Franco Baresi, histórico capitán del Milan, jugador de la selección y uno de los mejores defensas del mundo, murió este viernes a los 66 años tras una enfermedad dejando el recuerdo de aquel fútbol del amor por la camiseta que vistió durante dos décadas atravesando descensos, crisis y también una de las etapas más gloriosas de la historia 'rossonera'.
Nacido en Travagliato, un pueblo de la provincia de Brescia, el 8 de mayo de 1960, pasó toda su trayectoria deportiva en el Milán al igual que Gianni Rivera, otra leyenda, con quien compartió el 'Scudetto' de 1979, con tan sólo 19 ñaos.
Perdió a sus padres de pequeño por lo que se crió con sus tíos, como su hermano Beppe (que más tarde se unió al Inter), y entró de joven en el entorno 'rossonero'.
Fue un luchador durante toda su vida pues incluso en 1981, siendo ya titular, sufrió una grave infección sanguínea que le obligó a permanecer hospitalizado durante un largo periodo y a usar silla de ruedas. Pero tras cuatro meses, regresó al campo, completamente recuperado.
Los aficionados 'rossoneri' lo llamaban 'Piscinin' (pequeñín en dialecto milanés), un apodo acuñado por el periodista Gianni Brera por su baja estatura.
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Con el tiempo, su estilo elegante, su capacidad para anticipar las jugadas y su autoridad dentro del campo le valieron otro apodo: 'Kaiser Franz', en referencia al alemán Franz Beckenbauer.
Incluso cuando el Milan descendió en 1980, debido a un escándalo de apuestas que involucró a algunos dirigentes y futbolistas, decidió seguirlo a la Serie B, aunque no le faltaron ofertas de ir a otros equipos y esta lealtad inquebrantable se puso a prueba de nuevo cuando descendieron otra vez en 1982.
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Fueron tiempos oscuros para el Milan. El empresario Silvio Berlusconi aún no había llegado, pero fue durante ese período que 'Piscinin' se convirtió en capitán, brazalete que luciría durante quince temporadas. Cuando se retiró en 1997, tras haberlo ganado todo, el AC Milan también retiró la camiseta número 6.
Aquel memorable Milan
Y su lealtad fue recompensada, porque Berlusconi compró el equipo en 1986 y lo hizo invencible con jugadores memorables como los tres neerlandeses, Ruud Gullit, Marco van Basten y Frank Rijkaard, junto a los italianos Roberto Donadoni, Carlo Ancelotti, Paolo Maldini, Mauro Tassotti, Filippo Galli y Daniele Massaro, entre otros.
Con ese equipo del Milan, Baresi ganó seis campeonatos italianos, tres Copas de Europa/Ligas de Campeones, dos Supercopas de Europa, cuatro Supercopas de Italia y dos Copas Intercontinentales. Con el Milan disputó 719 partidos y marcó 33 goles.
También dejó una huella profunda en la selección italiana. Fue campeón en el Mundial de España 1982, tercero en Italia 1990 y subcampeón en Estados Unidos 1994.
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En aquel Mundial protagonizó una de las historias más recordadas de su carrera: volvió a jugar apenas veinticinco días después de una operación de menisco y disputó los 120 minutos de la final contra Brasil, pero en ese partido falló el primer penalti de Italia y sus lágrimas se convirtieron en leyenda del fútbol con sus triunfos y sus derrotas.
Tras retirarse en 1997 continuó ligado al club como entrenador de las categorías juveniles, directivo, embajador y vicepresidente honorario.
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Como Michael Jordan o Johan Cruyff
Para comprender su grandeza, más allá de su trayectoria y estadísticas, sus compañeros le definieron: "Era como jugar con Michael Jordan", dijo Alessandro 'Billy' Costacurta; mientras que Van Basten no dudó en llamarlo "el Johan Cruyff de los defensores".
El día en que se despidió del fútbol, con 69.000 aficionados en San Siro coreando su nombre, acudieron un desfile de estrellas: Fernando Hierro, Fernando Redondo, Gianluca Vialli, Zico, Careca y Romario, entre otros, para formar un equipo contra su Milan, y con los dos grandes entrenadores en el banquillo: Arrigo Sacchi y Fabio Capello.
Hace un año, en agosto de 2025, durante un chequeo rutinario, le detectaron un nódulo pulmonar que fue extirpado quirúrgicamente pero de lo que nunca se recuperó. Su última aparición pública en San Siro fue como portador de la antorcha en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno de Milan-Cortina, junto al histórico capitán del Inter, Giuseppe Bergomi.