo de la enfermedad.El tejido endometrial se había expandido fuera del útero, afectando órganos vitales como el intestino delgado, el intestino grueso, la uretra y la vejiga. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que esta patología crónica afecta a millones de mujeres, pudiendo causar infertilidad y un impacto severo en la salud mental debido al dolor crónico. En el caso de Melisa, la enfermedad le impedía realizar funciones básicas como caminar, dormir o ir al baño con normalidad.La decisión de morir: la solicitud de eutanasiaAgotada por el dolor y tras recibir propuestas médicas en Colombia que implicaban la extirpación de sus órganos ginecológicos y el uso permanente de bolsas de colostomía sin garantía de eliminar el dolor, Melisa tomó una decisión drástica: solicitó formalmente la eutanasia.En su relato a Los Informantes, Melisa describió la intensidad de su padecimiento: “No puedo hablar me ahogo. El dolor es tan fuerte que no puedo respirar, me desmayo, lloro, pero lloro de una forma inagotable. No me aguanto”. Su familia y su pareja respaldaron su decisión al ser testigos directos de su agonía diaria.La apuesta por India y el éxito de la intervención especializadaLa viralización de su caso y la solidaridad ciudadana permitieron que Melisa buscara una alternativa fuera de Colombia. El viaje a la India se convirtió en su última apuesta por la vida. La cirugía, que incluyó técnicas avanzadas como radiofrecuencia y bloqueos para el manejo del dolor, resultó ser un éxito rotundo al eliminar los focos de la enfermedad sin la necesidad de los procedimientos invasivos propuestos inicialmente.Tras la operación, el cambio en su semblante y su salud ha sido evidente. Actualmente, Melisa se encuentra en un proceso de rehabilitación integral que incluye fisioterapia de piso pélvico, nutrición especializada y apoyo en salud mental. Futuro: rehabilitación y una nueva campaña para MéxicoA pesar del éxito en Asia, el camino de recuperación de Melisa Gaona continúa. La joven ha iniciado una nueva campaña de recaudación de fondos para una intervención adicional en México, donde especialistas planean revisar y abordar posibles focos residuales de la enfermedad. Su historia expone las dificultades en el diagnóstico temprano de la endometriosis en Colombia, donde se estima que más de tres millones de mujeres padecen esta condición, reconocida recientemente por la ley 2338 como una enfermedad progresiva e incapacitante.Por ahora, Melisa se enfoca en recuperar el tiempo perdido y en su anhelo de vivir plenamente. Su caso permanece como un testimonio de la lucha de miles de pacientes que enfrentan barreras en el sistema de salud y la importancia de la especialización médica en el tratamiento de enfermedades crónicas complejas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La figura de la anticresis, un modelo de negocio jurídico regulado por el artículo 2458 del Código Civil colombiano, ha ganado una popularidad creciente en diversas regiones del país, especialmente en departamentos como Boyacá y Nariño. Conocida también como "empeño" de vivienda, esta modalidad permite que un ciudadano entregue una suma considerable de dinero a cambio del usufructo de un bien inmueble por un tiempo determinado, con la promesa de que el capital será devuelto al finalizar el contrato. No obstante, esta alternativa financiera se ha transformado en una fuente constante de denuncias por su mal uso.Séptimo Día conoció que en el departamento de Boyacá, las autoridades y la comunidad han puesto su atención sobre Nidia Amparo Rincón Ortiz, una mujer que, según registros judiciales, acumula más de 100 procesos en su contra en por lo menos nueve juzgados de Duitama. Los señalamientos apuntan a presuntas irregularidades y engaños sistemáticos bajo el contrato de anticresis.Rogelio Barrera Plazas, un técnico de 71 años, entregó 30 millones de