La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) avanza luego de registrar unos 90 casos diarios confirmados durante los 100 primeros días desde su declaración, que se cumplieron este domingo y en los que se ha convertido en la segunda más mortífera de la historia, advirtió este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS). "En los primeros tres meses se ha registrado un promedio diario de alrededor de 90 casos confirmados", dijo la OMS en un comunicado. Esa cifra es "notablemente superior" a la observada en el brote del este congoleño entre 2018 y 2020, que causó 2.299 muertes y 3.481 casos; y al de África occidental entre 2014 y 2016, el peor de la historia y que ocasionó 1.000 muertos y 28.000 contagios. La actual epidemia ha provocado, hasta el momento, 2.642 muertos y 5.514 casos confirmados en seis provincias congoleñas, y su transmisión, según la OMS, "avanza más rápido que los esfuerzos de control".
"Podemos controlar el brote de ébola, pero solo mediante una acción intensificada en las comunidades afectadas, liderada por los dirigentes nacionales, provinciales y locales, junto con las propias comunidades, financiada con los recursos necesarios y respaldada por la colaboración comprometida de todos los socios en la RDC y más allá", declaró el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Las muertes ocurridas fuera de los centros de tratamiento de ébola representaron el 60 % de las 260 muertes semanales registradas durante las últimas seis semanas, según la OMS, lo que "pone de manifiesto" las dificultades persistentes para la detección temprana, la derivación y el acceso al tratamiento.
La respuesta al virus también afronta desafíos como la inseguridad, el conflicto del este congoleño, el desplazamiento poblacional, los ataques a centros de salud, la desconfianza de las comunidades y las dificultades de acceso a ciertos territorios.
Denuncian agresiones contra voluntarios
De hecho, las dos principales organizaciones internacionales de socorro denunciaron este lunes un docena de ataques recientes en los que han resultado heridos voluntarios y se han dañado o destruido ambulancias y equipos de emergencia en el contexto de la lucha contra la epidemia del ébola en la República Democrática del Congo (RDC). La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijeron que una ambulancia llegó a ser incendiada en estos ataques.
El último incidente reportado tuvo lugar el 19 de agosto en Beni, en la provincia de Kivu del Norte, donde tres voluntarios que participaban en actividades humanitarias de la respuesta al ébola fueron atacados violentamente y resultaron heridos. Los agresores también destruyeron equipos que utilizaban en sus actividades en favor de la población.
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En los días previos, otros dos voluntarios resultaron heridos cuando intentaban realizar un entierro seguro y digno (los entierros pueden ser situaciones en las que el virus se transmite fácilmente) en un pueblo de la provincia de Alto Uele, mientras que en otro evento un convoy de la Cruz Roja de Uganda que participaba en la respuesta transfronteriza fue atacado en la provincia de Ituri. "Un miembro del equipo sufrió heridas graves y dos ambulancias de la organización fueron apedreadas y vandalizadas", señalaron las organizaciones de la Cruz Roja en un comunicado conjunto difundido en Ginebra.
Al cumplirse 100 días de la declaración oficial del brote de ébola, ambas entidades consideraron esta situación como inaceptable y recordaron que existe una obligación de acuerdo al derecho internacional de respetar al personal humanitario y a las actividades que realizan. Enfatizaron que cada trabajador herido y cada ambulancia, vehículo o equipo destruido reduce la capacidad de prestar servicios sanitarios y humanitarios de emergencia, lo que a la vez dificulta aún más la contención del brote epidémico.
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A pesar de todo esto, la OMS destacó que en los últimos tres meses se realizaron importantes esfuerzos para controlar el brote, como la ampliación de un único centro de análisis a 19 laboratorios con capacidad para procesar más de 3.000 muestras diarias. La capacidad de tratamiento también pasó de menos de 10 camas a más de 1.300, y más de 900 centros de salud recibieron apoyo para prevenir y controlar infecciones. Del mismo modo, las actividades de participación comunitaria han llegado a más de 2,5 millones de personas.
Este brote, notificado oficialmente el 15 de mayo, es también el de crecimiento más rápido desde su declaración respecto a cualquier otro anterior, por lo que Tedros alertó de que tiene potencial para alcanzar las cifras de la epidemia de África occidental. Según la agencia de la ONU, el virus comenzó a circular en el este congoleño en febrero, aunque una investigación publicada en la revista Science a finales de julio situó las primeras infecciones incluso antes, al menos en enero.
¿Qué dice el reporte más reciente?
Según el último boletín del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC, publicado a última hora del domingo y con datos recopilados hasta el 22 de agosto, la tasa de letalidad se sitúa en el 47,9 %. Además, 808 pacientes están en "aislamiento u hospitalizados" y 1.200 personas han logrado recuperarse de la enfermedad, mientras la tasa de rastreo de contactos -el porcentaje de contactos de una persona infectada localizados por los servicios de salud- se encuentra en el 83,4 %.
La transmisión golpea a seis provincias congoleñas: Ituri (epicentro del brote), Kivu del Norte, Haut-Uélé (este) y Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte) y Kivu del Sur (este), si bien esta última encadena más de 82 días sin ningún nuevo caso confirmado.
La RDC recibió el viernes las primeras 16.520 vacunas Ervebo, de un total de 50.120 dosis que se esperan hasta el 24 de agosto. Esta vacuna, diseñada originalmente contra la variante Zaire del virus del Ébola, ha dado indicios en animales de posible eficacia contra la menos común cepa de Bundibugyo. Además, otras dos vacunas diseñadas específicamente contra la Bundibugyo se encuentran en ensayos de fase 1 en humanos y "han demostrado ser seguras", según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque su desarrollo podría tardar varios meses.
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WILLIAM MORENO HERNÁNDEZ
COORDINADOR DIGITAL NOTICIAS CARACOL
*Con información de EFE