En Duitama, Boyacá, un hombre de 71 años libra una batalla contra un sistema legal que parece haberle dado la espalda. Don Rogelio Barrera Plazas, un técnico electromecánico que dedicó décadas de su vida al trabajo pesado, se encuentra hoy en el centro de una tragedia habitacional derivada del mal uso de la anticresis, una figura jurídica contemplada en el Artículo 2458 del Código Civil colombiano que data de finales del siglo XIX. Lo que comenzó como la búsqueda de un techo digno para su vejez se transformó en un laberinto judicial que amenaza con dejarlo en la indigencia. Séptimo Día investigó su caso.El sacrificio de una vida en manos de tercerosEl sueño de estabilidad de don Rogelio se desmoronó. Al no contar con una pensión, el técnico decidió que la mejor forma de asegurar su futuro era a través del "empeño" de una propiedad, nombre coloquial con el que se conoce a la anticresis en varias regiones de Colombia. Bajo esta modalidad, una persona entrega una suma de dinero a un propietario a cambio de ocupar y disfrutar de un inmueble durante un tiempo determinado, tras el cual el dinero debe ser devuelto íntegramente.En julio de 2019, Rogelio encontró una oferta en redes sociales para un apartamento en el edificio Emmanuel. La propietaria, identificada como Nidia Amparo Rincón Ortiz, le solicitó $30 millones de pesos por el contrato. Como no contaba con la suma total, Rogelio relató cómo fue la negociación: "Le puedo dar $20 ahora y me da una esperita de unos 8 días para entregarle los otros $10". Tras completar el pago, el contrato se firmó y autenticó en una notaría, otorgándole una aparente seguridad jurídica, pero tres años después todo cambió.El despertar de una pesadilla: "Me cogen de sorpresa"La estabilidad de don Rogelio quedó en un limbo el 18 de diciembre de 2022. Sin previo aviso, funcionarios del juzgado tercero civil se presentaron en su puerta con una orden de embargo. El apartamento que habitaba y por el cual había entregado los ahorros de toda su vida estaba en proceso de remate debido a una hipoteca que Nidia Rincón había adquirido a sus espaldas.El desconcierto del adulto mayor fue total: "¿Cómo así que van a embargar el apartamento si yo lo tengo bajo un contrato de anticresis?", cuestionó Rogelio en aquel momento. Al buscar explicaciones de la propietaria de la vivienda, la respuesta fue una promesa de ayuda legal que nunca llegó. "Yo la busqué ahí mismo y fui. Le dije '¿Cómo me va a hacer eso?'. Que tranquilo me dijo, 'tranquilo, tranquilo Rogelio que yo le pongo un abogado que le ayude'". Sin embargo, el abogado nunca apareció y el dinero tampoco.Hoy, la situación de don Rogelio es muy complicada, ya que los $30 millones de pesos invertidos representan su único patrimonio. "Yo tengo mi dinero aquí metido en el apartamento y mientras no me entreguen el dinero difícilmente me voy. ¿Por qué? Porque yo soy un viejo ya de 72 años, ya nadie me da trabajo", señaló con dolor, dejando claro que desocupar el inmueble significa quedar en la calle absoluta.Modalidad de engaño que estaría afectando a decenas en BoyacáEl caso de don Rogelio no es un hecho aislado, sino que sería parte de un patrón de comportamiento de Nidia Amparo Rincón Ortiz. En Duitama, otras víctimas han denunciado situaciones similares donde el mismo inmueble era ofrecido a múltiples personas simultáneamente o se ocultaban gravámenes sobre las propiedades.Diana Janeth Labrador, otra de las afectadas, le entregó $11 millones de pesos a Rincón por el mismo apartamento donde ya vivía Rogelio, sin saber que el inmueble ya tenía una medida cautelar por hipoteca desde febrero de 2021. Séptimo Día conoció que en el Palacio de Justicia en la ciudad de Duitama cursan más de 100 procesos contra Nidia Amparo Rincón Ortiz por diferentes motivos en por lo menos nueve juzgados.Otra mujer que denuncia a Nidia Rincón es Astrid Yolanda Escamilla, quien asegura que también cayó en este presunto engaño. Astrid solicitó un préstamo bancario de $20 millones para una anticresis con Rincón, solo para descubrir días después que el apartamento estaba embargado. La frustración de las víctimas es evidente al ver la actitud de la señalada: "A mí me debe $20 millones y hay mucha gente que le debe muchísimo más. Terrible lo que ella me hizo a mí. Yo me la he encontrado, ella antes pasa y lo mira uno y se ríe", relató Escamilla.La defensa de la implicada y el vacío legislativoAl ser confrontada por Séptimo Día, Nidia Amparo Rincón Ortiz calificó inicialmente las denuncias como una mentira, aunque posteriormente admitió que su proceder no fue el correcto. Al ser cuestionada sobre por qué firmó contratos de anticresis sobre un mismo apartamento con varias personas, respondió: "Bien no está". A pesar de los procesos penales que enfrenta, la mujer ofreció disculpas: "Yo les pido disculpas y que me perdonen si de todas maneras los herí, los engañé".Este fenómeno ha puesto en la mira la vigencia de la anticresis en el Código Civil. Expertos señalan que, aunque es una figura legal, su falta de actualización y la ausencia de registros estrictos permiten que personas inescrupulosas la utilicen para captar dinero de ciudadanos de escasos recursos o adultos mayores sin las garantías suficientes. El senador Jairo Alberto Castellanos reconoció la urgencia de una revisión normativa: "Seguramente el Congreso tiene que entrar a legislar porque ya son muchos casos en los cuales gente de bien siendo perjudicada".Para don Rogelio, las promesas de cambios legislativos llegan tarde. Su lucha es diaria, viviedno un espacio que legalmente ya no le pertenece a quien se lo arrendó, pero que él defiende. Su único objetivo es recuperar lo que le pertenece para terminar con lo que él mismo define como una agonía constante: "Que me devuelva el dinero para yo poder ir a hablar en los bancos, negociar con ellos y ya terminar esta pesadilla".*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La anticresis, una figura legal poco conocida pero muy usada en regiones como Nariño y Boyacá, se ha convertido en el centro de una serie de denuncias por presuntas estafas que han dejado a decenas de familias colombianas en la calle y sin los ahorros de toda su vida. Bajo esta modalidad, también conocida como "empeño", una persona entrega una suma de dinero a otra a cambio del usufructo de un bien inmueble por un tiempo determinado, tras el cual el dinero debe ser devuelto. Sin embargo, investigaciones de Séptimo Día en Pasto y Duitama revelan un patrón de engaños donde los inmuebles ofrecidos no pertenecían a quienes cobraban por ellos o estaban embargados.El drama en PastoEn la capital de Nariño, el nombre de Esmeralda Liliana Villota Guerrero se repite en al menos 28 denuncias ante la Fiscalía por delitos como estafa en menor cuantía, falsedad en documento público y abuso de confianza. Una de las afectadas es Ángela Patiño, una regente de farmacia que entregó 44 millones de pesos tras años de esfuerzo. "Como no me alcanzaba para comprar mi propio apartamento, mi propia casa, pues yo dije, 'no, pues voy a tratar de ahorrar para poder anticrezar, luego así tener la cuota inicial'", relata la mujer, quien terminó viviendo en un apartamento que Villota simplemente había arrendado a terceros.La situación de Ángela se tornó crítica cuando la verdadera administradora del inmueble, Janeth, le exigió la desocupación por falta de pago del arriendo por parte de Villota. Al confrontarla, la respuesta fue desalentadora: "La señora con toda la frescura dijo, 'no solo a ustedes les debo, a muchas personas. Yo le voy a pagar a usted, doña Janeth. A usted le voy a devolver su dinero'". Hoy, Ángela enfrenta una orden de restitución judicial y la pérdida de su capital: "Es muy duro, la verdad, habérselos entregado a una señora malintencionada que no se sabe lo que hizo, se los comió así fácil".Historias similares se replican en la zona. Camilo, un estudiante de enfermería, entregó 20 millones de pesos por una habitación y luego descubrió que el dueño real no tenía conocimiento del negocio. "Este apartamento no es de esa señora... este apartamento es mío", le dijo el propietario al tocar su puerta. Otra víctima, Catherine Ordoñez, perdió 16 millones bajo la misma modalidad. "Obviamente una estafadora que no mira sus acciones y como le causa daño a la gente", afirma la joven de 22 años, quien también debió desalojar el lugar.Otros procesos y otra señalada en DuitamaEn Boyacá, los señalamientos recaen sobre Nidia Amparo Rincón Ortiz, quien acumula más de 100 procesos judiciales en su contra. Rogelio Barrera, un técnico de 71 años, entregó 30 millones de pesos por un apartamento que Rincón hipotecó posteriormente sin su consentimiento. "Cualquier día, llega personal del juzgado tercero civil que a embargar el apartamento. Entonces, a mí me cogen de sorpresa porque, ¿cómo así que van a embargar el apartamento si yo lo tengo bajo un contrato de anticresis?", recuerda.La investigación evidenció que Rincón presuntamente anticrezó el mismo inmueble a varias personas simultáneamente. Diana Janet Labrador entregó 11 millones por el apartamento donde ya vivía Rogelio, mientras que otra mujer, que prefirió el anonimato, contó en Séptimo Día que también firmó contrato por el mismo lugar. Astrid Yolanda Escamilla, otra denunciante, alcanzó a entregar 20 millones antes de descubrir que la propiedad estaba embargada. "Terrible lo que ella me hizo a mí. Yo me la he encontrado y ella antes pasa y lo mira uno y se ríe", denuncia Astrid.¿Qué dicen las señaladas?Al ser abordada, Nidia Amparo Rincón Ortiz calificó las acusaciones como "una mentira" y aseguró que los múltiples procesos judiciales en su contra no están activos: "No, sí estuvieron, pero ya se arreglaron". Sobre el caso de Rogelio Barrera, admitió que hipotecar un bien ya comprometido en anticresis fue una falta: "Hay que solucionarle a él...". Como alternativa de pago para otros afectados, ha ofrecido lotes de terreno, aunque sin claridad sobre sus licencias: "Nadie le está diciendo que ahí puede construir... son para que los vendan". Finalmente, pidió perdón a quienes la han demandado por estafa de menor cuantía: "Yo les pido disculpas y que me perdonen si de todas maneras los herí, los engañé".De otro lado, el intento de obtener una respuesta de Esmeralda Liliana Villota en Pasto ha sido infructuoso, sus números de contacto permanecen inactivos. El vacío legal de la anticresisAunque la anticresis es una figura legal regulada por el artículo 2458 del Código Civil colombiano, expertos señalan que su falta de actualización legislativa facilita estos abusos. El abogado Jorge Orlando León explica que el contrato permite a una parte explotar un inmueble a cambio de dinero y con el compromiso de restitución. No obstante, el senador Jairo Alberto Castellanos advierte sobre la necesidad de reformas: "Seguramente el Congreso tiene que entrar a legislar, porque ya son muchos casos en los cuales gente de bien viene siendo perjudicada".Mientras se tramitan las denuncias y el Congreso evalúa cambios en la ley, las víctimas solo esperan justicia y la recuperación de su patrimonio. "Para algunos serán solo 44 millones, para mí son muchos años de trabajo... es muy duro, la verdad", sentencia Ángela Patiño.
El próximo 8 de marzo de 2026, además de las elecciones al Congreso de la República, los colombianos también podrán votar en las consultas para definir los candidatos a la Presidencia. En medio de ese escenario, aparece el empresario catalán Xavier Vendrell, cercano al presidente Gustavo Petro y hoy asesor de Roy Barreras. Los Informantes habló con él.“Si Petro no estuviese de acuerdo en que yo estuviese acá, yo no estaría acá. Yo le informé al presidente, si el presidente me hubiese dicho ‘tú no vas para allá’, yo no estaría acá, porque yo no voy a enfrentarlo. Es que yo he llegado hasta acá y he hecho todo lo que he hecho en este país, desde hace muchos años, de la mano del presidente Petro y, por tanto, yo no voy a hacer una cosa en contra del presidente Petro”, subrayó Xavier Vendrell sobre su llegada a la campaña del precandidato Roy Barreras.¿Por qué con Roy Barreras y no con Iván Cepeda?En entrevista con Los Informantes, el español señaló que está en la campaña de Roy Barreras porque “creo que puede ganar las elecciones y yo personalmente, en análisis político objetivo, que puedo estar absolutamente equivocado, tengo la certeza de que Cepeda no tienen ninguna posibilidad de ganar en segunda vuelta”.Según el empresario, su vaticinio está fundamentado en que “el discurso, el planteamiento, que está haciendo Cepeda y la imagen que proyecta hace que sea muy difícil que haya un solo votante del centro que se vaya para su lado” y, enfatiza, el candidato presidencial “no tiene el liderazgo de Petro”.Xavier Vendrell tiene 59 años, nació el 15 de octubre de 1966 en Sant Joan Despí, en Barcelona, y también tiene la nacionalidad colombiana. Sobre su cercanía con el presidente Gustavo Petro revela que lo conoce desde noviembre de 2011, cuando fue a su casa en Chía a tomar café.Este empresario ha tenido que enfrentar a la justicia española por delitos que van desde terrorismo hasta lavado de activos. “En estos momentos no tengo ninguna causa abierta, no estoy perseguido por nadie, soy un ciudadano con todas las causas judiciales que se han podido abrir archivadas. Sí es cierto que llegué a tener hasta 6 causas abiertas, 2 netamente políticas”, aseguró en Los Informantes.Y no solo en España ha tenido señalamientos, en Colombia también ha sido mencionado en los supuestos pagos a testigos electorales durante la campaña del presidente Gustavo Petro y también se le relaciona con una supuesta recepción de dinero de Diego Marín, alias ‘Papá Pitufo’.“Él (Diego Marín) se presenta como persona del ámbito de la compra - venta de productos de ropa y quiera aportar. Yo recibo esa plata y, en el momento en el que yo quiero entregar esta plata a la campaña, me dicen ‘este señor es una persona que tiene actividades ilícitas y por tanto no podemos recibir esta plata’”, explicó.¿Qué dice de la presidencia de Petro?Xavier Vendrell también se refirió a lo que ha sido el mandato del presidente Gustavo Petro, señalando que “el problema es que la tripulación no ha remado hacia donde tocaba, entonces él a estado muy solo” y afirma que “la prueba de ese desastre es la cantidad de ministros que ha tenido que cambiar, gente que él esperaba que estuviese con él en este proceso para transformar el país, lo que ha buscado es transformar su bolsillo y eso para el presidente es muy duro”.
Los hechos de inseguridad en Bogotá siguen dando de qué hablar. El reconocido periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, denunció recientemente lo que le ocurrió a plena luz del día en un popular sector de la capital: el Parque de Usaquén.Según relató, Diego Guauque se encontraba en un establecimiento de comida española compartiendo con dos abogados y su cita, que tenía un propósito laboral, cambió en cuestión de segundos. En ese momento, las condiciones del lugar parecían ser las de una tarde tranquila de trabajo. “Eran la cerca, eran cerca de las 3 de la tarde”, precisó Guauque al recordar el inicio del angustiante suceso.La tranquilidad del restaurante se rompió abruptamente cuando un individuo armado ingresó al local. De acuerdo con el testimonio del reportero de Séptimo Día, no hubo tiempo para reaccionar ante la rapidez y determinación del atacante. “Hoy fui encañonado y asaltado a plena luz del día en un restaurante de comida española en una de las zonas más exclusivas de Bogotá, el parque de Usaquén”, afirmó.Uno de los puntos que más llamó la atención de Guauque fue la precisión con la que actuó el delincuente. El periodista detalló que, a pesar de ser un espacio abierto al público, ellos eran los únicos clientes presentes en ese instante, lo que facilitó el accionar del sujeto.“Era un almuerzo tranquilo, pero de repente entró un tipo tan armado, una pistola grande, plateada, brillante, a plena luz del día”, relató el comunicador, subrayando la visibilidad del arma. La actitud del asaltante no fue la de un delincuente común buscando cualquier objeto de valor al azar. Guauque enfatizó la seguridad del hombre al caminar hacia ellos: “Reitero, éramos los únicos comensales. Este señor caminó directo hacia nuestra mesa, no dudó, no improvisó, sabía a quién iba a buscar y nos encañonó”.Un objetivo específico: el robo de un relojA diferencia de otros asaltos masivos donde se suelen retirar carteras y dispositivos móviles de todas las víctimas, este delincuente tenía una misión clara. El objetivo no era el periodista, sino una pieza específica que portaba uno de sus acompañantes.“El tipo no pidió celulares, el tipo no pidió dinero, entró solo por ese reloj”, explicó Guauque sobre la dinámica del robo. De hecho, mencionó que sus propias pertenencias estuvieron en riesgo inminente, pero no fueron tocadas: “Yo tenía incluso mi celular sobre la mesa, pensé que también se lo iba a llevar, pero no. Su objetivo era claro”. El delincuente exigió a uno de los abogados que le entregara un reloj de alto valor, utilizando insultos e intimidación física con el arma de fuego para lograr su cometido en cuestión de segundos.Tras arrebatar la joya, el hombre se retiró del lugar con una serenidad que impactó a los presentes. No hubo persecución inmediata ni presencia policial que impidiera su escape. Según el testimonio, el delincuente “salió con suma calma” y huyó en una motocicleta donde lo esperaba un cómplice. Todo el hecho, desde la entrada del sujeto hasta su desaparición del lugar, ocurrió en menos de un minuto.“Hoy yo no estoy contando una historia ajena. Hoy fui testigo directo de cómo la inseguridad se tomó esta ciudad”, sentenció Guauque. El reportero, visiblemente afectado por la experiencia, cerró su intervención con una serie de interrogantes que reflejan el sentir de muchos habitantes de la capital: “¿Qué es lo que está pasando con la seguridad en Bogotá? ¿Por qué la delincuencia anda a sus anchas? ¿Hasta cuándo los ciudadanos tendremos que vivir con miedo en los taxis, en las calles, en los restaurantes? Por Dios”.A través de sus redes sociales, Diego Guauque también hizo un llamado a sus seguidores para que compartan sus propias experiencias y visibilicen la problemática que atraviesa la ciudad, buscando generar un diálogo sobre las zonas más críticas y el aumento de los hechos delictivos.
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