Noelia Maximino, una turista española de 31 años, planeó durante meses sus vacaciones en Colombia. Apasionada por los viajes y por ser una persona alegre, llegó al país a finales de julio junto a un grupo de amigos para recorrer diversos destinos turísticos, entre ellos el Parque Nacional Natural Tayrona, cerca de Santa Marta.
Ligia García, una de sus amigas más cercanas y compañera de viaje, recordó la relación que las unía y la personalidad de Noelia: "Éramos uña y carne y para mí Noelia era como una hermana, era parte de mi familia".
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El grupo realizó una caminata por el parque ecológico y llegó por la tarde al sector de Cabo de San Juan. Cerca de las 4:00 de la tarde, cuando se preparaban para regresar, vieron las embarcaciones de transporte que ofrecían llevar a los visitantes por vía marítima para evitar el trayecto a pie de retorno.
"No quedaban más chalecos": los minutos previos al abordaje
Al momento de abordar la lancha, los integrantes del grupo notaron que no había elementos suficientes de protección para todos los pasajeros. Sin embargo, según relatan los sobrevivientes, la salida del bote se dio de manera apresurada.
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Lidia García detalló lo que ocurrió al momento de subir a la embarcación con su amiga: "Nos dijeron que ya no quedaban más chalecos y ya está. No, no hubo tiempo ni de reacción, no hubo tiempo de negarnos".
Pese a no contar con los chalecos salvavidas, la embarcación inició su recorrido mar adentro hacia mar abierto. Pocos segundos después de haber dejado la orilla de la playa, la lancha enfrentó el fuerte oleaje característico de esa zona de la costa caribeña.
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García narró los momentos de angustia que vivieron cuando la nave fue alcanzada por las olas: "Noelia y yo cuando volcamos estamos dentro de la lancha, conseguimos salir de ahí y a partir de ahí es una película de auténtico terror". El choque de una segunda ola hizo que la nave se diera vuelta por completo, dejando a los ocupantes en el agua y dispersos por la marejada.
Cuestionamientos por la presunta falta de salvavidas en la playa
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Tras el volcamiento, varios pasajeros quedaron a la deriva intentando mantenerse a flote, mientras las olas los empujaban hacia las zonas rocosas de la costa. De acuerdo con el testimonio de los sobrevivientes, la primera ayuda no provino de un cuerpo médico oficial ni de rescatistas del parque, sino de otros visitantes que presenciaron el accidente desde la orilla.
Los propios turistas formaron una cadena humana en el agua para sacar a los afectados y llevaron a Noelia hasta las rocas, donde le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras esperaban apoyo.
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Lidia García cuestionó la presunta ausencia de puestos de socorro o personal de salvamento en una zona turística de alta afluencia: "No hubo ni atención ninguna ni medios ningunos, no hubo nada. O sea, si se ponen medidas del tipo que sea, aunque sean mínimas, este tipo de cosas no pasan".
La joven fue sacada del agua y trasladada posteriormente en otra embarcación, pero llegó sin signos vitales al centro asistencial.
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La lancha presuntamente no tenía permisos de navegación
El accidente abrió una investigación por parte de las autoridades marítimas e instituciones de turismo para esclarecer cómo operaba la lancha en una reserva natural.
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El capitán de puerto de Santa Marta, Julio Monroy, representante de la Dirección General Marítima (DIMAR), confirmó que la embarcación involucrada en el hecho presuntamente no contaba con las autorizaciones legales para transportar pasajeros: "Esta embarcación no estaba autorizada. Es una embarcación que provino de un sitio no autorizado que fue Buritaca, zonas que quedan hacia el norte del Cabo San Juan".
El oficial explicó además que los operadores de la lancha habrían aprovechado las condiciones del sector para ofrecer el servicio de manera irregular: "Se aprovecharon de la lejanía y de la buena fe de los turistas".
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Por su parte, Parques Nacionales Naturales de Colombia emitió un comunicado en el que indicó que dos guardaparques se trasladaron hacia el Cabo de San Juan al conocer lo sucedido, a una distancia aproximada de 40 minutos desde su punto de control.
Entre tanto, Luis Ángel Reyes, subdirector de promoción y mercadeo del Instituto Distrital de Turismo de Santa Marta, señaló las acciones que se adelantan tras el caso: "Todas estas cosas están siendo evaluadas. Ya hoy contamos con una mesa técnica que pretende rigurizar el seguimiento a los controles para la práctica correcta de estos servicios turísticos".
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Piden investigar a los responsables
Desde España, la familia de Noelia Maximino exige que se aclaren las fallas de seguridad y se identifique a los encargados de la lancha pirata y de la vigilancia en la playa.
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Sergio Plumet Beltrán, primo de la víctima y vocero familiar, resumió la petición que hacen a las autoridades colombianas: "Lo primero es que se haga justicia, que se investigue y que se busquen responsables".
Actualmente, las autoridades competentes mantienen abierta la investigación para establecer las responsabilidades administrativas y penales correspondientes a este hecho.