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    Brasil: Movilizaciones sociales, corrupción y un Mundial a la vuelta de la esquina

    "Es repugnante ser representado por esta gente" respondió alguna vez Sócrates, figura de la selección brasileña en la década de los 80’s cuando le preguntaron sobre los dirigentes de fútbol de su país. João Havelange, de 96 años, presidente de la FIFA desde 1977 hasta 1998 cuando le cedió su mandato a Joseph Blatter, debió renunciar a su cargo en 2011 como dirigente decano del Comité Olímpico Internacional (COI) acusado de haber recibido coimas por parte de ISL durante su periodo como presidente de la FIFA. Por su parte Ricardo Teixeira, de 66 años y ex yerno de Havelange, debió renunciar a principios de 2012 a la presidencia de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y a la jefatura del Comité Organizador del Mundial 2014 acusado al igual que Havelange de haber recibido sobornos millonarios por parte de ISL, comercializadora de los derechos audiovisuales de los Mundiales hasta su quiebra en 2001. A Havelange y Teixeira no solo los une su lazo familiar, también han tenido episodios controvertidos a lo largo de su carrera como dirigentes: Havelange fue condecorado por el dictador Jorge Videla luego de la disputa del Mundial de 1978 en Argentina, mientras que Teixeira fue investigado por apropiación indebida de fondos y lavado de dinero. También fue conocida su mala relación con Dilma Rousseff, de dura política anticorrupción, la presidenta de Brasil jamás aceptó recibir a Teixeira y en más de una ocasión evitó saludarlo en actos oficiales desde su asunción. La tensión aumentó cuando Teixera eligió como su sucesor en la CBF a José María Marín, un dirigente manchado por su relación con la dictadura militar (1964-1985) durante su mandato como gobernador de San Pablo en 1983. Dilma Rousseff, militante política que a sus 22 años fue torturada en la época de la dictadura creó una comisión de la verdad para investigar crímenes perpetrados durante la dictadura. Si la relación entre Rousseff y Teixeira era tensa, con Marín simplemente ha sido nula. Desde un comienzo Rousseff apoyó la candidatura de Brasil como sede del Mundial en 2014, en uno de sus discursos más recordados, la presidenta expuso las cualidades que tiene Brasil y los avances económicos y sociales que ha tenido el país desde su mandato, asegurando que el que asista al Mundial “Va a encontrar un país que está muy bien preparado para acoger la Copa del Mundo con toda la infraestructura necesaria, con un eficiente sistema de transporte, con avanzada tecnología de comunicación y con mucha seguridad”. "Voy a decir algo loco, pero menos democracia a veces es mejor para organizar un Mundial", expresó Jerome Valcke, Secretario General de la FIFA con una sonrisa cómplice refiriéndose a las dificultades que representará para un país como Brasil organizar todo lo que implica un Mundial en los plazos establecidos por el máximo ente del fútbol mundial. Poco tiempo antes de que se empezara a disputar la Copa Confederaciones hubo malestar entre un grupo de estudiantes paulistas por el aumento del boleto del transporte público, lo que motivó una gran movilización en San Pablo que posteriormente se propagó a otras ciudades de Brasil. A los estudiantes, organizados por el movimiento Passe Livre que pretende un transporte público gratuito, se les unieron sindicatos y miles de ciudadanos insatisfechos con la política del gobierno de invertir en la organización del Mundial cuando Brasil pasa por una de sus peores crisis en materia de vivienda y educación. Un país donde 13 millones de personas están desnutridas diariamente y que ocupa actualmente el puesto 85 en el Índice de Desarrollo Humano destinará en la organización del Mundial de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 cerca de 30.000 millones de dólares, tres veces la cantidad que invierte en su programa de lucha contra la pobreza. Para la gente se está despilfarrando el dinero público en algo que solo disfrutarán extranjeros y adinerados. Habrá doce estadios nuevos, porque el Maracaná se renovará por completo. “Estadios como los de Brasilia, Natal y Fortaleza, donde ni siquiera hay equipos en segunda división, terminarán siendo elefantes blancos, que con el tiempo quedaran abandonados, como sucedió en Sudáfrica” señalan reconocidos periodistas brasileños. Será una inversión millonaria que el pueblo jamás verá ni podrá disfrutar, la mayor parte del dinero que proviene de las entradas y derechos de televisión irá directamente a la FIFA. El pueblo indígena brasileño también se manifestó y salió a las calles para mostrar su descontento con la realización del Mundial y los desalojos que han sufrido distintas etnias por las reformas a estructuras que son patrimonio histórico y cultural del país. A pocos metros del mítico estadio Maracaná está situado el Museo del Indio, una casona antigua que ha sido utilizada por los integrantes de la tribu indígena Maracaná para mostrar su cultura y artesanías al mundo desde hace más de 50 años, pero con la renovación del estadio, la gobernación de Rio de Janeiro les dio un ultimátum para que desalojen ya que se demolerá y se construirá allí un centro comercial para el inicio del Mundial en 2014. “Nos quieren expulsar para derrumbar nuestra casa, esto no es correcto ni justo, la historia muestra que siempre perdemos, que siempre estamos en desventaja” expresó afligido Daniel Puri, indígena Maracaná. Falta menos de un año para que se de inicio al Mundial, todos los ojos del mundo estarán en Brasil, si la Copa Confederaciones es solo una prueba de lo que se verá, las masivas movilizaciones son solo un aviso de lo que puede llegar a pasar en un país donde el pueblo reclama a gritos inversión en salud, educación, vivienda, transporte y asuntos de primera necesidad. El fútbol ha sido desde siempre la mejor herramienta para ocultar abusos y carencias de la política en la sociedad, las cuales con el tiempo renacen y nos hacen caer en cuenta de nuestra verdadera realidad. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

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    Macnelly, ¿fuiste capaz de cambiar el Mundial por plata?

