El 9 de abril de 2024, la vida de la instructora de yoga Valentina Cepeda se apagó en un apartamento de Puerto Colombia, cerca de Barranquilla. Lo que inicialmente se reportó por parte de su pareja, el instructor de Jiu-Jitsu Álvaro Felipe Rivera, de 44 años, como un suicidio, luego se transformó en una acusación formal por feminicidio agravado. La pieza fundamental que permitió a la Fiscalía dar un giro al caso fue, paradójicamente, una fotografía capturada por el mismo sujeto en la escena de los hechos.El escenario del supuesto suicidioAquella mañana, Rivera alertó a los vecinos y a la Policía asegurando que había encontrado a Valentina colgada del columpio que ella utilizaba para sus clases de yoga. Según su relato inicial, tras salir del baño, se encontró con la desgarradora escena: “la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, Dios mío, no Valentina, por favor”.Testigos en el conjunto residencial recordaron el desespero del hombre. Rafael Llanos, trabajador del lugar, relató: “salió un señor gritando desesperado que lo auxiliara, que lo ayudara, que se mató”. Nidia Méndez, una vecina que acudió al auxilio, describió el estado de la joven: “ella tenía los ojos cerrados y los labios morados y él le golpeaba en las mejillas, pero nada, ella no reaccionaba”.Rivera insistió ante las autoridades y medios de comunicación en que Valentina le había manifestado deseos de morir: “llorando e histérica me dice, 'me quiero morir, me quiero morir' y le dije, 'mi vida, no, no digas eso'”.La desconfianza de la familiaPara David Cepeda y Lourdes Rodríguez, padres de Valentina, la versión del suicidio carecía de sentido. Valentina era descrita como una joven llena de energía, dedicada a la espiritualidad y al deporte. Su madre recordó que el yoga era su refugio: “a ella le gustaba mucho la parte espiritual. De hecho, ella se levantaba a las 4 de la mañana a meditar”.La sospecha de los padres se centró de inmediato en el columpio de yoga. Lourdes Rodríguez fue enfática: “cuando él nos dijo que con el columpio de yoga, enseguida dije, 'no... eso es como tan espiritual'. Ella cogía el columpio de yoga era para hacer sus meditaciones”.Un historial de violenciaLa investigación de la familia reveló una relación marcada por el control y la violencia física. A pesar de que Rivera inicialmente se mostró como un hombre maduro y reservado, su comportamiento cambió al mudarse juntos en enero de 2024. Amigas de la víctima denunciaron maltrato psicológico y celos obsesivos debido a la diferencia de edad de 22 años. Según su amiga Camila Sánchez, Rivera la humillaba por el dinero: “es que lo tienes que hacer porque si no aquí no comes”.Más grave aún fue el hallazgo de evidencias de agresiones físicas disfrazadas de entrenamiento deportivo. Doris Cantillo, compañera de Jiu-Jitsu, recordó verle moratones: “¿quién te deja así?”, le preguntó, a lo que Valentina inicialmente respondió que era práctica de su deporte. Sin embargo, en audios enviados a sus amigas, la joven confesó agresiones reales: “en un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó”.Tres días antes de su muerte, el 6 de abril, ocurrió un incidente crítico. Sus padres la encontraron herida en el apartamento. “Mi hija estaba sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio”, relató su mamá. Ese día, Valentina decidió terminar la relaciónLa foto, ¿prueba de la manipulación?La investigación dio un vuelco definitivo cuando la Fiscalía analizó una fotografía que Rivera tomó de Valentina en el columpio antes de, supuestamente, bajarla para auxiliarla. Para los investigadores y la familia, el hecho de que él decidiera tomar una foto en lugar de socorrerla inmediatamente fue un indicio de manipulación de la escena.El equipo de criminalística realizó una reconstrucción científica utilizando topógrafos y expertos en Jiu-Jitsu. Al recrear la escena basada en la fotografía de Rivera, las conclusiones fueron demoledoras: “para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a la que se encontraba”. El análisis físico determinó que, en la posición mostrada en la foto, era “imposible que lograra ahorcarse” y que la joven habría podido