El fútbol colombiano atravesó una de sus etapas más complejas décadas atrás, en un contexto marcado por la influencia de factores extradeportivos que terminaron empañando la imagen del deporte debido a los vínculos con el narcotráfico. En medio de ese panorama, el exfutbolista Jhon Viáfara reveló una de las experiencias más difíciles que vivió durante su paso por América de Cali, una situación que, según confesó, marcó no solo su etapa en el club, sino también gran parte de su carrera profesional.
El recordado jugador tuvo su mejor etapa en Once Caldas, al marcar el gol con el que el 'blanco blanco' salió campeón de la Copa Libertadores en 2004 frente a Boca Juniors, sin embargo, en su paso por el equipo de Cali en 2008 no fue el mejor.
"La vida cuando yo estaba en América de Cali era una locura. Tenía dinero, era joven, me pagaban bien y andaba en carro para todos lados. Una vez tenía una 'noviecita' y fui a visitarla cuando me llamó Miguel Rodríguez (dueño del club). En ese entonces el equipo estaba pasando por un mal momento", inició contando en una entrevista a 'mundofutbol.tv'.
"Me dijo: "Víafara, ¿dónde está?". Yo le respondí: "Aquí, en la casa". Entonces me preguntó: "¿Cuál casa? Asomate a la esquina". Salí y me asomé. Luego me dijo: "te doy 15 minutos para que cruce el Cascajal (sede deportiva). Si en 15 minutos no llega, ya les dije a esos muchachos de la moto que le quemen el carro", contó entre risas la anécdota, pero sin ocultar el temor que sintió en aquel momento.
"Yo pensé: "¿Cómo así que me van a quemar el carro?". Arranqué de inmediato y ellos me siguieron hasta no llegar a la sede no se fueron. Así de pesada era esa época. Yo ya estaba muy metido en la calle y ahí fue cuando dije: "No, yo me voy". Después empecé a tener varios choques con el profesor Jaime", culminó y reveló las malas decisiones que tomó en aquellos años.
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Cabe recordar que Jhon tuvo otro episodio de mal gusto en su vida, cuando estuvo privado de la libertad por cerca de siete años tanto en Colombia como en Estados Unidos tras su captura en 2019 y posterior extradición en 2020. Por fortuna, pudo reducir su condena gracias a buen comportamiento, ya que inicialmente era de más de una década de prisión. En varias entrevistas ha revelado que el mismo "diablo rodeaba día y noche", y lo duro que también fue vivir aquellas épocas.