    La jugada de Macnelly Torres está en los bolsillos del pantalón. Se va de Medellín rumbo a Arabia Saudita y se va también de la Selección Colombia que estará en el Mundial de Brasil 2014. ¿A quién se le ocurre hacer eso? Ese cambio, por más dinero que suponga, se ve mal, es mezquino. Macnelly, ficha de Nacional en dos títulos de Liga, una Copa Colombia y una Superliga, ya ganaba muy bien en Nacional y, a pesar de eso, le sonaron más los dólares del exterior que confirmar su presencia en la Copa del Mundo. Muy distinta sería la situación si MacNelly no se estuviera ganando 100 millones de pesos mensuales en Nacional, si no hubiera ido ya al exterior, si no le hubieran pagado bien en Junior, Colo Colo y en el San Luis de México. En Colombia, un jugador de fútbol gana, en promedio, $4 millones, según Acolfutpro. Imagine usted cómo estaba Macnelly. Nada menos que entre los mejores pagos de todo el país, incluso fuera del fútbol. Nadie es quién para juzgar si es mucho o poco lo que se recibe. Se gasta tanto como se gana. Sin embargo, la decisión de Macnelly se me parece a su juego en la cancha. Desinteresado en muchas ocasiones, talentoso en algunas otras. Frío y, aun así, suficiente para ser el estandarte del equipo que formó Pékerman para retomar las riendas de la Eliminatoria. Equipo que, salvo una catástrofe, estará en pocos meses jugando el Mundial de Brasil. Ofrezco disculpas por calificar decisiones ajenas, repito, aunque me permito el enojo. Es que a estas alturas de la vida tomar una decisión de esas es renunciar al Mundial, dejar a la Selección, no cantar el himno nacional en el mediocampo, cambiar todo por más dinero. ¿No era mejor aguantar un poco, solo un año, cambiar a un equipo de más reconocimiento si acaso el jugador se quería ir de Nacional y después del Mundial irse a ganar toda la plata del mundo, en Arabia, en Rusia o donde quiera que fuera? Es enfermiza esta situación. La misma que ya le pasó, con otras connotaciones, a Giovanny Moreno, que se fue a probar perro y suerte a China y se desapareció del mapa, y a tantos otros futbolistas del Tercer Mundo. Pensar que a Macnelly no le va a suceder lo mismo en el Al-Shabab de Arabia es una quimera. Dependerá del amor que le guarde Pékerman porque futbolísticamente sería una perversión. Bien ido, Macnelly. A rey muerto, rey puesto. Juan Fernando Quintero ya está calentando para reemplazarlo en el Mundial. En Twitter: @javieraborda

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    Ser hincha en Colombia, o la dinámica de lo absurdo