reaccionar.Esta prueba se complementó con la ampliación de la necropsia de Medicina Legal en abril de 2025. El dictamen fue claro: no había patrones consistentes con el uso del columpio de yoga. En cambio, se determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por digitopresión, lo que implica una fuerza manual externa, según explicó el abogado de la familia. Captura y negación de cargosCon estas pruebas, Álvaro Felipe Rivera fue capturado el 4 de enero de 2026 en Santa Marta. Durante la audiencia, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado, señalando que utilizó sus conocimientos superiores en artes marciales para someterla.Al ser consultado por el juez sobre si aceptaba los cargos, Rivera respondió tajantemente: “No”. A pesar de su negativa y de haber jurado previamente sobre una Biblia su inocencia, se encuentra detenido mientras el proceso avanza.Para Lourdes Rodríguez, el dolor persiste, pero hay un alivio en la búsqueda de justicia: “Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo... para mí es un monstruo”.La familia ahora espera una condena ejemplar, mientras el caso de Valentina Cepeda se convierte en un símbolo de la lucha contra la impunidad en feminicidios.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
La Selección Colombia pudo irse adelante en el marcador antes del primer tiempo en el partido preparatorio contra Croacia, con una buena jugada de Luis Díaz y Luis Javier Suárez, pero el delantero del Sporting Lisboa no logró definir.Al minuto 27 se dio una gran acción colectiva de la ‘tricolor’, con la participación del guajiro, quien recibió la pelota dentro del área, y aunque tenía para rematar, decidió servírsela al samario.Sin embargo, y aunque ya tenía el arco de frente y en solitario, Luis Javier Suárez pifió en su remate y la Selección Colombia perdió una gran oportunidad. Varios jugadores se llevaron los brazos a la cabeza.Así erró el gol Luis Javier Suárez en Colombia vs Croacia, en partido preparatorio:
Parte de los soldados que subieron al avión Hércules, que se accidentó este 23 de marzo en Putumayo, dejaron imágenes y videos antes de que ocurriera la tragedia. A modo de bitácora, los hombres y mujeres que abordaron la aeronave enviaron mensajes a su familia para mostrarles que faltaban pocas horas para reencontrarse.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Así fue el caso del soldado Fidel Ortiz Farfán, que sobrevivió al accidente, pero malherido. Este hombre lleva 15 años de servicio y era visto por quienes lo rodeaban en el batallón como el veterano. A diferencia de sus compañeros, él captó la última imagen de quienes estaban dentro del avión, amigos, compañeros y hermanos. Hoy se recupera en el Hospital Militar Central de Bogotá, mientras que en el país ronda la foto que inmortalizaría a los héroes de la patria que sobrevivieron.De espaldas y con enseres, quedaron estos hombres que por dentro guardaban emoción en su mente al pensar que verían a sus familias. Aunque estaban sentados con quietud, seguramente sus corazones latían con emoción.Soldado se salvó de estar en el avión Hércules que se estrelló en Putumayo por su perro: no cabíanSu celular todavía funcionaba: pudo llamar a su familiaAún acostado en una cama de hospital, el soldado Ortiz recuerda que su celular, por alguna razón milagrosa, todavía funcionaba después del impacto. Incluso empezó a sonar cuando él logró salir del avión. Lo único que logró decir a su familia, que estaba marcando del otro lado de la línea, es que estuvieran tranquilos, porque estaba bien.“Lo primero que se me viene a la mente es dar gracias a Dios, primero que todo, por estar vivo. Dar gracias a Dios también por mis compañeros que están vivos, que es un milagro (...) me invade la tristeza, porque a pesar de que son compañeros de fuerza, trabajé mucho tiempo con ellos”, dice Ortiz desde el centro asistencial donde se recupera. Ortiz tiene 37 años, y había subido al avión para disfrutar de sus últimas vacaciones antes de pensionarse del Ejército Nacional.Soldado que falleció en la tragedia aérea de Putumayo se iba a casar: esta es la historiaDespués del accidente, el uniformado asegura que quiere seguir dándolo todo por su país, pero también adopta una posición reflexiva. Piensa en las familias que perdieron a sus soldados en el choque y la conflagración que envolvió al fuselaje. También reflexiona sobre esta nueva oportunidad de vida, que la ve como un segundo nacimiento. “Una situación de estas no lo hace cambiar a uno la idea de seguir ayudando a las personas, de seguir luchando por un país libre, un país que sea seguro”, aseguró.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
