Un niño fanático del Corinthians y su familia fueron hostigados e insultados por otros aficionados durante un partido contra el Santos tras recibir una camiseta del astro Neymar, un incidente condenado este lunes por el Timão.
Según videos publicados por la prensa, el chico y sus familiares tuvieron que salir escoltados por policías de la Neo Química Arena, en Sao Paulo, en el partido disputado el domingo en el campeonato brasileño. El visitante Santos ganó 1-0.
En los videos se observa a un grupo de torcedores que grita y hace gestos contra ellos y continúan incluso cuando dejan la cancha por el túnel de vestuarios. "Dentro y fuera del campo, hay límites que no pueden traspasarse. La agresividad contra un niño es uno de ellos", dijo el Corinthians en un comunicado.
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"Determinados comportamientos no pueden ser admitidos. La pasión por el club, la rivalidad y la emoción del fútbol jamás pueden sobreponerse al respeto, la educación y la seguridad, sobre todo cuando estamos hablando de un niño", apuntó el texto. De acuerdo con la prensa local, el pequeño aficionado tiene ocho años.
Neymar Jr lamentó lo ocurrido.
"No tiene nada de malo que a un chico le guste un jugador de un equipo diferente. No se puede tratar así a un niño", dijo el domingo a la prensa la exestrella del FC Barcelona y el Paris Saint-Germain. El Corinthians, uno de los clubes más populares de Brasil, abogó por que episodios similares no se repitan.
Neymar Júnior le regaló su camiseta a UN NENE HINCHA DE CORINTHIANS post-partido vs Santos.
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) August 30, 2026
Los hinchas que vieron la secuencia comenzaron a INSULTAR A TODA LA FAMILIA del nene y los obligaron a irse ESCOLTADOS POR LA POLICÍA.
Increíble momento. 😳🇧🇷 pic.twitter.com/yDO4iSfiSy
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La violencia en los estadios es un mal recurrente en Brasil y el fútbol sudamericano, con serios altercados en torneos internacionales como la Libertadores y la Sudamericana, así como en las ligas locales. Los controles biométricos, destinados en parte a reforzar la seguridad, son obligatorios por ley en los estadios brasileños con capacidad para 20.000 aficionados o más.