Una escena hasta ahora desconocida del vestuario del Manchester City quedó expuesta en el nuevo documental A Beautiful Obsession, producción que muestra diferentes momentos de la trayectoria de Pep Guardiola al frente del conjunto inglés. En uno de sus cuatro capítulos, las cámaras ingresan al camerino después de una derrota que marcó uno de los momentos más complicados del equipo durante la temporada 2024/25. El colombiano Luis Díaz, quien brillaba en el Liverpool, fue el encargado de generar todo el caos.
El episodio corresponde al partido que el Manchester City perdió 2-0 contra Liverpool en diciembre de 2024, en Anfield. El resultado profundizó la crisis de resultados que atravesaba el equipo de Guardiola y dejó una imagen especialmente dolorosa para el entrenador español.
El segundo gol de Liverpool llegó desde el punto penal. Kyle Walker perdió el balón ante la presión de Luis Díaz, quien recuperó la pelota y avanzó hacia el área. El colombiano terminó siendo derribado por el arquero Stefan Ortega, por lo que el árbitro sancionó penalti. Mohamed Salah se encargó de ejecutarlo y puso el 2-0 definitivo.
Man City keeper Stefan Ortega catches Liverpool's Luis Diaz. Chris Kavanagh gives a penalty. Anthony Taylor was on VAR.
— Kyama ⚽ (@ElijahKyama_) December 1, 2024
Ruben Dias and Manuel Akanji got cooked in that move.pic.twitter.com/JG6L6J9sgD
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Pero lo que ocurrió después del encuentro fue todavía más llamativo. El documental muestra una conversación en el camerino entre Guardiola y Walker, en la que el defensor inglés cuestiona que el entrenador lo mencione constantemente durante sus charlas. La tensión aumenta hasta que el técnico termina visiblemente afectado y rompe en llanto al hablar de su relación con los jugadores y de los nueve años que llevaban trabajando juntos.
Esta es una de las peores cosas que puede vivir un entrenador en un vestuario: Kyle Walker hizo llorar a Pep Guardiola tras la derrota 2-0 ante el Liverpool…
— ceciarmy (@ceciarmy) August 19, 2026
Tras la derrota por 2-0 ante el Liverpool en diciembre de 2024, se vivió uno de los momentos más tensos en el vestuario… pic.twitter.com/2XRxprDN6J
Guardiola comenzó explicando la importancia de asumir riesgos y las consecuencias de perder el balón en determinadas zonas del campo: "En esa situación en la que Rubén viene por el balón, tienen que sentir que, si pierde el balón, es gol. Cuando Kyle tiene el balón, tiene que saber que, si pierde el balón, es gol".
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La intervención del entrenador generó una reacción inmediata de Walker, quien manifestó su molestia por sentirse señalado constantemente: "Yo solo reaccioné a lo que había pasado. Sigues diciendo mi nombre en cada charla, en cada maldita charla".
Guardiola intentó aclarar que estaba utilizando su situación como ejemplo y que no se trataba de un ataque personal: "Podría decir Josko. Estoy dando un concepto". Sin embargo, Walker insistió: "En todas las malditas charlas me nombras".
El entrenador respondió explicando que la condición de capitán de Walker era una de las razones por las que utilizaba su nombre como referencia: "Si quieres que se lo diga a alguien más, se lo diré a Josko, usaré el nombre de Josko. Se trata de mejorar".
Walker volvió a explicar su posición: "Estaba reaccionando a la jugada de alguien más y perdí la pelota, y resumes todo con mi nombre".
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Fue entonces cuando Guardiola cambió completamente el tono de la conversación. El técnico se mostró profundamente afectado y habló de su relación con sus futbolistas, tanto así que por poco llora y se le cortó la voz.
"Si lo tomas personal, que es lo que creo que sientes, lo siento. Será culpa mía, entonces. Luego de nueve años juntos y todo lo que hemos ganado, en los buenos y malos momentos, esto es culpa mía, absolutamente más que cualquier otro. Si yo soy el problema, ustedes tienen que decírmelo. No me voy a quedar acá por el dinero ni por el hecho de quedarme. Yo quiero extender mi contrato porque quiero estar con ustedes, quiero pelear con ustedes. No quiero que ustedes sientan que me estoy yendo y los estoy abandonando. No quiero eso. No quiero que se sienta que se acabó y todo se derrumba", dijo muy emocionado.
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El entrenador continuó expresando sus sentimientos ante sus jugadores y dejó claro que su intención era seguir luchando junto al grupo: "Yo siento que quiero ayudarlos, pero si ustedes sienten, los capitanes antes que cualquiera de los otros, que hay un problema, díganmelo. Esto no va a cambiar el cariño que siento por todos ustedes ni un solo segundo, pero yo quiero pelear. Es todo. Perdón", y se marcho al no poder continuar con la charla.