La selección boliviana de fútbol superó este jueves el primer obstáculo en la repesca intercontinental para el Mundial 2026 al vencer de remontada a la de Surinam por 2-1 en Monterrey (México) y buscará su clasificación el próximo martes ante Irak en esta misma ciudad.La selección suramericana se impuso con goles de Moisés Paniagua a los 72 minutos y de Miguel Terceros, de penalti, a los 79. Surinam abrió la cuenta al minuto 48 a través de Van Gelderen.El partido, de trámite discreto y dominio alterno, pues la selección surinamesa mostró mejor cara en la primera parte y la boliviana fue superior en la segunda, se jugó en el estadio BBVA de Monterrey.Bolivia no acude a la Copa del Mundo desde la edición de Estados Unidos 1994.Los bolivianos tuvieron la posesión de la pelota a su favor, 68-32 en una primera mitad en la que ambos cuadros crearon peligro en la puerta contraria, pero carecieron de puntería.Surinam estuvo cerca de abrir el marcador en el minuto 28 cuando Gyrano Kerk apareció por la banda y le puso un balón a Joel Piroe, quien remató por fuera.Enzo Monteiro llegó al área con todo a favor en el 32 y remató por fuera, a pase de Ronson Matheus, en la mejor jugada de los bolivianos, que sufrieron en los últimos 15 minutos de la primera parte.Kerk, el mejor jugador de Surinam, volvió a crear peligro en el 34 con una asistencia a Piroe. La defensa desvió a tiro de esquina y mantuvo el cero en la portería defendida por Guillermo Viscarra, quien salvó a Bolivia en el 35, al desviar un balón de Myenty Abena en dirección a la red.Surinam tomó ventaja en el comienzo de la segunda parte; Van Gelderen rescató un balón, luego de una serie de rebotes y tocó de derecha a puerta para el 0-1.El duelo transcurrió con interrupciones; Bolivia fue paciente, mejoró y en el 72 empató con un gol de Paniagua a la base del poste, el 1-1, después de lo cual, 'la verde' creció ante un cuadro surinamés que mostró cansancio.Myenty Abena cometió una falta en el área y provocó un penalti que Terceros convirtió de zurda en el 79, para darle la victoria a su equipo.Cuando Surinam ganaba, sus jugadores fingieron faltas para hacer tiempo. Bolivia hizo lo mismo al irse delante, lo cual provocó 10 minutos de agregado que transcurrieron con poco fútbol, los bolivianos bien plantados a la defensa; los surinameses agotados.Bolivia, que jugó un Mundial por última vez en la edición de Estados Unidos 1994, enfrentará a Irak el próximo martes por el boleto al Mundial.El ganador jugará en el grupo I contra Francia, Senegal y Noruega.- Ficha técnica:2. Bolivia: Guillermo Viscarra; Efraín Morales, Luis Haquín, Roberto Fernández, Diego Medina; Gabriel Villamil, Héctor Cuéllar (Moisés Paniagua m.72), Robson Matheus (Ervin Vaca m.89); Ramiro Vaca (Diego Arroyo m.89), Miguel Terceros, Enzo Monteiros (Juan Godoy m.74).Seleccionador: Óscar Villegas.1. Surinam: Etienne Vaessen; Myenty Abena, Stefano Denswill (Sheraldo Becker m.84), Liam Van Gelderen (Denzel Jubitanan m.86); Shaquille Pinas (Anfernee Dijksteel m.70), Jean-Paul Boëtius (Radino Balker m.46), Melayro Bogarde (Dion Malone m.84), Djavan Anderson, Tjaronn Chery; Gyrano Kerk, Joel Piroe.Seleccionador: Henk Ten Cate.Goles: 0-1, m.48: Liam Van Gelderen; 1-1, m.72: Moisés Paniagua; 2-1, m.79: Miguel Terceros, de penalti.Árbitro: Alireza Faghani, de Australia. Amonestó a Ramiro Vaca, Miguel Terceros, Luis Haquín; Jean-Paul Boëtius, Melayro Bogarde, Shaquille Pinas y a Anfernee Dijksteel.Incidencias: partido de la repesca intercontinental para el Mundial 2026 entre las selecciones de Bolivia y Surinam jugado en el estadio BBVA de Monterrey, norte de México, ante unos 33.500 aficionados.
