La epidemia de ébola ha causado ya más de 2.500 muertos en la República Democrática del Congo (RDC), con 5.290 casos confirmados y "avanza de forma exponencial", alertó este viernes Julien Harneis, coordinador principal para el ébola en Naciones Unidas. "La epidemia de ébola avanza de forma exponencial" y "se expande ampliamente: ya cubre una superficie superior a la de Francia", dijo desde Bunia (RDC) en una rueda de prensa transmitida en la ciudad suiza de Ginebra.
A día de hoy, la epidemia ha causado "más de 2.500 muertos", la mitad de ellos "en los veinte últimos días", precisó. "Su avance supera la rapidez de nuestra respuesta, se intensifica y se expande más rápido que los esfuerzos desplegados en toda la región", enfatizó.
En apenas tres meses, la epidemia declarada el 15 de mayo ha superado ya la ocurrida entre 2018 y 2020 en el este de la RDC, considerada entonces la más mortífera de la historia del país con 2.299 fallecidos de 3.381 casos confirmados, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en base a lo reportado por las autoridades congoleñas.
Además, en estos tres meses, se han contabilizado en la RDC siete veces más casos y cinco veces más muertos que en los tres primeros meses de la mayor epidemia de ébola de la historia, que causó más de 11.300 muertos en África occidental entre 2014 y 2016, según la agencia de salud de la Unión Africana.
El ébola, que se transmite por contacto con fluidos corporales y provoca una fiebre hemorrágica, mató a más de 15.000 personas en África en los últimos cincuenta años. Con este reciente brote, el boletín publicado por el Ministerio de Comunicación congoleño, con datos recopilados hasta el 19 de agosto, ha indicado que la tasa de letalidad se sitúa actualmente en el 47,6 %. Además, 837 pacientes están en "aislamiento u hospitalizados" y 1.152 personas han logrado recuperarse de la enfermedad, mientras la tasa de rastreo de contactos se encuentra en el 82,9 %. De ellos, al menos 800 niños han contraído la enfermedad y más de 357 han muerto, lo que supone más del 32 % de las muertes confirmadas con datos desagregados por edad disponibles hasta el 5 de agosto, si bien Save the Children cree que la cifra real "probablemente sea mayor". "El ébola está robando más que vidas. Está arrebatando a las personas a las que los niños acuden cuando tienen miedo", afirmó Greg Ramm, director nacional de Save the Children en la RDC, que pidió más apoyo para servicios sanitarios, cuidados alternativos, salud mental y programas de protección infantil.
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La transmisión golpea a seis provincias congoleñas: Ituri (epicentro del brote), Kivu del Norte, Haut-Uélé (este) y Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte) y Kivu del Sur (este), si bien esta última encadena 79 días sin un nuevo caso confirmado. (Lea también: Donaciones de medicamentos para personas que viven con VIH afectadas por terremoto: así puede ayudar)
Riesgo para los países vecinos
No existe ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado contra la cepa Bundibugyo, responsable del actual brote, aunque hay ensayos clínicos en curso. Esta semana se aprobó el envío a la RDC de un lote de 70.000 dosis de la vacuna Ervebo, homologada contra otra cepa del virus, Zaire, para evaluar su eficacia con la variedad Bundibugyo. Sin embargo, la respuesta sanitaria está siendo criticada por su lentitud y falta de organización y se enfrenta a la desconfianza de una parte de la población. El coordinador de la ONU recordó que 43 agentes sanitarios murieron por el virus, y que otros fueron atacados cuando se encontraban a bordo de ambulancias o en infraestructuras de salud. "El orden público está en entredicho y los servicios básicos, en particular sanitarios, se han visto fragmentados. Las condiciones de intervención son extremadamente difíciles", destacó el experto, refiriéndose a una zona infestada de numerosos grupos armados.
"Esta epidemia sigue propagándose a un ritmo que la respuesta no logra seguir", incidió a su vez en un comunicado publicado en Ginebra Javid Abdelmoneim, presidente internacional de la oenegé Médicos Sin Fronteras (MSF). "Esta respuesta requiere mucho más que camas adicionales. Exige un mejor diagnóstico, el aislamiento seguro de las personas enfermas y de sus contactos, así como apoyo al personal sanitario", añadió.
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Harneis también señaló la necesidad de intensificar la respuesta, e insistió en que "si reforzamos los equipos y trasladamos más recursos a las zonas remotas del este de la República Democrática del Congo podremos, en unos meses, ralentizar la transmisión y lograr ponerle fin. Si no lo hacemos (...), esta epidemia será más mortífera. Se propagará aún más y corre el riesgo de extenderse a los países vecinos".
EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANO
COORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
*CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS AFP/EFE