pesos, los ahorros de toda su vida, por un apartamento. El contrato, autenticado en notaría en julio de 2019, establecía que el inmueble estaba libre de deudas o afectaciones legales. Sin embargo, en diciembre de 2022 la situación cambió drásticamente."Cualquier día, llega personal del juzgado tercero civil que a embargar el apartamento. Entonces, a mí me cogen de sorpresa porque, ¿cómo así que van a embargar el apartamento si yo lo tengo bajo un contrato de anticresis?", relató.Ante el reclamo, Barrera afirmó que la mujer le dijo que "tranquilo Rogelio que que yo le pongo un abogado que le ayude", pero la ayuda nunca llegó.Otras denuncias contra la señaladaLa investigación evidenció que Nidia Amparo Rincón Ortiz presuntamente utilizó el mismo inmueble para realizar contratos simultáneos con diferentes personas. Diana Janet Labrador, otra de las afectadas, entregó 11 millones de pesos por el mismo apartamento donde ya residía Rogelio. Labrador no tenía conocimiento de que ya existía un contrato previo ni de que el bien tenía una medida cautelar por hipoteca desde febrero de 2021. Una tercera mujer, que optó por el anonimato, también reportó haber firmado un contrato por el mismo lugar.Otros ciudadanos en Duitama describieron situaciones similares. Jason Robles Fonseca, de 40 años, denunció la pérdida de 30 millones de pesos entregados para una vivienda que nunca le fue terminada ni entregada."Tengo perdidos 30 millones de pesos que eran mis ahorros parte de mis cesantías".Por su parte, Astrid Yolanda Escamilla entregó 20 millones de pesos antes de descubrir que la propiedad estaba embargada. "Terrible lo que ella me hizo a mí. Yo me la he encontrado y ella antes pasa y lo mira uno y se ríe", denunció.En la lista de denunciantes también aparecen Elsa Janet Dueñas y María Estela Guarín, quienes en 2020 entregaron 20 millones de pesos cada una por un apartamento que nunca les fue entregado y que, según descubrieron después, había sido ofrecido a ambas con apenas un mes de diferencia.Esto contestó la señaladaSéptimo Día buscó a Nidia Amparo Rincón para preguntarle por los señalamientos. La mujer calificó las acusaciones como “una mentira”. Frente a la existencia de más de 100 procesos judiciales en su contra en los juzgados de Duitama, sostuvo que “todos esos procesos no están activos. Sí, estuvieron, pero ya se arreglaron” y agregó que otros casos se encuentran actualmente en etapa de transacción.Sobre el caso de Rogelio Barrera, admitió que hipotecar un bien ya comprometido en anticresis fue una falta: "Hay que solucionarle a él...". Asimismo, afirmó que para solucionar el caso de otros afectados, ha propuesto la entrega de lotes de terreno. Aunque reconoce que no poseen licencias de construcción: "Nadie le está diciendo que ahí puede construir... son para que los vendan".Luego, expresó un mensaje de arrepentimiento al declarar: "Yo les pido disculpas y que me perdonen si de todas maneras los herí, los engañé". Por su parte, su abogado defensor, Edwin Fernández Acosta, reconoció que Rincón "se equivocó" y calificó los hechos como "errores contractuales" que están intentando solucionar.Denuncias similares por contratos de anticresis en PastoEn Pasto, Nariño, otra mujer identificada como Esmeralda Liliana Villota enfrenta al menos 28 denuncias ante la Fiscalía por delitos como estafa en menor cuantía, falsedad en documento público y abuso de confianza.