    Escenario 1: "¡Qué vergüenza ser hinchas de Nacional si son bogotanos!". Así, con más insultos y groserías que no quiero reproducir, miles de mensajes en redes sociales criticaban a los hinchas verdolagas nacidos en la capital que, según los autores del insulto, tendrían que ser seguidores de Millonarios y Santa Fe sólo por haber nacido 2.600 metros más cerca de las estrellas. No pasa sólo con Nacional. América tiene una cuota grande de hinchas en Bogotá que también son criticados por muchos conciudadanos, y a los bogotanos hijos de padres costeños, santadereanos, pastusos o de cualquier otra región (y son millones), estos radicales ultrabogotanos también los miran feíto, aunque les aguantan que le vayan a Junior, Once Caldas, Cali, Bucaramanga o el que sea, sólo porque sus familias "no son de acá". Y ojo; no pasa sólo en Bogotá. Ser costeño y no ser del Junior es considerado traición, un paisa hincha de Millonarios siempre es ridiculizado por sus coterráneos verdolagas o rojos, un vallecaucano que quiera al Pereira es objeto de burla, y así, en cada ciudad, con la región que quieran. ¿No hay cada tanto actos violentos en Manizales entre caldenses que son del Once y caldenses que le van al América? Lo mismo pasa en Ibagué, en Cúcuta, en Bucaramanga... Es curioso, mucho, porque según esa lógica es una vergüenza, una traición, un absurdo insoportable ser hincha de un equipo que no es de tu tierra pero, ¡oh sorpresa!, cuando uno mira las cuentas de la gran mayoría de los que insultan a sus coterráneos "traidores" descubre que son hinchas de River Plate, de Chelsea, del Barcelona, del Real Madrid, de Boca Juniors... Es más, no hace mucho me tocó presenciar peleas a puño entre "hinchas" del Real y el Barcelona que, curiosamente, no tenían acento castellano y hablaban catalán, sino que decían "juepucha" y usaban la muletilla "huevón" como buenos colombianos. Entonces: ¿está bien ser hincha de un equipo del exterior pero está mal ser hincha del equipo de otra ciudad colombiana? Ah, bueno... Escenario 2: Tras ganar la estrella 12 y en medio de su algarabía, el responsable de redes sociales de la barra Los del Sur de Nacional envió un mensaje absolutamente delicioso que circuló en Twitter y Facebook: "Este título es de los paisas, de los verdaderos y únicos verdes...valen culo los rolos, costeños, caleños, tolimenses, cucuteños, pastusos, huilenses, boyacos, todos putos disque (sic) hinchas de nacional (sic) esos no pertenecen a esa hinchada, amargos, faltos de identidad y amor a su tierra. El verde es paisa y nada más". Muchos señalaron que el mensaje era falso, pero la idea es sostenida y defendida por miles. Reforzando la escena uno, pero desde el otro lado, parece que sí, efectivamente es absurdo que alguien de otra ciudad sea hincha de tu equipo... Curioso. Los clubes grandes del mundo se vanaglorian de tener hinchadas en todas partes y lo que hacen es promover el crecimiento del nombre de su marca más allá de sus fronteras. Todas las semanas vemos cómo Manchester United cautiva en Asia, cómo Barcelona busca crecer en seguidores en Brasil, cómo Real Madrid, Porto, Liverpool, Arsenal y un largo etcétera viajan por todo el planeta tratando de ganar hinchas que hagan crecer su nombre, su fama, su gloria, pero no, en Colombia los hinchas creen que el que personas de otras tierras sean seguidores de tu equipo es un absurdo, aunque ojo, muchos barras se vanaglorian de que sus colegas de otras fronteras le van a su equipo, argentinos particularmente, por una especie de hermandad inventada. Mejor dicho, ¿está bien que un extranjero sea hincha de tu equipo porque eso demuestra la grandeza de tu camiseta, pero es una vergüenza que alguien de otra región de tu país sienta tus colores como propios? Ah, bueno... Escenario 3: Bogotá, tantas veces vilipendiada, tantas veces insultada, tan odiada por culpa de ese proceso histórico de la Constitución del 86 que hizo que todo dependiera de la capital y dejó en el olvido a las regiones (¿cómo vas a tener una buena imagen de Bogotá si durante cien años el alcalde de tu pueblo era nombrado por un decreto firmado en la lejana ciudad en donde iban a darle el puesto a un burócrata X?), se convirtió precisamente gracia a eso en la ciudad de todos. Millones de colombianos se vinieron a Bogotá escapando de la violencia, buscando oportunidades y aún hoy tenemos en nuestras universidades una enorme cuota de jóvenes paisas, costeños, vallecaucanos, boyacenses, tolimenses y demás que encuentran que, por culpa de ese proceso histórico centralista, es mejor educarse y buscar trabajo en la capital. La gran mayoría de bogotanos actuales son hijos de "inmigrantes regionales", disfrutan desayunar con el tamal de la región en que nació su mamá y comer la arepa de la región de su papá les trae recuerdos de infancia y, además, son nacidos orgullosamente en Bogotá y se asumen como bogotanos: critican al alcalde de turno, insultan a los Nule, evitan botar basura en la calle... Sin embargo, en la final entre Santa Fe y Nacional vimos una muestra de xenofobia tan poco digna de la ciudad capital de un país que pretende ser moderno, que no puedo más que señalarla como una vergüenza. Sí, es vergonzozo el trato que nos están dando a los bogotanos en Medellín desde hace rato, en donde prohibieron la entrada de hinchas de Millonarios y Santa Fe, lo que habla terriblemente mal de la capacidad de la administración local para manejar la seguridad de un partido de fútbol; pero creo que es peor que Bogotá, la ciudad de todos, la que está llena de bogotanos hijos de alguien de otra región, nietos de alguien de otra región, esposos y esposas de alguien de otra región, le cierre las puertas a los demás. Si algo ha caracterizado históricamente a Bogotá es ser una ciudad de puertas abiertas con los inmigrantes, y eso que pasó el miércoles en algunas tribunas del Campín, en las que por orden de Santa Fe se podía "expulsar del estadio" a alguien del que se sospechase que no era hincha del rojo, es lamentable. Si el fútbol empieza a segregar en los escenarios más libres que tiene el país, los únicos en los que de verdad uno puede decir lo que quiera, como son los estadios, nuestra sociedad definitivamente está condenada al fracaso. Cerremos entonces puertas y fronteras y quedémonos como unos endogámicos que sólo aceptamos lo que nació a seis cuadras de nuestra casa... ¡a menos, claro, que sea el Barcelona, el Real Madrid, el Manchester United, el Chelsea y por TV! Ah, bueno... En Twitter: @PinoCalad

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    El título de Nacional en un atractivo acróstico

    La decimosegunda estrella con las letras que definen al actual campeón. Esta es la historia de una campaña criticada que terminó con una inesperada vuelta olímpica. Nombres. El lugar común es decir que la nómina de Nacional es de las más caras, amplias y talentosas del país. Pero en este título, a diferencia de otros, no hay un nombre excepcional. Hay que mencionar, sin embargo, a Stefan Medina, MacNelly Torres y Jefferson Duque como referentes de esta conquista. Ángel. El que tuvo Nacional en este torneo. No hay que mentirse. El rendimiento del equipo no hacía pensar en la vuelta olímpica y a la final llegó gracias a la providencia. ¿Juan Pablo Ángel? Llegó como mística y cumplió en ese objetivo. Hizo seis goles, o sea, fue el máximo anotador de su escuadra junto con John Pajoy. Camiseta. Nacional hizo pesar su nombre en la final. Eso se llama jerarquía. En la final, en Bogotá, le dio un repaso a Santa Fe y jugó su mejor partido del año. Fue amo del encuentro, supo cómo marcar la historia. En los cuadrangulares también hizo caso a su linaje y revivió cuando muchos lo daban por muerto. Fue la reencarnación del Ave Fénix. Ilusión. ¿Puede Nacional figurar con esta nómina en la Copa Sudamericana que se avecina? Sin gustar, fue campeón por decimosegunda vez en Colombia. Se viene una evaluación reflexiva, sin triunfalismos, y buscar un oriente que permita al equipo sobresalir en el plano internacional, lo que es su gran deuda, su gran meta. Osorio. Ganó a su manera, a sus antojos, con papelitos y rotaciones. Este título tiene toda su impronta, para bien y para mal. Juan Carlos Osorio es un técnico de resultados. Fue campeón con Once Caldas, semifinalista con Millonarios (vale decirlo porque Millonarios para entonces no clasificaba a nada) y con Nacional ya lleva tres títulos: Superliga, Copa Colombia y el torneo Apertura 2013. Su trabajo, como recomendaba Marx, habla de sí mismo. Números. Terminado el torneo, Nacional quedó primero en la tabla de la reclasificación. Registró 46 puntos en 26 partidos jugados (58.9% de rendimiento). Ganó 12 partidos, empató 10 y perdió cuatro (dos en la fase todos contra todos: ante Tolima y Envigado; y dos en cuadrangulares: frente a Pasto e Itagüí). Hizo 40 goles y le metieron 30. No fue una campaña excepcional, apenas normal. Afición. La estrella 12 hizo celebrar a todos los hinchas de Nacional, pero en muchos sigue la roña por el mal juego que enseñó el equipo a lo largo del semestre. Estos días, sin embargo, son de fiesta. ¡A festejar! Lección. No importa jugar bien, importa ganar. La premisa del fútbol actual no cambia. Los subcampeones, salvo contadas excepciones, no se recuerdan de inmediato. Compromiso. En un momento se habló de división del grupo. Osorio dijo, palabras más, palabras menos, que a algunos jugadores les quedaba grande la camiseta de Nacional. Apuntó que necesitaban psicólogo. Al final, eso se olvidó en la cancha, todo por un objetivo común. De eso se trata. Arqueros. Cristian Bonilla es promesa y realidad en el arco verdolaga. Luis “Neco” Martínez es de la cuerda del técnico y Franco Armani cumplió en el final del campeonato, después de aquejar una grave lesión. Bajo los tres palos hay tranquilidad. Merecimiento. Palabra ridícula en el fútbol colombiano. En nuestro campeonato cualquiera puede ser campeón gracias a un sistema que no elimina a los mediocres. El título de Nacional, sin embargo, fue legal, no aquejó incidencias graves del arbitraje, ni a favor ni en contra, y la corona le quedó bien puesta. No hay discusión que valga la pena en ese sentido. La justicia no es un valor del fútbol. Pésame. Un espacio para Santa Fe. Gran campaña, semifinalista de la Libertadores, subcampeón en Colombia, ganador de la Superliga en enero. El agua se le escurrió en las manos, sí, pero dejó muy bien representado al país en el exterior y fue un digno rival (¿cansado?) en esta final. Además, no hizo dramas de la derrota, como debe ser. Santa Fe, aunque sin corona, fue el mejor equipo de Colombia este semestre. Y debe seguir su camino con obvias correcciones: es el primero en la lista para clasificar por reclasificación a la Libertadores del año entrante. Estilo. Nacional no lo tiene y lo debe encontrar. La paz llegó con la estrella, pero hubo momentos de evidente tensión. Nacional tiene dinero y equipo para jugar mejor. Ovación. Campeón es campeón. Digan lo que digan, Nacional hizo lo que otros 17 equipos no pudieron. Durante seis meses, como mínimo, el hincha verde podrá sentirse más que los demás. Su equipo es el monarca, el rey, el mandamás del fútbol colombiano. Ya escuché esta frase: “Si Nacional jugando mal fue campeón, cómo será jugando bien”. Ya veremos… Nacional. Es bienvenida la alegría en una de las aficiones más numerosas de Colombia. “El título es un regalo para toda nuestra hinchada, la de Medellín, la de Bogotá y la de todo el país”, dijo el presidente del club, Juan Carlos de la Cuesta. El Espectador tituló: “Fiesta Nacional”. Es verdad. Los triunfos de este equipo retumban en todas las ciudades. El nuevo título lo hace más grande. En Twitter: @javieraborda

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    ¡Matáme Verde Matáme!

    Era uno de los coros más populares de la hinchada en la década de los ochenta. De la mano de la narración del “Paisita” Munera Eastman el Atanasio Girardot se convertía en una sola garganta que brotaba el sentimiento de: “¡Matáme Verde Matáme!”¿Matar qué dirán algunos? ¿Qué significaba, qué comunicaba este coro? Con tres palabras se resumía mucho, se pasaba por el sufrimiento, por ese estado de clamor, de petición de buscar la palabra “matáme” con tal de seguir viendo los colores verdolagas. Se manifestaba el desahogo ante la frustración o la necesidad de escape ante tanta alegría. “Matáme Verde Matáme” en la boca de 35 mil almas era una forma de decir te quiero pero me haces sufrir, te odio pero me haces amarte…”Matáme verde Matáme” durante este semestre, en la fase “Todos contra Todos” y sobretodo en los cuadrangulares, más aún contra Pasto, Nacional de la era Juan Carlos Osorio lo aplicó con creces. Una lástima que ese coro se diluyó en el tiempo. Hoy somos finalistas. A punta de suerte (mucha suerte), berraquera, pundonor, actitud y empuje, este equipo paso a paso se metió a una final que hace 15 días era totalmente impensada. Yo no me arrepiento de nada de lo que escribo y si debo de hacerlo lo hago con la mayor humildad. Lo he dicho varias veces desde esta ventana y sigo pensando lo mismo: no me gusta el proceso de Juan Carlos Osorio, me parece un gran profesional, un buen técnico pero no un director técnico para Atlético Nacional. Es eso y a pesar de ser finalista y disfrutarlo hasta la médula, no dejo de ver el fondo: Osorio, no es un técnico para la filosofía de Nacional. Como también hay jugadores que no son para vestir estos colores. La misma clasificación a esta final lo demuestra: fue una clasificación irregular como ha sido el nivel del equipo a lo largo del semestre, llena de dudas en el andamiaje, con baches profundos, sin denotar un esquema táctico sólido y un juego fluido. Y así se clasificó, y así también vale. Los más grandes también clasifican sin convencer, los más grandes también llegan a la meta trastabillando, pero llegan. Nacional apeló al amor propio, a ese mismo amor propio que en el 2011 nos hizo campeones luego de ser suspendida la plaza y salir como parias a buscar estadio por todo el país. El verdolaga cuando apela a ese amor propio saca algo que lo impulsa, un algo que va más allá de nombres, esquemas y niveles, ese algo no se consigue de la noche a la mañana, ese algo es de pocos, no de muchos, se llama: jerarquía. Esto ya no es algo de los que apoyan a Osorio o de los que van contra Osorio, no hinchas verdolagas, por encima de los directivos, de un cuerpo técnico, de los mismos jugadores está la institución, su historia, su abolengo y, la hinchada. Nada está por encima de esto. Por eso hoy que somos finalistas, que sufrimos y que vimos que sufriendo también es bueno y válido, hay que estar unidos alrededor de este equipo. Ha sido un semestre duro, lleno de altas y bajas (más bajas) pero la jerarquía de Atlético Nacional lo tiene ahí de nuevo ad portas de coser una nueva estrella en el escudo (eso sí vale, las otras copitas son lindas pero la estrella es lo realmente valioso). Hay que llenar el Atanasio, el rival no pudo ser mejor, es Santa Fe, el equipo del que escribí que le envidio cosas (repito, no me arrepiento), uno de los cuatro mejores del continente y posible finalista de la Libertadores. Contra equipos así es que son buenas las finales. Por eso hago un llamado a la unidad por nuestro equipo, por ese bello Atlético Nacional que nos inculcaron nuestros abuelos, padres y tíos. Para terminar quiero felicitar a todo la institución, desde la señora de los tintos, pasando por la parte administrativa, los directivos (incluyendo los flojos), los jugadores (especial reconocimiento de mi parte para Sherman Cárdenas, Francisco Nájera, Stefan Medina y Alejandro Bernal por su profesionalismo, no lloran por nada, no les da gastritis, son unos trabajadores gigantes y honestos) y al cuerpo técnico que encabeza Juan Carlos Osorio. De nuevo Nacional está en una final, no es de extrañar, es su hábitat natural, su grandeza así lo exige. Los hinchas siempre ahí, con el corazón en la mano, las lágrimas en los ojos, la garganta doblada y el alma plena. Verdolagas, no lo olviden: “Matáme Verde Matáme” ¡Todos por la 12! *Este texto también aparece publicado en www.blogverdolaga.com Seguir a @poterios

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    Nacional se polarizó con Juan Carlos Osorio

    En un fútbol que respira de resultados resulta increíble que haya hinchas de Nacional enardecidos con el trabajo del técnico Juan Carlos Osorio. Sin embargo, son ellos los que tienen la razón de sentirse defraudados con un equipo que parece estar en la final solo por un milagro de la Madre Laura. Es muy raro que al Atanasio Girardot llegaran apenas 25 mil hinchas crédulos del paso a la final en el partido ante Pasto. Es es muy extraño porque si existe una hinchada que acompañe a su equipo es la de Nacional. Esa afirmación es una certeza, no una lambonería. En otro contexto, el estadio se hubiera llenado en un santiamén. Tal vez los que no fueron a las tribunas pecaron por su poca fe, aunque más por una desconfianza natural y una desazón generalizada con lo que se ve en la cancha. Hay que ser coherentes. Nacional llegó a la final con jerarquía (ganar así sea jugando mal), pero aprovechándose de la providencia. Los goles de último minuto salvaron su papel, así como el desperdicio de los rivales a la hora de sentenciar el cuadrangular. Es por eso que el mundo de Nacional está polarizado. Porque están los acomodados que alaban el trabajo de Juan Carlos Osorio, quienes resaltan su rendimiento con base en guarismos, su “novedoso” sistema de trabajo y sus rotaciones cuando antes lo menospreciaban en la derrota. Y porque también están los que se ubican en posiciones menos simplistas: Nacional juega muy mal hace rato, el técnico se ha peleado con la hinchada, Osorio le bajó el perfil al ídolo Gastón Pezzuti y puso en el paredón a los jugadores cuando, palabras más, palabras menos, justificó el mal funcionamiento en el pánico escénico de sus dirigidos. Les faltaba un psicólogo, alcanzó a decir. Es Juan Carlos Osorio. Es su estilo. Ha dicho que no le interesa caerle bien a todo el mundo, lo cual es absolutamente válido porque esa es la clave del fracaso. Y a pesar de todo, de lo bueno y lo malo, llegó a la final. La pregunta es si el título borraría las manchas que hoy tiene Nacional. Por un momento, sí. La vuelta olímpica llenaría de éxtasis a los hinchas verdes, lo cual es una obviedad. Pero imaginando el futuro que se acerca, Nacional hoy no tiene cómo pelear la Copa Sudamericana y, lo que es peor, ni siquiera una idea de juego que convenza. En esa delgada cuerda camina hoy Nacional. Se juega la estrella ante el favorito, Santa Fe, contando con una hinchada que está dispuesta a apoyar y celebrar, así a la mitad de ella no le guste lo que pasa y lo que ve. Es como vive el hincha verde por estos días, inconforme con el técnico, reconociendo sus resultados porque son innegables y recordando que el equipo es más que un entrenador. La polarización es evidente en Nacional, pero todo se irá diluyendo si se corona la decimosegunda estrella. Algún final diferente será pura ebullición. En Twitter: @javieraborda

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    Nuestros ídolos en TV

    Hay cosas insignificantes que definen nuestra memoria, pequeños detalles que forman los recuerdos. Así pasa con los ídolos, a los que uno trata de rememorar siempre en su esplendor. Ahora se viene en Colombia una serie de TV llamada “La Selección”, que mostrará las vidas de René Higuita, Freddy Rincón, Faustino Asprilla y, entre otros, Carlos “El Pibe” Valderrama. A todos ellos, sin embargo, les cae mejor el documental que el drama. Son caprichos del aficionado y del periodista. No me gusta ver a Messi, por ejemplo, en comerciales comiendo paquetes de Frito Lay. El mejor jugador del mundo luce mejor en la cancha que posando en calzoncillos para Dolce & Gabanna. Es lo mismo para todos. Falcao nos alegra haciendo goles, no en la publicidad de Despegar. Al final esto pasa con todos los jugadores multimillonarios que se hacen presa de la publicidad. Es la moda y el mundo del siglo XXI. Y hay que entenderlo, aunque no aceptarlo. Los insufribles realities ya le hicieron cambiar el look a Higuita, nos enseñaron su cofradía con Leonel Álvarez, nos dejaron ver la bacanería de “El Pibe” y Asprilla… Después de tanto, llega ahora la serie “La Selección” en Caracol Televisión, seguramente con un gran esfuerzo detrás de cámaras, aunque tal vez insuficiente para recrear a nuestros ídolos como se merecen, como nos merecemos… Las pelucas, los acentos reforzados y un drama novelesco más que de seriado hacen prever la desfiguración de nuestros ídolos en la pantalla. Es la mala obra, la degeneración de una bella historia llena de sufrimiento, gloria y desesperanza. Desconozco si a todos les pasa, pero es mejor recordar a un ser querido riendo que quedarse con la última imagen en el féretro. Ojalá que nuestros ídolos no mueran en televisión víctimas del ridículo y de pobres actuaciones. Porque a ellos les sobra vida. Supimos que al “Tino” Asprilla casi lo linchan en un paro cafetero a comienzos de año. Vimos a “El Pibe” hablando con gafas fluorescentes desde Barranquilla en la fecha eliminatoria. Higuita siguió tapando en espectáculos. Freddy Rincón fue hace poco escándalo por sus presuntas actividades delictivas. Es decir, todos ellos continúan por estos días con el legado de esa selección que marcó nuestra historia. Hay cosas que uno quiere ver y otras que simplemente no. Este seriado me llama poco la atención desde su promoción. Muy diferente sería un documental hecho con ese equipo que supo dimensionar la tragedia y alegría de todo un país. Con la ilusión de equivocarme, creo que esta “Selección” pasará como una más de su estirpe, a pesar de las buenas intenciones. Por eso sigo metido en el baúl de los recuerdos. Viendo una vez más el 5-0 sobre Argentina, el 1-1 con Alemania y releyendo libros sobre aquellas épocas que dejaron cicatrices indelebles. Cierro los ojos y eso basta para recordar la magnificencia de esos jugadores, de esa gran selección, de sus goles y gestas. Y también, claro que sí, de sus múltiples fatalidades. En Twitter: @javieraborda

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    Los dueños del balón

    Después de ver la película ‘Green Street Hooligans’ uno se queda sorprendido de ver cómo personas destruyen totalmente sus vidas “defendiendo los colores de un equipo de fútbol”. La película es dura, impactante y refleja una triste realidad. Una triste realidad que, lamentablemente, en el fútbol argentino hoy en día es peor. “Soy profesor de historia y educación física, ¿o es que crees que me pagan por ser barrabrava?”, le dice el capo de la barra del West Ham United a un estadounidense que va a visitar a su hermana a Inglaterra. Hoy sí les pagan. Ser barrabrava es una profesión. Ahora existen los mercenarios del aliento. Esos que reciben dinero por pararse en un paraavalanchas a gritar todo tipo de improperios contra el cuadro rival o a cantar por ‘su’ equipo. Es tanto el negocio que ya ni siquiera se enfrentan contra tipos de otros clubes –ahora es a tiros, no a puño limpio como en el largometraje-, sino entre ellos mismos. Ser líder de una barrabrava genera beneficios económicos y judiciales. ¿Cómo? Además de que se adueñan de las reventas, los negocios de las afueras de los estadios de comida, ropa, banderas, etc., y obtienen entradas de manera gratuita, reciben dinero de políticos que los contratan para hacer presencia y algo de bulla en sus campañas y actos públicos. Esos señores que llenan un estadio para ver –de espaldas- un partido, son los mismos que después copan el mismo escenario para un acto político. El mismo que un día está colgando un trapo de equis club en una tribuna, al otro día está ondeando una bandera de cualquier partido político. El que mejor les pague. Incluso se han llegado a mezclar ambas cosas: ¿cómo olvidar la bandera con la cara del ex presidente Néstor Kirchner en la popular de Boca en pleno cotejo? En la película, los hooligans eran algo aislado al club y no tenían relación alguna con los dirigentes del club, ni políticos como sí sucede ahora. Los policías son otro factor fundamental en el filme. Cuando los barras estaban peleando, la Policía llegaba y todos salían corriendo a escapar. Hoy, ni siquiera aparecen. Los encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos comunes transan con los violentos. ¿Sino cómo se explica que se vean elementos prohibidos en los estadios como bengalas, bombas de estruendo, ¡ataúdes! o incluso armas? Muchas veces, los policías hacen el papel de barras uniformados. El ejemplo más reciente le sucedió a Javier Cantero, presidente de Independiente. Su equipo descendió a la B este semestre por primera vez en su historia. El dirigente rojo se enfocó más en erradicar a los violentos de las tribunas que en llevar buenos jugadores para el campo de juego y tuvo mala suerte en el aspecto deportivo. El viernes, en plena Asamblea de Socios, fue agredido a sillazos por la barrabrava del cuadro de Avellaneda. ¿Cómo entraron ahí?, se preguntaron todos. ¿Qué dijo Cantero minutos después de la locura? “La Policía me entregó”. Hoy en día, el centro de atención en el fútbol argentino no pasa por los jugadores. Los dueños del balón son otros. Ellos –con el respaldo de los de más arriba- son los que deciden cuándo se juega o cuándo se cancela un partido. Ya no se analiza el planteamiento de algún entrenador. Ya se indaga sobre quiénes organizaron el operativo policial para un encuentro y se califica si fue exitoso o no. Pablo Ríos González Twitter: @pabloriosg Seguir a @pabloriosg

  • Gol Caracol

    La venganza es un plato que en la Dimayor se sirve caliente

    "Traidor". Así, con más o menos odio, con miradas de reproche, con señalamientos directos sobre cómo "está perjudicando a todos" fue como recibió la Asamblea de Dimayor de este lunes 24 de junio a Felipe Gaitán, presidente de Millonarios. La semana pasada se los dije, al club y al jugador les iban a cobrar el que Yhonny Ramírez le ganara a la Federación Colombiana de Fútbol una tutela que va a cambiar la historia de las contrataciones en nuestro campeonato, y todo comenzó hoy, muy temprano, en la reunión de los "afectados": los dirigentes, a los que se les va acabando la hora de tratar a los equipos de fútbol como si fueran fincas y a sus futbolistas como si fueran marranos. A Gaitán no le perdonan que hubiese apostado por su jugador, uno de los que llevó al equipo a conseguir su primera estrella desde 1988, y que no se uniera al veto que, como tantas veces ha pasado, le debía caer encima a Yhonny al renunciar al mal contrato que tenía con un equipo que tiene todo tipo de discutibles manejos administrativos y contractuales. Ya en enero se le habían ido encima, pero hoy volvieron a atacarlo y a hacerle una especie de juicio privado de responsabilidades en el que le recordaron que la sentencia del Juzgado 13 Civil Municipal de Bogotá los había complicado, les había quitado esa potestad anticonstitucional que siempre ha tenido el fútbol colombiano a la hora de manejar la vida laboral de los futbolistas. Resulta que en la segunda página de la sentencia en la que Ramírez ratificó el derecho a que su futuro laboral sea decidido por un juzgado laboral y no por uno privado y de la Federación Colombiana de Fútbol (que era obviamente lo que Chicó, Dimayor y Federación querían, saltándose la Constitución del 91 como sólo cierto expresidente ha hecho), se cita una respuesta de Millonarios (Azul y Blanco) y en ella queda en evidencia que la posición del club es la de acatar las leyes de la República y no aceptar la manguala de Bedoya y compañía. Cito la sentencia (la negrilla es mía): "Por su parte AZUL&BLANCO S.A. - MILLONARIOS F.C. en su escrito de contestación de demanda, adujo: que al igual que se contestó en la reclamación presentada el 8 de marzo de 2013, no sólo existe falta de Jurisdicción y competencia, sino también una inepta reclamación por indebida acumulación de pretensiones, al no observar el artículo 76 numeral 3 del Estatuto del Jugador. Lo anterior, porque es facultativo y nunca imperativo acudir la resolución de conflictos ante éste organismo, razón por la cual no se acepto el llamado que realizó la comisión de MILLONARIOS F.C. ya que dicha controversia debería ser dirimida por la jurisdicción ordinaria y así lo señala el artículo 71". Mejor dicho, Millos le recordó al Juez que manejaba la tutela de Ramírez que el manejo jurídico de la Federación Colombiana de Fútbol es un sainete. Y eso, cumplir la ley, ser legal en el manejo de sus contratos laborales, hace que Millonarios y su presidente sean unos "traidores". Bienvenidos al mundo del revés... Ahora, la pregunta que llevo haciéndome desde la semana pasada es cómo carajos hacen la Dimayor y la Federación para saltarse la ley de la República de Colombia cuando en su organigrama están varios de los más importantes abogados y magistrados del país. Repasemos: - En la Comisión del Estatuto del Jugador, la misma que quería juzgar a Yhonny olvidándose de que existe una vaina que se llama "Justicia Laboral", están Rafael Romero Sierra (ex Magistrado de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia), Francisco Escobar (expresidente de la Corte Suprema de Justicia) y Víctor Buitrago (Procurador Décimo Judicial Administrativo de Cundinamarca). - En la Comisión Disciplinaria de la Dimayor están José Herrera Vergada (expresidente de la Corte Suprema de Justicia y una autoridad en derecho laboral) y Manuel Ardila (exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia en la Sala de Casación Civil). En la Comisión Disciplinaria del Campeonato están Alfredo Gómez (exmagistrado de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia), Camilo Tarquino (expresidente de la Corte Suprema de Justicia) y mi favorito, Jorge Iván Palacio (es mi preferido porque no sólo es el actual presidente de la Corte Constitucional, es decir, el tipo que más debería conocer la Constitución, sino porque también es miembro de la Comisión de Ética de la FIFA...). - Además, entre otras comisiones y mesas que toman decisiones y dan conceptos en Federación hay más abogados con extensas hojas de vida como Luis Vargas, Armando Otálora y hasta el exMinistro de Justicia Carlos Medellín. Insisto, con tanto magistrado, juez, exjuez, abogado reconocido, exministro y catedrático en las más reconocidas facultades de derecho, ¿nadie se da cuenta del montón de medidas inconstitucionales que toman los clubes de Dimayor? ¿O es que los doctores en leyes del organigrama de la Federación están ahí para mamar gallo, para ir gratis a fútbol, para tener siempre listo un palco en cualquier estadio del país y del continente? No quisiera creer que, como me lo dijo un exfutbolista no hace mucho, ganarle un juicio en Colombia a un equipo, a la Dimayor o a la Federación es imposible porque los directivos "tienen en el bolsillo a la justicia" del país... Por eso, insisto, el caso de Yhonny Ramírez es histórico y va a romper la historia de nuestro fútbol pues a los clubes les va a tocar volverse empresas serias, laboralmente hablando, a las buenas o a las malas. Pero mientras pasa, Millonarios y Gaitán seguirán siendo los "traidores", esos infames que cumplen la ley y a los que no sólo hay que juzgarlos en privado sino hacerles sentir el peso de su "traición"... De veras, el mundo del revés. En Twitter: @PinoCalad PD. Ojo, la Federación Colombiana de Fútbol y todos los estamentos del fútbol profesional van a respaldar a Hernando Buitrago en su cruce de declaraciones con Mayer Candelo, quien fue respaldado por Millonarios... la pelea es peleando y de entrada les digo, Mayer va a salir muy mal librado: este respaldo es sin proceso, este respaldo es con sangre en el ojo.

  • Gol Caracol

    TODO POR GANAR

    En memoria de Oscar Sandino Luego de la primera vuelta de los cuadrangulares, Millonarios está en la obligación de ganar sus tres partidos restantes para acceder a la final de la Liga Postobon I-2013. Tres partidos al hilo. Dos en condición de local y uno de visita a Manizales, algo que aunque muchos no lo recuerden hicimos en los cuadrangulares pasados derrotando de forma consecutiva a Pasto y Tolima, esté último en casa y visita. No es tarea fácil pero de esta primera vuelta hay que potenciar lo bueno y aprender de los errores para lograrlo. Dentro de lo bueno podemos citar que poco nos llegan al arco. La suerte ha jugado en nuestra contra como por ejemplo en Cali donde una falla en la cancha elevó el balón ante el remate de Andres “se me olvido gracias a quien tengo trabajo y una vida decente” Perez. Pese al mal momento de los cuadrangulares de Robayo y Ramirez a nuestros rivales les cuesta tener el balón y crecer en posesión. Al ya mencionado Robayo hay que decir que Lewis Ochoa no está en su mejor momento y hemos perdido explosión en su salida y regreso cuando sale. Estos jugadores fueron vitales en la definición del título el año pasado y necesitamos que retomen el nivel. En la mitad sin duda hizo mucha falta Mayer Candelo en la zona de creación. Ganamos en rapidez por momentos pero perdimos en claridad. Dentro de lo que no salió bien en los últimos dos partidos están los cambios del Hernán Torres. Ya está claro que los 3 delanteros le quitan más al equipo de lo que le da. Millonarios sabe jugar teniendo el balón y cambiando el ritmo y mientras Leudo ayuda en marca y salida rápida, Tancredí no ha sido el revulsivo que necesita Millonarios para generar oportunidades de gol. Adelante Montero sigue con la pólvora mojada. Sin embargo cuando está en el terreno Millos es más dúctil con el balón y no se pierde en tanto pelotazo aislado. Es el momento que Montero muestre con goles que es el número 9 de Millonarios. Hoy más que nunca en este semestre necesitamos de sus goles. Esperemos que la sanción a Mayer sea de tan solo una fecha y podamos contar con él este miércoles frente al Deportivo Cali. Y que la Dimayor se ponga seria en el tema de los arbitrajes. Ya perdimos puntos ante la infamia de arbitraje de Hernando Buitrago. Muchos ya están abandonando el barco de la estrella 15. Nadie niega que es complicado y además dependemos de otro resultado para lograr la clasificación a la final. Pero los hinchas de verdad, somos incondicionales con el equipo de nuestros amores. El envión anímico de llenar la cancha el próximo miércoles es necesario por parte de todos nosotros. Hay que hacer sentir la localía estos partidos para ir a definir la suerte a Manizales. En el 2003 logramos 7 puntos en la primera vuelta y sin embargo no clasificamos a la final. Nada está escrito y Millonarios es un equipo con jugadores capaces de cumplir con el objetivo de la final. Nada esta perdido, lo contrario: Para Millonarios todo está por ganar. MINUTO FINAL: El pasado viernes acompañe a la Blue Rain a entregar los más de 700 mercados de los alimentos recogido en Millos al Parque 4ª edición (Aquí fotos de la entrega: http://www.golcaracol.com/futbol-colombiano/liga-postobon/galeria-274388-hinchas-de-millonarios-repartieron-mercados-el-sur-de-bogota#ad-image-0). Ese día conocimos a Ruth una niña de 11 años, hincha de Millonarios, quien sufre de un síndrome que le impide valerse por sí misma. Es huérfana y esta al cuidado de su tía quien con muy poco hace milagros para tratar de solventar su condición. Ruth necesita urgentemente una SILLA DE RUEDAS y PAÑALES PARA ADULTO. Si alguien que lee estas líneas pudiera colaborar para darle estas ayudas a Ruth póngase en contacto con mi cuenta de twitter o con @BlueRain1992. El día sábado antes del clásico estaré en la 57 con 24 (Leguizamons) hasta las 4.30pm junto a amigos de la Blue Rain, recibiendo las ayudas que ustedes nos puedan dar Pañales para adultos o alimentos no perecederos (preferiblemente pañales que son más costosos) para ayudar Ruth. Demostremos que unidos podemos hacer más. MAURICIO GORDILLO GUEVARA @MAUGOR

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