Por años, las historias sobre un reptil gigante que devoraba personas en el corazón de Bogotá parecieron sacadas de una ficción de terror. Sin embargo, tras el desmantelamiento del Bronx en 2016, los testimonios de sobrevivientes y agentes encubiertos revelaron que el horror era al parecer real.Esta es la historia de un cocodrilo llamado Pepe, una de las leyendas urbanas más escalofriantes de la ciudad. Un animal que dicen era utilizado por la banda delincuencial Los Sayayines para torturar y desaparecer a sus víctimas, según testimonios de algunos sobrevivientes.La leyenda de Pepe, el cocodrilo del BronxLos Informantes conoció su macabra historia en el 2016, revelando detalles que aún hoy generan zozobra entre los bogotanos. Sobrevivientes se atrevieron a narrar el horror vivido durante años en el Bronx.Pedro Ruiz, un hombre que pasó seis años en estas calles consumiendo bazuco, contó detalles sobre este mito urbano que, según él, fue real: Pepe, el cocodrilo que era usado por Los Sayayines para torturar a sus víctimas."Ellos le echaban la gente a ese animal, ese cocodrilo ya tenía dos metros y pedazo", afirmó Ruiz.(Lea también: La historia de Pepe, el cocodrilo del Bronx usado para desaparecer personas)"Ese cocodrilo lo conocí pequeño, se llamaba Pepe, lo trajeron como una lagartijita. Eso era un estanque pequeño, después cuando el animal se creció hicieron un estanque grandísimo para él solo, una habitación para él solo", señaló Pedro Ruiz.Además de quemar vivos a los que Los Sayayines llamaban sapos o sospechosos, en el Bronx había criaderos de perros Pitbull que destrozaban a un ser humano en menos de 15 minutos.Un cocodrilo tenía su propio estanque y allá también iban a parar los que tenían cuentas pendientes con Los Sayayines. "Es del que se escuchan tantas historias y es real, yo sí le digo que es real, yo puedo dar fe que es real", afirmó Pedro Ruiz, confirmando este mito urbano.Algunos muertos eran sacados en bolsas o camiones, otros no, eran simplemente enterrados dos metros bajo tierra. Una dictadura plena con reglas propias, un reino de maldad.(Lea también: La historia del San Bernardo, el nuevo Bronx de Bogotá donde han detonado varias granadas)¿Qué pasó con Pepe, el cocodrilo?La pregunta que muchos se hacen es: ¿qué pasó con Pepe, el cocodrilo del Bronx? Hay quienes aseguran que a Pepe lo sacrificaron y su piel fue vendida en el barrio Restrepo, al sur de Bogotá, para la fabricación de calzado.Aunque las fuentes oficiales indican que el reptil fue cremado, existen leyendas que afirman que su piel cubre los pies de algunas personas, las cuales desconocen el origen de este animal usado para torturar personas.La intervención del BronxEl Bronx, conocido por ser un foco de delincuencia, narcotráfico y explotación sexual, fue intervenido en 2016 por las autoridades en un operativo para desmantelar esta peligrosa zona.Durante el operativo, se incautaron armas, drogas y se rescataron a muchas personas, incluyendo menores de edad. Después de la intervención, el Distrito inició un proceso de transformación social en el área, creando el Distrito Bronx Creativo, un espacio dedicado a la industria de la cultura y la creatividad.(Lea también: Fotos | Así fue la intervención de San Bernardo, el nuevo Bronx de Bogotá que amenaza con expandirse)San Bernardo, un nuevo foco de delincuenciaSin embargo, la delincuencia no desapareció por completo y algunas actividades ilícitas se trasladaron a zonas cercanas como el barrio San Bernardo, también conocido como 'Samber', que ha sido comparado con el Bronx debido a su deterioro y la presencia de grupos criminales dedicados al microtráfico.Este barrio ha experimentado problemas similares a los del antiguo Bronx, lo que ha llevado a las autoridades a implementar operativos de seguridad en esa área para combatir el narcotráfico y la delincuencia.La historia de Pepe, el cocodrilo del Bronx sigue siendo un recordatorio de los horrores que se vivieron en esa zona y de la lucha por erradicar la violencia y el crimen en la ciudad.