Ángela Patiño, regente de farmacia, entregó 44 millones de pesos tras años de ahorro con la esperanza de tener una cuota inicial para su casa propia. Relató que "como no me alcanzaba para comprar mi propio apartamento, yo dije: 'No, pues voy a tratar de ahorrar para poder anticresar, luego así tener la cuota inicial'".La mujer terminó viviendo en un apartamento que Villota había alquilado a la familia de Janeth Melo. Cuando la verdadera administradora reclamó el pago del arriendo, Villota respondió: "La señora con toda la frescura dijo: 'No solo a ustedes les debo, a muchas personas. Yo le voy a pagar a usted, doña Janeth. A usted le voy a devolver su dinero'". Hoy, Ángela enfrenta una orden de restitución judicial.El vacío legal de la anticresisLa anticresis es una figura legal regulada por el artículo 2458 del Código Civil colombiano, que permite a un acreedor gozar de los frutos de un bien raíz que se le entrega para pagar una deuda. No obstante, expertos como el abogado Jorge Orlando León y legisladores como el senador Jairo Alberto Castellanos advierten que la falta de actualización de esta norma, que data de hace un siglo, facilita este tipo de abusos. Castellanos señaló: “Seguramente el Congreso tiene que entrar a legislar, porque ya son muchos casos en los cuales gente de bien viene siendo perjudicada". Por ahora, las víctimas en ambas regiones del país esperan justicia y la recuperación de sus ahorros.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La anticresis es una figura legal poco conocida en gran parte de Colombia, pero su mal uso en algunas regiones se está convirtiendo en el drama de cientos de familias. Esta modalidad, también llamada “empeño”, consiste en un acuerdo mediante el cual una persona entrega una suma de dinero a otra a cambio del usufructo de un bien inmueble por un tiempo determinado.Al finalizar el plazo pactado, el inmueble debe ser restituido a su propietario y el dinero devuelto íntegramente a quien lo entregó. Sin embargo, Séptimo Día conoció casos en los que esta práctica, creada como una alternativa legal, habría sido utilizada para cometer presuntos engaños que dejaron a decenas de ciudadanos sin sus ahorros.¿Qué es y cómo funciona un contrato de anticresis?El contrato de anticresis está regulado por el artículo 2458 del Código Civil colombiano. Según el abogado especialista en derecho civil, Jorge Orlando León, esta figura permite que quien recibe el inmueble se “beneficie”, mientras que la otra parte obtiene una cantidad de dinero con el compromiso de restitución. Además, en regiones como Nariño, es un método tradicionalmente escuchado desde hace décadas para facilitar el acceso a vivienda o capital.El drama de las familias en PastoEn la capital de Nariño, las denuncias se centran en Esmeralda Liliana Villota Guerrero, quien acumula 28 procesos en la Fiscalía por delitos como estafa en menor cuantía, falsedad en documento público y abuso de confianza. Una de las víctimas es Ángela Patiño, una regente de farmacia que entregó 44 millones de pesos tras años de trabajo y un préstamo bancario. Ella relató su motivación inicial: "Como no me alcanzaba para comprar mi propio apartamento, pues yo dije: 'Voy a tratar de ahorrar para poder anticresar, luego así tener la cuota inicial'".El engaño se descubrió cuando la verdadera administradora del apartamento, Janeth, le exigió el desalojo por falta de pago del arriendo por parte de Villota. Según las investigaciones, Villota arrendaba inmuebles a terceros y luego los ofrecía en anticresis como si fueran propios.Al ser confrontada por las víctimas, Ángela afirmó que “la señora con toda la frescura dijo: no solo a ustedes les debo, a muchas personas. Yo le voy a pagar a usted, doña Janeth. A usted le voy a devolver su dinero'". No obstante, el dinero no ha sido devuelto y las víctimas enfrentan órdenes de restitución judicial.Casos similares en Pasto incluyen a Camilo, un estudiante de enfermería que entregó 20 millones de pesos, y a Catherine Ordoñez, quien perdió 16 millones bajo la misma modalidad. Catherine describió a la señalada como "una estafadora que no mira sus acciones y como le causa daño a la gente". Otra joven afectada, entregó 20 millones de pesos tras ver un anuncio en redes sociales y terminó recibiendo avisos de desalojo por deudas de arriendo que ella desconocía.Irregularidades en DuitamaEn el departamento de Boyacá, los señalamientos recaen sobre Nidia Amparo Rincón Ortiz, quien enfrenta más de 100 procesos judiciales en diversos juzgados. Uno de los casos más críticos es el de Rogelio Barrera, un técnico de 71 años que entregó 30 millones de pesos. El drama de Rogelio comenzó cuando personal judicial llegó a su vivienda: "Cualquier día, llega personal del juzgado tercero civil que a embargar el apartamento. Entonces, a mí me cogen de sorpresa porque, ¿cómo así que van a embargar el apartamento si yo lo tengo bajo un contrato de anticresis?".La investigación reveló que Rincón presuntamente hipotecó el inmueble después de haber firmado el contrato con Rogelio y, además, lo anticresó a otras personas. Diana Janet Labrador es una de esas personas, quien entregó 11 millones de pesos por el mismo apartamento donde vivía Rogelio. “Ella optó por nunca volver a responder mis mensajes ni llamadas. Es una estafadora, no es una persona correcta”, denunció.Por su parte, Jason Robles Fonseca, de 40 años, denunció la pérdida de 30 millones de pesos entregados para una vivienda que nunca le fue terminada ni entregada. Jason afirmó: "Tengo perdidos 30 millones de pesos que eran mis ahorros parte de mis cesantías".Astrid Yolanda Escamilla, de 52 años, también entregó 20 millones de pesos antes de enterarse de que el apartamento ofrecido estaba embargado. Sobre su situación con Rincón, Astrid declaró: "Terrible lo que ella me hizo a mí. Yo me la he encontrado y ella antes pasa y lo mira uno y se ríe".¿Qué dicen las señaladas?El 24 de enero de 2026, el equipo de Séptimo Día entrevistó a Nidia Amparo Rincón sobre las múltiples denuncias y procesos en su contra. Ella calificó las acusaciones como una mentira, asegurando que los procesos no están activos: "No, sí estuvieron, pero ya se arreglaron".Sobre el caso de Rogelio Barrera, admitió que hipotecar un bien ya comprometido en anticresis fue una falta: "Hay que solucionarle a él...". Asimismo, afirmó que para solucionar el caso de otros afectados, ha propuesto la entrega de lotes de terreno. Aunque reconoce que no poseen licencias de construcción: "Nadie le está diciendo que ahí puede construir... son para que los vendan".Finalmente, pidió perdón públicamente: "Yo les pido disculpas y que me perdonen si de todas maneras los herí, los engañé". A diferencia de los otros casos en Pasto, Esmeralda Liliana Villota no respondió a los llamados ni fue posible localizarla.Expertos y legisladores coinciden en que la antigüedad de la norma facilita estos abusos. El senador Jairo Alberto Castellanos señaló que, aunque la figura existe para un fin lícito, requiere una actualización legislativa urgente debido al alto número de personas perjudicadas. Castellanos se comprometió a revisar el tema desde el Congreso: "Seguramente el Congreso tiene que entrar a legislar, porque ya son muchos casos en los cuales gente de bien viene siendo perjudicada".Por ahora, las víctimas en ambas regiones esperan que avancen los procesos penales por presuntos delitos como estafa agravada y captación ilegal de dinero. Mientras las investigaciones siguen su curso, la incertidumbre y la angustia continúan marcando sus vidas. Para muchos, como Ángela Patiño, la pérdida va más allá de lo económico: “Para algunos serán solo 44 millones; para mí son muchos años de trabajo. Habérselos entregado a una señora malintencionada es muy duro, la verdad”.Diana Janet Labrador comparte el mismo anhelo: “Que me devuelva el dinero para poder ir a hablar con los bancos, negociar con ellos y terminar esta pesadilla”.Para estas familias, esta figura legal creada como alternativa de vivienda terminó, según los denunciantes, convertida en un mecanismo que puso en riesgo su patrimonio y la tranquilidad de decenas de hogares.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
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