Desde que disputara su último partido en julio, la lesión de Jannik Sinner en su rodilla derecha, que le mantendrá alejado de las pistas hasta 2027, se ha convertido en todo un misterio debido a la falta de información sobre esa dolencia.
Una inflamación en la rodilla. Es todo lo que se conoce sobre la molestia que sufre el actual número uno del mundo, por lo que en las últimas semanas se han disparado las conjeturas de expertos, medios italianos y aficionados que no han tardado en lanzar sus teorías, a cada cual más disparatada.
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Las especulaciones han ido desde una simple sobrecarga o una tendinitis hasta posibles problemas de cartílago, menisco o incluso lesiones en alguno de los ligamentos de la rodilla.
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También se ha llegado a hablar de una dolencia más seria de lo que se ha reconocido oficialmente, pese a que ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada por el entorno del italiano.
O incluso, en los rincones más conspirativos de las redes sociales, se ha relacionado sin pruebas la lesión con su anterior caso de dopaje y con un supuesto efecto de sustancias o tratamientos prohibidos, una teoría que no cuenta con respaldo médico ni evidencia pública.
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Entre las hipótesis sobre su posible causa destacan su mecánica de deslizamiento en la pista, sospechas sobre métodos de entrenamiento futuristas que haya podido emplear o conspiraciones sobre vestuario y su forma de pisada. El hermetismo de su entorno ha alimentado el morbo y la duda sobre su lesión.
El hecho, además, de que se frustrara su esperado regreso para la gira asiática tras ausentarse de la norteamericana, no ha hecho más que alimentar la incertidumbre.
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El debate público en Italia se ha divido en dos: los que piensan que no tiene por qué compartir su parte médico, y los que opinan que, al no hacerlo, está ocultando algo.
Aunque detrás del ruido mediático, los especialistas coinciden en que la causa responde al peaje físico y la exigencia de un circuito moderno que ha provocado bajas recurrentes en los últimos años, como la reciente de Carlos Alcaraz.
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La acumulación de partidos, los constantes cambios de superficie y la intensidad de los entrenamientos están en el foco de las críticas de los jugadores, aunque parte de los aficionados al tenis considera que son el precio que hay que pagar por competir al más alto nivel.
Frenadas, aceleraciones, cambios de dirección, desplazamientos laterales; los movimientos que se ejecutan en un deporte como el tenis añaden un elemento importante en el análisis de la lesión de Sinner en una articulación como la rodilla.
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Pero Sinner se mantiene aún así en silencio y mantiene el foco en su recuperación. El tenista, que podría perder el estatus del número uno del mundo en favor del alemán Alexander Zverev, jugó su último partido el pasado 12 de julio, cuando conquistó Wimbledon.
La dolencia en la rodilla derecha ya le obligó a renunciar a los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati, al Abierto de Estados Unidos y al ATP 500 de Pekín.
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Con el italiano fuera de las pistas hasta el próximo año, Sinner se perderá el Masters 1000 de Shanghái, Six Kings Slam de Riad, el ATP 500 de Viena, el Masters 1000 de París y las Finales ATP de Turín, además de la fase final de la Copa Davis, que se disputará en Bolonia, con Italia.