A los 19 años, la vida de Laura González Martínez, residente en Bello, Antioquia, dio un giro dramático que la situó al borde de la muerte. Lo que comenzó como un hábito aparentemente inofensivo durante su adolescencia al usar constantemente un vapeador, terminó en una emergencia médica. Séptimo Día conoció su caso.Laura recordó el momento en que su cuerpo colapsó debido al uso persistente de cigarrillos electrónicos. En el punto más crítico de su crisis, la joven relató la angustia que sintió: "O hablaba o respiraba porque no podía hacer las dos al mismo tiempo".La situación escaló rápidamente hasta que el traslado a urgencias se volvió inevitable. Al llegar a la Clínica El Rosario de Medellín, el personal médico se encontró con un cuadro clínico alarmante. El doctor Carlos Andrés Pacheco, médico intensivista que atendió el caso, describió el estado de ingreso de la paciente: "Llegó a urgencias muy alcanzada para respirar, incluso llegó con coloración violácea que nosotros llamamos cianosis". Ante la insuficiencia respiratoria, el equipo médico procedió a intubarla y conectarla a un respirador artificial para mantenerla con vida.El inicio de la adicción: un "lapicero" inofensivoLa historia de Laura con el vapeo no fue un evento aislado, sino el resultado de una adicción que se gestó desde los 15 años. "Se volvió una moda entonces en cualquier esquina lo encontrabas". A los 16 años, la adquisición de una pila recargable intensificó el consumo, permitiéndole vapear de manera constante, incluso en ayunas y cada cinco minutos, debido a la fuerte dependencia generada por la nicotina.El diseño de estos dispositivos jugó un papel crucial en la falta de percepción de riesgo por parte de la joven y su familia. Reina Martínez, madre de Laura, confesó que nunca sospechó que aquel objeto fuera una amenaza para la salud de su hija. "Usted un vapeador lo ve como si fuera ¿qué le digo yo? un lapicero. Hay unos que son anchos, otros que son delgaditos, otros que son con colores bonitos", relató Martínez, añadiendo que, a diferencia del tabaco tradicional, el olor resultaba agradable: "No huele maluco, no es como decir un cigarrillo... al contrario, huele rico, sí, es como una esencia". Esta apariencia estética y aromática facilitó que Laura ocultara su hábito durante años, atribuyendo sus crisis de tos iniciales a simples resfriados o gripas.Las graves consecuencias de los vapeadores en la saludTras descartar infecciones bacterianas y gérmenes, el equipo médico de la Clínica El Rosario llegó a una conclusión basada en el historial de consumo de la paciente. El diagnóstico fue EVALI, siglas en inglés para la lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo. Esta enfermedad provoca una inflamación severa en todas las vías respiratorias, desde la nariz hasta los alvéolos.Laura describió la sensación física de la enfermedad como una lucha desesperada por el oxígeno: "Me sentía como un pez cuando tú lo sacas del mar que empieza a moverse". Durante cuatro días, permaneció en un coma inducido mientras sus pulmones intentaban recuperarse de la agresión química. El doctor Pacheco explicó que, mientras un pulmón sano se observa negro en una tomografía, los pulmones afectados por EVALI presentan una apariencia totalmente distinta: "Un paciente con EVALI está así, completamente inflamado, todo el pulmón blanco".El análisis científico: ¿Qué inhalaba realmente Laura?La investigación liderada por expertos químicos arroja luz sobre las sustancias que causaron el daño en el organismo de Laura. En laboratorios de la Universidad de la Salle, se analizaron los componentes de dispositivos similares, encontrando una mezcla de metales pesados y agentes cancerígenos. Elsa Fonseca, directora de laboratorio de alta complejidad, identificó sustancias como el pireno y el naftaleno, ambos reconocidos como altamente cancerígenos.Además de estos químicos, se detectó la presencia de metales pesados como mercurio, plomo, cadmio y cromo, los cuales pueden inducir neurotoxicidad y enfermedades neurodegenerativas. Según el químico John Rivera, estos componentes se volatilizan al calentarse el líquido del vapeador, convirtiéndose en un aerosol que es inhalado directamente por el usuario. El neumólogo Germán Díaz Santos, del Instituto Nacional de Cancerología, advirtió que estos dispositivos "son lo mismo que el cigarrillo convencional, tienen los mismos efectos sobre el pulmón y sobre las células y los alteran a tal punto que pueden provocar cualquier tipo de cáncer".Secuelas irreversibles: pulmones de anciana a los 19 añosA pesar de haber sobrevivido al coma, las consecuencias para la salud de Laura son permanentes. La inflamación severa dejó cicatrices y una acumulación de mucosidad que obstruye los bronquios, dificultando el paso del aire. La doctora Adriana Posada Restrepo, directora de la clínica donde fue atendida, señala la gravedad de las secuelas en pacientes jóvenes: "Va a tener los pulmones de aspecto de una persona de la tercera edad".Actualmente, Laura enfrenta una capacidad respiratoria significativamente disminuida. Durante sus terapias de recuperación, actividades tan simples como inflar una bomba le generan una agitación extrema. El doctor Pacheco advirtió que estas lesiones pueden generar secuelas de por vida, incluyendo la "limitación de su capacidad para hacer algunos ejercicios o incluso requerir oxígeno por mucho tiempo o de por vida".La neumóloga Claudia Patricia Díaz Bosa destacó que este caso no es un hecho aislado y que el 20% de sus consultas actuales corresponden a jóvenes con problemas similares. Según Díaz, el vapeo puede ser incluso más agresivo que el cigarrillo tradicional: "Vemos daños tan tempranamente que nos hace ser más agresivos en cuanto a desmitificar que vapear es inofensivo".Para Laura, la lucha contra la adicción continúa, marcada por el recuerdo del trauma vivido. "Es algo que tu cerebro te pide todo el tiempo... pero después recuerdo todo lo que me sucedió y es como no, no puedo hacerlo", concluyó la joven, quien ahora debe vivir con las limitaciones físicas de un sistema respiratorio profundamente afectado por una práctica que inició como un juego de adolescentes.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Durante años fue considerada una leyenda urbana en Bogotá, alimentada por los rumores que circulaban entre quienes se atrevían a cruzar las peligrosas calles del Bronx. Sin embargo, lo que parecía un mito terminó convertido en una realidad documentada por autoridades y testigos directos. En pleno centro de la capital, bajo el dominio de la banda criminal conocida como ‘Los Sayayines’, operó una estructura de terror que incluyó torturas, desapariciones y un lugar clandestino donde se procesaba y servía carne humana.Los Informantes habló con Óscar Rosas, un chef que sobrevivió a ese infierno. Durante tres años permaneció encerrado en un sótano, en una de las zonas más temidas de la ciudad, donde, según su testimonio, fue obligado a cocinar lo impensable.De las cocinas internacionales al Bronx de BogotáAntes de quedar atrapado en las redes del Bronx, la vida de Óscar Rosas prometía un destino diferente. Su formación lo llevó a estudiar en la Universidad de Nueva York y a trabajar en prestigiosos establecimientos. Su talento en la cocina le permitió recorrer países como Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda. Sin embargo, su trayectoria profesional estuvo constantemente marcada por una adicción temprana que comenzó en su adolescencia.“Era un problema para mi familia. Yo empecé [a consumir] a los 13 años. Mi mamá que era mi alcahueta me dijo: ‘mijo, cambie, váyase y deje de consumir’. Pero resulta que conocí la heroína, entonces cambié la coca, la marihuana y el bazuco por la heroína”.A pesar de sus éxitos laborales en el extranjero, la dependencia a las sustancias provocaba escándalos que terminaban en despidos tras pocos meses de empleo. En un intento por rehabilitarse, regresó a Colombia con el sueño de comprar una propiedad en Tenjo y formar una familia. No obstante, el deseo de consumir sustancias lo llevó rápidamente al barrio Santa Fe y, finalmente, al sector del Bronx, donde perdió su carro y lo que había logrado, pasaba sus días drogado y cada vez más adentro del Bronx.¿Qué ocurrió dentro del Bronx?Dentro del Bronx, Óscar Rosas empezó realizando tareas básicas para sostener su adicción, trabajando como limpiador de calles y luego como taquillero, encargado de pesar y empacar drogas. Su habilidad en la cocina no pasó desapercibida para ‘Los Sayayines’, los criminales que ejercían el control absoluto del sector. Inicialmente, fue contratado para eventos específicos de la banda: “Yo les cocinaba para la novia, que nació el hijo, fiestas privadas y de derroche”.Esa destreza culinaria, que en otros tiempos le abrió las puertas de hoteles internacionales, terminó convirtiéndose en su condena. Los líderes de la organización decidieron confinarlo en un túnel subterráneo del que no salió durante tres años. El lugar de cautiverio era un punto clave para la banda: una estructura conectada a las antiguas cañerías de la ciudad, por donde circulaban drogas y dinero lejos de la vista de las autoridades.El horror en el sótano del Bronx: comían carne humanaLa primera vez que le ordenaron cocinar restos humanos estuvo rodeada de violencia y amenazas. Cuando le entregaron una bolsa de cuero sobre la mesa, el chef comprendió de inmediato lo que había en su interior: “Saco lo que está en la bolsa de cuero, la extiendo. Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos”. Ante su negativa inicial, sus captores reaccionaron de inmediato con violencia. Lo golpearon con la culata de un arma para obligarlo a obedecer.Bajo amenaza de muerte, fue obligado no solo a preparar los restos, sino a consumirlos. ‘Los Sayayines’ le advirtieron con claridad sobre las consecuencias de desobedecer: “No solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted”. Rosas describió el lugar como un espacio reducido y precario, infestado de ratas, donde la única actividad era el procesamiento de los cuerpos: “Era una cañería antigua de Bogotá... Lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”.Restaurante “caníbal” y rituales satánicosSegún el exhabitante de calle, la práctica del canibalismo en el Bronx de Bogotá no habría sido un hecho aislado, sino parte de una dinámica de control y ritualismo satánico utilizada por la banda ‘Los Sayayines' para afianzar su poder y obtener supuestos beneficios espirituales. Óscar Rosas afirmó que los enfrentamientos entre bandas a menudo se resolvían mediante estos rituales, y que incluso líderes del sector terminaron siendo víctimas de esta práctica: “Al que más se comían era al duro del Bronx... al que les daba de comer”.Además del consumo por parte de los victimarios, la carne humana era distribuida entre la población de habitantes de calle que frecuentaba el sector. Según las investigaciones, los restos eran descuartizados y triturados para ser mezclados con la alimentación general que se servía en bandejas callejeras. Rosas señaló que el objetivo era engañar a los consumidores: “Sobraban sopas de manes y le daban a los habitantes de calle a comer. No tenía ni idea que estaba comiendo un cristiano”.Operativo en el Bronx y lo que hallaron las autoridadesAntes de hacer pública su historia, Óscar Rosas consultó a otros testigos y sobrevivientes para evitar poner su vida en riesgo. Por ello, lo que contó en Los Informantes también fue verificado por las autoridades.Julián Quintana, director del cuerpo técnico de investigaciones del CTI, corroboró que agentes encubiertos infiltrados como habitantes de calle proporcionaron información en tiempo real sobre estas prácticas.Durante la intervención masiva del 28 de mayo de 2016, que involucró a 2.500 efectivos de la Policía, el Ejército y el CTI, se descubrieron los búnkeres y túneles descritos por el chef. En estos lugares, las autoridades hallaron evidencias de tortura y métodos de desaparición forzada.“Nosotros teníamos agentes encubiertos que se hicieron pasar por habitantes de la calle y nos daban información en tiempo real, cuando se hace la intervención uno de ellos me aborda y me dice: ‘Estos son los lugares donde alimentan los habitantes de la calle, aquí incluso cogen seres humanos, los descuartizan, los trituran y se los ponen a los habitantes para que se los coman en estas bandejas’”, afirmó Julián Quintana.Además del canibalismo, se habría confirmado el uso de animales para deshacerse de los cuerpos. Según Rosas, existía un pitbull entrenado para atacar y un cocodrilo, conocido como ‘Pepe’, en cuyo estanque arrojaban a quienes querían desaparecer.El fin del cautiverio y la vida después del BronxEl encierro de Óscar Rosas terminó de manera drástica tras un intento de quitarse la vida. Al cortarse la yugular con una botella de vidrio, uno de los ‘Sayayines’, en un acto inesperado, decidió auxiliarlo y sacarlo del túnel. Fue abandonado en el Parque de los Mártires y posteriormente trasladado a la clínica Santa Clara, donde lograron salvar su vida.Tras su recuperación y el desmantelamiento del Bronx, Rosas se trasladó a Santander, donde actualmente dirige una fundación dedicada a la rehabilitación de personas con problemas de adicción. En su residencia trabaja para evitar que otros caigan en el abismo que él experimentó.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
El consumo de vapeadores ha dejado de verse como una tendencia inofensiva para convertirse en una creciente preocupación de salud pública en Colombia. Aunque se promocionan como alternativas menos riesgosas que el cigarrillo tradicional, la comunidad científica y médica ha emitido alertas contundentes sobre sus componentes químicos y los daños severos que pueden provocar en el organismo de adolescentes y jóvenes.Diego Guauque, periodista de Séptimo Día, habló con médicos y especialistas sobre esta tendencia cada vez más arraigada entre los jóvenes. Lo que encontró sobre estas sustancias resulta impactante, ya que se ha evidenciado que pueden ser altamente nocivas y generar afecciones graves que, en casos extremos, pueden resultar fatales.Los riesgos químicos ocultos tras el vaporLos análisis realizados en laboratorios de alta complejidad han desmitificado la idea de que los vapeadores solo emiten vapor de agua con saborizantes. Elsa Fonseca, química y directora del laboratorio de alta complejidad de la Universidad de La Salle, tras analizar el contenido líquido de estos dispositivos, identificó elementos peligrosos: "Podemos ver el pireno y el naftaleno, estos compuestos son reconocidos cancerígenos. También dentro del vapeador está el propilenglicol que forma otros compuestos volátiles como la acrilamida, también altamente cancerígenos". Según la experta, el aerosol generado no solo transporta nicotina, sino también metales pesados que se “volatilizan” al calentarse la resistencia.Además, enfatizó que entre los seis o siete componentes que se hallaron dentro de un vapeador común que se vende en las calles de Bogotá, no solo hay componentes que pueden causar cáncer, también habló de posibles daños al cerebro, daños fetales en casos de mujeres embarazadas.La toxicidad de estos aparatos se extiende a otros sistemas del cuerpo debido a la presencia de elementos metálicos. El químico Jhon Eric Rivera señaló que en los dispositivos se encontraron rastros de sustancias que afectan directamente el sistema nervioso. “Se encontraron diferentes metales pesados como mercurio, plomo, cadmio cromo y antimonio. Muchos de ellos causan neurotoxicidad, lo que quiere decir que pueden inducir cáncer en sistema nervioso central particularmente el cerebro y también enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson". Estos hallazgos refuerzan la postura de que "el cigarrillo electrónico puede ser igual o más dañino que el tradicional".El impacto en la salud pulmonar y el riesgo de cáncerDesde la perspectiva médica, el impacto en los pulmones de los jóvenes es inmediato y agresivo. Germán Díaz Santos, neumólogo del Instituto Nacional de Cancerología, explicó que la relación entre estos dispositivos y las neoplasias es una realidad clínica. El especialista advirtió: "El cáncer se está relacionando con los vapeadores porque son lo mismo que el cigarrillo tradicional, tienen los mismos efectos sobre el pulmón y las células. Cada vez se está viendo más cáncer asociado a estos dispositivos, cáncer de lengua, de toda la orofaringe, de pulmón y próstata". El temor de los expertos radica en un incremento exponencial de estos diagnósticos debido al inicio temprano del consumo.Además del cáncer, el uso de vapeadores está asociado a la aparición de enfermedades agudas como la lesión pulmonar asociada al uso de productos de vapeo (EVALI). Los médicos han observado cómo los pulmones de pacientes jóvenes se inflaman hasta perder su capacidad funcional. Claudia Patricia Díaz, neumóloga, subrayó que los daños observados son alarmantes: “Los daños más a largo plazo todavía no los estamos viendo. Será cuestión de tiempo para darnos cuenta de qué pasa a largo plazo, pero vemos daños tan tempranamente que nos hace ser más agresivos en cuanto a desmitificar que vapear es inofensivo... Son tantos los daños que tiene esto que obviamente nos hace ver como una gran amenaza y podríamos decir en algunos momentos puede ser hasta peor que el consumo de cigarrillo”.Además, la nicotina presente en estos productos también genera una dependencia química que afecta el desarrollo cognitivo de los menores.Deportista de 19 años murió por uso del vapeadorJuan Manuel Parra era una promesa de la lucha olímpica en Manizales, un joven de 19 años cuya vida giraba en torno al deporte desde que tenía 2 años. A pesar de haber nacido con asma, la práctica deportiva constante le permitió fortalecer sus pulmones y abandonar el inhalador. Sin embargo, a los 16 años comenzó a vapear a escondidas de sus padres, utilizando el dispositivo bajo la falsa premisa de que le ayudaba a manejar el estrés y la ansiedad.Su padre y entrenador, Juan de Dios Parra, recordó que el joven ocultaba el artefacto en su morral y, al ser descubierto, minimizaba el riesgo diciendo: "No papá, yo lo dejo ahí, tranquilo que yo no consumo eso".La salud del joven deportista comenzó a deteriorarse en marzo de 2025, cuando manifestó un persistente dolor en el costado derecho de la espalda. Aunque inicialmente los médicos atribuyeron la molestia a una inflamación propia del entrenamiento de lucha, los síntomas empeoraron hasta que Juan Manuel no pudo sostener su propia cabeza.Tras insistencias de sus padres, una ecografía reveló la presencia de un edema pulmonar provocado por la acumulación de un líquido químico no natural para su edad."Le detectaron un líquido, como un químico que no es normal que un deportista o una persona de esa edad tenga en su cuerpo. Le hicieron exámenes y dijeron que tenía un edema pulmonar", relató su padre en Séptimo Día.El desenlace fue devastador; el 10 de junio de 2025, el joven debió ser sometido a un coma inducido y conectado a ventilación mecánica porque sus pulmones dejaron de funcionar. Juan Manuel Parra, de 19 años, ya no podía respirar y, tras dos días intubado, sufrió un paro cardíaco. “Los médicos llevaban 25 minutos en reanimación, pero que si en dos minutos no lo podían reanimar, él moría neurológicamente y quedaba como un vegetal”.El deportista falleció el 12 de junio. Para su padre, no existen dudas sobre la causa de la muerte: "Mi hijo falleció producto de una enfermedad pulmonar por el uso del vaper".Fallas en la regulaciónA pesar de que en Colombia existe legislación que prohíbe la venta de vapeadores a menores de edad, en las calles persiste la falta de control. Pruebas del equipo de Séptimo Día, realizadas con cámaras ocultas, evidenciaron que menores pueden comprarlos con facilidad en tiendas de barrio, cadenas reconocidas y plataformas de domicilios, sin verificación de identidad.Ante esta evidencia, Juan Carlos Restrepo, presidente de Alterpro, admitió: "Claramente hay una falla en el control, hay una falla en la aplicación de las reglas y de las normas y eso tendrá consecuencias".La industria reconoce que la nicotina es una sustancia que genera dependencia y que el sistema cognitivo en formación de los jóvenes no debería estar expuesto a ella. El reto, advierten, es fortalecer la prevención, la regulación y la información para evitar que una generación pague las consecuencias de un hábito que muchos todavía consideran inofensivo.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La Policía Nacional reveló de dónde, supuestamente, proviene la financiación de los vándalos que están infiltrados en las protestas pacíficas del paro nacional.Según el director de la Policía, general Jorge Luis Vargas, la circulación de dinero para financiar las operaciones criminales, sobre todo los actos vandálicos en las más importante capitales del país, proviene de Venezuela e ingresa por Arauca.Este anuncio se hizo luego de una investigación que permitió la captura de alias ’Richard’, importante integrante de la Segunda Marquetalia y, al parecer, enviado por Iván Márquez para organizar los desmanes.“Era el encargado de la reactivación urbana de la Segunda Marquetalia en Cali y en las ciudades principales del Valle del Cauca”, informó el director de la Policía.De acuerdo con el general, el dinero era utilizado para comprar armas y explosivos. Además, presuntamente, contrataron a personas para realizarlos actos vandálicos.
Con globos y camisetas blancas, cientos de caleños asistieron al llamado de la ‘Marcha del Silencio’, convocada por empresarios, organizaciones sociales y artistas para pedir el cese de los bloqueos.La jornada inició en el Bulevar del Río y culminó después del mediodía en la plazoleta Jairo Varela.Juliana Botero, una de las asistentes, comentó que esta manifestación pacífica, reunió en un mismo escenario a personas de todas las edades y estratos de la sultana del Valle.Además de esta consigna con la que salieron a las calles los caleños, hay otras que los unieron. ¿Cuáles son? Encuéntrelas aquí, en Noticias Caracol Ahora.Podría interesarle:Marcha del silencio en Cali: con mensaje de reconciliación, ciudadanía pidió poner fin a bloqueos"Mira sin prejuicios": una invitación para ver a Colombia con otros ojos
Una caravana de 15 tractomulas que transportaba medicamentos por la vía que de Santiago de Cali conduce a Buga fue blanco de vándalos. Las personas bloquearon el paso de los automotores, les pincharon las llantas, desengancharon algunos conteiners y hasta sustrajeron medicinas.Los medicamentos tenían como destino la ciudad de Bogotá, Ibagué y algunos municipios de la costa Caribe.Los insumos médicos son para el tratamiento de pacientes contagiados con COVID-19 que están en la UCI y para las personas que sufren de enfermedades renales.Poco les importó a los vándalos que los camiones tuvieran permiso para transitar por un corredor humanitario y que estuvieran escoltados por la Cruz Roja y Defensa Civil.El bloqueo de los medicamentos se da cuando el país atraviesa por uno de los puntos más críticos del tercer pico de coronavirus.Juliana Granada, emergencióloga, manifestó su preocupación por las cifras de coronavirus que hoy tiene el país.“En Colombia, 30 de cada 100 pruebas de COVID-19 son positivas. Más de 480 muertos por día. Bogotá aporta más de 90 casos, estamos llegando al punto máximo del pico. Algunas instituciones de la capital afirman no tener puntos de oxígeno y ventiladores”, indicó.Y es que el coronavirus en Bogotá no da tregua, las localidades de Suba, Engativá, Kennedy y Ciudad Bolívar están en hipercontagio de coronavirus.La capital del país tiene la ocupación de camas de cuidados intensivos en un preocupante 95.9%.
Las relaciones entre el presidente Iván Duque y el Centro Democrático parecieran estar en cuidados intensivos. En las últimas horas, una lluvia de críticas cayó sobre el mandatario por parte de algunos congresistas de esa colectividad por la falta de acción y presencia del jefe de Estado en Cali. Uno de ellos fue el senador Gabriel Velasco, que renunció a la vocería del partido.“La ciudadanía nos está gritando que no más bloqueos, los caleños nos sentimos solos, la frustración frente al abandono de mi ciudad me impide seguir en mi labor como vocero del Centro Democrático”, manifestó Velasco.“Señor presidente necesitamos que usted tome medidas concretas para recuperar el orden público. La ciudad de Cali lleva más de una semana atacada”, señaló el representante a la Cámara Christian Garcés.El excandidato a la presidencia Óscar Iván Zuluaga aseguró que el Gobierno en este momento debe actuar de manera decidida para defender al país.“Lo que necesitamos es dar respuestas a los ciudadanos, hay que interpretar lo que están pensando y lo que están sufriendo, y eso tiene que reflejarse en decisiones políticas, en reformas políticas y en hechos concretos”, dijo Zuluaga.El analista político Pedro Viveros explicó lo que ocurre diciendo que las diferencias en los partidos afloran en las crisis.“Lo que ocurre al interior del Centro Democrático con esas grandes contradicciones que se presentan son normales en cualquier partido en una democracia. Siempre hay contradicción interna, hay corrientes diferentes dentro del partido que durante una crisis afloran” indicó Viveros.Las senadoras Paloma Valencia y Milla Romero aseguraron que no hay fractura en el partido y que solo le han hecho sugerencias al presidente.
En diálogo con Noticias Caracol Ahora, Monseñor Monsalve advirtió que la influencia del narcotráfico y el armamento que llega por el Pacífico, inciden en la delicada situación en la región.El prelado indicó que se hace vital el diálogo social y la ayuda a la población más pobre. Aquí está la entrevista.
Los días de protestas en Colombia se han visto marcados por abusos de la fuerza pública y también por ataques de algunos contra la Policía. Hechos registrados por cientos de videos que se convirtieron en la bitácora de la violencia en el paro nacional. El reto es ahora para la justicia, que tendrá que aclarar estos episodios y procesar a los responsables.La respuesta de la fuerza pública en el paro estuvo manchada por los abusos y los excesos. Lo constatan las mismas autoridades, como la Defensoría del Pueblo que, entre las casi 30 muertes en el marco de las protestas, señala a la Policía como el presunto responsable en al menos 11 casos.El volumen de denuncias superó cualquier precedente. Las redes sociales se inundaron de cientos de videos que registraron los excesos grabados por la ciudadanía.Un incidente muy grave y que se repitió a lo largo del paro, especialmente en Cali, fue que la Policía usó armas de fuego para controlar los disturbios, violando los protocolos. Así lo muestra, por ejemplo, uno de los videos captado al occidente de la capital vallecaucana el 28 de abril, al comienzo de las manifestaciones.En medio de las decenas de casos de ciudadanos muertos y heridos, se avecina un debate controversial ¿quién va a impartir justicia?, ¿la jurisdicción penal militar o la ordinaria?“Graves violaciones a los derechos humanos, comportamientos que sean manifiestamente ajenos a la prestación del servicio no le corresponden a la justicia penal militar, sino a la ordinaria”, indicó Gerardo Barbosa, abogado y experto en temas de seguridad.Noticias Caracol conoció que los jueces penales militares ya abrieron por lo menos una decena de investigaciones preliminares en contra de miembros de la fuerza pública.El listado lo encabeza el caso de un joven de 17 años, Marcelo Agredo. El 28 de abril se convirtió en la primera muerte en desatar la indignación ciudadana por los evidentes excesos policiales.“Mi niño falleció allí a consecuencia de un tiro que le metió un agente de Policía. Mi hijo atacó al policía de una patada, pero no era conveniente de que me le disparara a quemarropa a quitármele la vida”, exclamó Armando Agredo Bustamante, padre del joven.Marcelo murió en el barrio Mariano Ramos de Cali, después de recibir un disparo por la espalda.“Todas las normas dicen que una persona con un arma de fuego, pistola o cuestiones por el estilo, no deben de disparar contra una persona indefensa que no tiene nada en la mano. No es posible que el policía me le quite la vida a mi hijo. Quiero que esto se aclarezca y no quede impune”, reclamó Armando.Los jueces penales militares también están indagando por la muerte de Einer Alexander Lasso Chará, en el barrio El Diamante, de Cali. Habría recibido un impacto de arma de fuego, al parecer, por el grupo de operaciones especiales de la Policía.Según los testigos, Lasso era un pensionado de la Policía que salió a la esquina de su casa a ver la marcha cuando le dispararon.La jurisdicción militar también investiga los casos de Lady Natalia Cadena Torres, una estudiante universitaria de 22 años, que perdió la vista del ojo izquierdo por un artefacto disparado por el Esmad y el de una joven en Pasto, que fue herida por una ojiva de gas lacrimógeno el 28 de abril.Un juez penal militar ordenó la primera captura de un uniformado por los casos del paro. El mayor de la Policía Carlos Javier Arenas Niño deberá responder por el homicidio de Bryan Niño, un joven que fue alcanzado por una bala al parecer disparada desde una tanqueta, durante las marchas del primero de mayo.“En el caso de los sucesos que han venido ocurriendo, yo creería que las fuerzas armadas, fuerzas militares y Policía Nacional son las primeras interesadas en no generar impunidad respecto de sus miembros que hayan realizado comportamientos manifiestamente ilegales”, dijo Barbosa.La Fiscalía ha señalado que tiene indicios contra uniformados en tres homicidios.La organización Temblores, por su parte, se ha dedicado a registrar los abusos durante el paro. Ha contabilizado alrededor de 2.000 denuncias de violencia policial y, entre esas, 98 casos de disparos con armas de fuego. Alejandro Rodríguez, coordinador de la plataforma de denuncias, cataloga este escenario como una crisis de derechos humanos.“También toda esta práctica que va en contra de cualquier derecho internacional humanitario y en contra de la normativa nacional en la que los policías están asistiendo a protestas con armas de fuego y esto no es un capricho de los defensores de derechos humanos, sino que hace parte de una normativa nacional e internacional. Lo que pasa es que la Policía no está diferenciando de manifestantes y personas que cometen otro tipo de delitos y básicamente está abriendo fuego contra los manifestantes”, aseguró Rodríguez.Además de las muertes y heridas por armas de fuego, la ciudadanía también registró golpizas a ciudadanos en estado de indefensión en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín o Bello.Y también el uso de gases y armas no letales que eran disparados directamente a los ciudadanos y a cortas distancias, violando los protocolos del uso de esos artefactos.Pero los mismos videos ciudadanos también registraron la violencia con la que algunos manifestantes, minoritarios frente a la mayoría de las personas que protestaron pacíficamente, la emprendieron contra las autoridades. Más de 700 uniformados han resultado heridos en las manifestaciones, la mayoría de ellos fueron agredidos con objetos como piedras o palos, pero también hay diez heridos con arma de fuego.El uso de pistolas por parte de los civiles, en medio del paro, ha sido una de las situaciones más alarmantes.El nivel de violencia de algunos de esos ataques es uno de los puntos de partida para que la Fiscalía haya dicho que entre los manifestantes se han infiltrado organizaciones criminales, incluso el ELN o las disidencias de las FARC.Algunos policías también sufrieron golpizas y hay 18 heridos con explosivos u objetos incendiarios.El hecho más grave contra la Policía fue sin duda el asesinato del capitán Jesús Solano, en Soacha, en un caso por el que la Fiscalía ya capturó a tres sospechosos.También en Bogotá se registraron los ataques a varios CAI. Uno de los hechos más graves fue cuando vándalos incineraron uno de estos con 15 policías adentro.La patrullera Mónica Lozano, quien regresó casi seis días después al sitio donde por poco pierde la vida, contó que antes del ataque un vecino les hizo una advertencia.“Llegó un joven apurado a la puerta y nos dice se vinieron, se vinieron, no los podemos controlar, ellos ya vienen contra el CAI, vienen a hacerles daño. Entonces ingresamos y nos encerramos, aseguramos las puertas con los cuatro escudos que teníamos. Inmediatamente se empezó a solicitar apoyo, veíamos rodeado todo el CAI, tiraban piedras grandísimas, nos gritaban cosas horribles”, recordó.Los vándalos rompieron los vidrios blindados del CAI y luego uno de los encapuchados logró despejar el sitio y lanzó una bomba que ingresó por uno de los huecos.“Los cristales estaban débiles entonces con los escudos lo que hicimos fue colocarlos por las ventanas como asegurar con nuestras tonfas, también aseguramos para que no nos cayeron los cristales. Cuando ya lograron abrir este cráter ingreso por ahí esa bomba molotov”, manifestó la patrullera.La bomba impactó al policía Jhonatan Perdomo.“Me cayó la bomba molotov en la cara y en el cuerpo, quedé totalmente prendido, gracias a esto sufrí secuelas en la cara. Dos compañeritas me auxiliaron en el baño, un compañero me apagó con el extintor y ellos me echaban agua”, detalló Perdomo.Mientras que dentro del CAI los 15 policías trataban de salvar a su compañero y estaban a punto de morir por el asfixiante humo, afuera los agresores celebraban. Ante la situación una vecina decidió calmar a los atacantes.Sin embargo, afuera los encapuchados seguían esperando como fieras que sus presas salieran del CAI.“Decidimos salir con las manos arriba suplicando que, por favor, no nos hiciera nada porque nosotros no contábamos con ningún tipo de armamento, entonces al salir ellos retrocedieron porque pensaban que les íbamos a hacer daño con algún tipo de armamento, pero al vernos con las manos arriba vieron que estábamos indefensos entonces vinieron atacarnos. Yo salí me tropecé con mi compañero Perdomo yo caí y ahí se me vinieron encima golpes patadas piedras”, relató la uniformada.En el piso, ella pensó lo peor.“Yo pensaba que me iba a morir, que me iban a matar a golpes, porque yo intentaba levantarme y no podía. Solamente pensaba mi familia”, expresó.“Yo fui de los últimos que salí con las dos compañeras. A nosotros nos tiran al piso yo caigo con una compañera y otra cae adelante yo como puedo me paro y salgo corriendo”, dijo Perdomo.Mónica, Jhonatan y sus otros 13 compañeros ya pasan la incapacidad junto con sus familias, mientras que la Policía reveló que en las unidades de cuidados intentos del Hospital de la Policía permanecen cerca de 15 uniformados atacados brutalmente durante las manifestaciones.
El presidente de Colombia, Iván Duque, hizo este domingo un llamado para que los indígenas, que se han movilizado a las ciudades, sobre todo a la de Cali, para juntarse a las masivas protestas que tienen lugar en todo el país, vuelvan a sus territorios "para evitar confrontaciones" con la población.El mandatario pidió al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) que retornen a sus resguardos "para evitar confrontaciones innecesarias", y aseveró que el ministro de Interior, Daniel Palacios, va a viajar a Cali (suroeste), epicentro de las protestas que tienen lugar desde el 28 de abril, para reunirse con ellos."Es cierto que ellos tienen el derecho a transitar por el territorio, pero sabiendo esta situación de orden público que se vive, deben ellos también enviar un mensaje claro para que retornen su camino a sus resguardos", dijo Duque.“Las imágenes que estamos viendo en la ciudad de Cali ameritan de parte de todos nosotros actuar con toda la prudencia", dijo este domingo Duque, que está inmerso en reuniones con varios sectores de la población, como los de la salud, religiosos o jóvenes (que no hacen parte de las protestas).A pesar de las peticiones de una parte de la sociedad para que se traslade a Cali y sea él mismo quien interlocute con los protestantes, el mandatario dijo hoy que ha tomado la decisión, "por prudencia, de no hacer en este momento presencia que distraiga el trabajo de la fuerza pública".El anuncio no cayó bien entre varios sectores políticos, incluidos congresistas del propio Centro Democrático, que le aseguraron que su presencia en la capital del Valle es urgente.
Desde una clínica de Santiago de Cali, el subteniente de la Policía Alfonso González Barrera hizo un llamado a la paz y a la no violencia durante las manifestaciones del paro nacional. El uniformado se encuentra recibiendo atención médica, pues una bala lo impactó en la pierna.González Barrera indicó que los violentos son minoría. “En este momento estamos siendo víctimas de intolerancia por pocas personas que siembran caos y zozobra en contra de nosotros. Llamo al diálogo y manifestaciones pacíficas. Todo se puede si trabajamos por el mismo objetivo, sin violencia”, dijo el uniformado.Durante las protestas, cerca de 800 uniformados han resultado lesionados.Por otro lado, en Pasto, un escuadrón del Esmad pausó los enfrentamientos con los manifestantes y rescató a un obrero que se había caído en medio de la confrontación.“Se metieron al edificio, me hicieron caer, me lesionaron la pierna”, contó el trabajador auxiliado por los uniformados.
Para la Defensoría del Pueblo, son 24 las personas que han muerto en los 8 días en lo que cientos se han volcado a las calles para protestar. Aunque en su mayoría las movilizaciones han sido pacíficas, actos de vandalismo y excesos de la fuerza pública las han empañado.(Cuando la inconformidad se expresa con arte el mensaje es poderoso: Bogotá protestó pacíficamente)En el Valle del Cauca, donde más allá de las cifras está el dolor y el clamor de una comunidad abatida por la violencia y la pobreza: Siloé. Allí, donde se libra una guerra en medio de la pandemia, son 17 las víctimas reportadas, según la Defensoría.“Esto no puede pasar cuando tú ves que tu futuro se te pierde, lo reclamas y te matan o te hieren (...) el dolor que siente esta comunidad es bastante grande", recalca Harvy Mina, presidente de la Asociación de Juntas de Acción Comunal de la Comuna 20.La entidad también da cuenta del homicidio del capitán Jesús Alberto Solano Beltrán de la Sijín en Soacha.Además, en Bogotá un joven perdió un ojo, según afirma, por un impacto de un gas lacrimógeno lanzado por el ESMAD contra una manifestación el primero de mayo, en la calle 140 con carrera Séptima. Le harán una cirugía para reconstruirle su rostro.“Yo me quedé mirándolo, la verdad no estaba haciendo nada, solo mirándolo, cuando lo voltee a mirar, el man me miró también, me apuntó y me disparó”, asegura Juan Pablo Fonseca, el joven herido.Por su parte, Indepaz también publicó una lista en la que identifica a personas fallecidas en los desmanes. Incluye a 2 menores y 12 personas entre 18 y 24 años.“Se han presentado en Cali, pero también en otras ciudades, comprometiendo a fuerzas del Esmad, pero también a personas sin identificar”, resaltó Camilo González, director de Indepaz.De las 87 personas reportadas como desaparecidas por la Defensoría, la Policía señaló que 47 ya han aparecido y 4 de ellas fueron capturadas.
El fiscal Francisco Barbosa anunció que se investiga la supuesta participación de funcionarios que estarían instigando y organizando las manifestaciones violentas que se vienen presentando en varias ciudades del país.Desde Cali, el jefe del ente investigador también señaló que se habría logrado determinar la participación de estructuras del narcotráfico, el ELN y disidencias de las FARC, que operan en Cauca, en los desmanes en esta ciudad.Y señaló que hay 185 investigaciones en curso por el delito de terrorismo.