La Selección Colombia le madrugó a Croacia en el partido preparatorio disputado este jueves 26 de marzo, gracias a un gol de Jhon Arias, cuando apenas iban 2 minutos de juego en el estadio Camping, en Orlando (Estados Unidos).Tras un buen centro de Johan Mojica desde la banda izquierda, la pelota le llegó en el área al atacante del registro del Palmeiras, de Brasil, quien recibió y remató rápidamente al segundo palo.El balón tuvo un pequeño desvío de un jugador de Croacia, sorprendió al arquero rival y con eso llegó el 1-0 parcial de la Selección Colombia frente al combinado europeo.Así fue el gol de Jhon Arias en Colombia vs Croacia, partido preparatorio:
Carlos Villagrán, más conocido a nivel mundial por su papel de 'Kiko' en 'El chavo del 8', concedió una reciente entrevista en la que habló largo y tendido sobre su experiencia trabajando con Chespirito, su relación con Florinda Meza y aclaró detalles de la serie de HBO Max que, según él, no contaron con precisión.El famoso de 82 años estuvo como invitado en el podcast de 'Peluche en el estuche' y allí reveló algunos detalles sorprendentes sobre las diferencias que tuvo con Roberto Gómez Bolaños y el verdadero motivo por el que abandonó el programa.¿Por qué 'Kiko' salió de 'El Chavo del 8'?El entrevistador le preguntó a Villagrán por los motivos que llevaron a la salida de Kiko del programa y la creación de su propio espacio televisivo con el personaje. Le recordó, además, que esto se mencionó y mostró en la serie de 'Chespirito: Sin querer queriendo', en la que se relató que Villagrán peleó con el empresario Emilio 'El Tigre' Azcárraga y salió."Cuando hicieron mi papel, nada que ver, yo no dije nada de que yo me iba porque era el mejor y que iba a cobrar no sé cuánto dinero. Yo me pasé un año sin trabajar, perdí la casa y perdí todo. Chespirito me sacó del programa porque Kiko se le fue arriba en popularidad", aclaró Carlos Villagrán, desmintiendo lo que se mostró en la serie.El mexicano relató que sus diferencias con Roberto Gómez Bolaños empezaron después de un viaje que hizo el elenco de 'El Chavo del 8' en Chile. "La gente allá empezó a gritar: Kiko, Kiko, Kiko. Y yo en el camerino pedía que gritaran el nombre de alguien más, estábamos todos ahí y todos me miraron. Don Ramón dijo: 'Un día va a llenar un estadio este cachetón' y ahí me sacaron".Tras su salida, Carlos Villagrán señaló que le plantearon la posibilidad de seguir interpretando a Kiko en su propio espacio televisivo; sin embargo, le dijeron que ese nuevo programa debía ser "supervisado por Chespirito". El mexicano aseguró que no aceptó porque le parecía que esto era porque "Chespirito me quería poner el pie encima, me quería sepultar, artísticamente hablando".Después de esto, otros países le abrieron las puertas en sus pantallas al programa de Kiko. El entrevistador le preguntó al mexicano por qué Don Ramón se fue con él si, aparentemente, era un gran amigo de Chespirito. "Don Ramón se salió por solidaridad, porque habían sacado a Kiko. Él era mi mejor amigo. Don Ramón y Kiko eran la sal y la pimienta del programa, los sacabas y Doña Florinda se queda sin hijo y sin a quién pegarle, la Bruja del 71 estaba enamorada de Don Ramón, La Chilindrina queda huérfana. Él era el mejor y el más popular".Carlos Villagrán insistió en que los personajes de la vecindad no pertenecían a Chespirito, sino a cada actor que le daba vida frente a las cámaras. "Él nunca me demandó porque él sabía que era cierto que yo inventé el personaje, nadie me dijo cómo hablar, cómo mover las piernas, me dejaron trabajar tranquilo".¿Qué pasó entre Carlos Villagrán y Florinda Meza?El mexicano resaltó que no es el único que tiene diferencias con la serie 'Chespirito: Sin querer queriendo'. "Lo de Florinda [Meza] fue porque los hijos [de Chespirito] lo agarraron como una venganza contra Florinda. A mí me hicieron villano".Sobre la actriz y viuda de Chespirito, Villagrán señaló que lo único de su parte de la historia que sí fue real como se mostró en la serie es que tuvo una relación amorosa con ella. "Eso ya pasó hace mucho, eso fue antes de los dinosaurios porque ya hasta huele a azufre, fue hace más de 40 o 50 años. La gente me pregunta si aanduve con Florinda, yo les digo: 'No, Florinda anduvo conmigo'. Duramos algunos días, porque no me gustaba para nada, pero ella sí se clavó conmigo".MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITAL